Umtiti deja de ser un héroe desconocido y pone a Francia en la final de Rusia | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 11 de Julio, 2018

Umtiti deja de ser un héroe desconocido y pone a Francia en la final de Rusia

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No falló a las expectativas ni tantito. Tal vez fue un poco menos entretenido de lo esperado, pero de que el Francia-Bélgica ha sido el mejor partido de este Mundial, pocos podrán dudarlo. Un duelo que se resolvió de manera inesperada, cuando Samuel Umtiti, el central del Barcelona remató un espléndido servicio de Griezmann en un tiro de esquina al minuto 51 para sellar el tercer viaje a la final del Mundial de la escuadra gala, que espera rival esta noche.

Bélgica tal vez merecía mejor suerte, pero como hemos dicho tantas veces, en el futbol los merecimientos se dan con goles, pocos, suficientes, o uno solo, como fue anoche en este espectacular estadio, que pareció despegar al espacio (que al fin parece un enorme platillo volador, o una nave espacial, usted nómbrelo como mejor le guste) propulsado por la ensordecedora ovación de los aficionados franceses celebrando una victoria, que más que de una semifinal, parecía de una final de Copa del Mundo… Bueno, casi…

Y al hacer las cuentas, resultó que de ese medio bracket suicida, en el que participaron hasta cuatro de los favoritos que sobrevivieron a esta loca Copa de Mundo, Francia resultó no ser la más afortunada, sino la más efectiva, sobre todo porque dejando en dos duelos fabulosos a dos selecciones cuya talla no quedó en duda, como fueron Uruguay y Bélgica, supo resolver las dudas de sus aficionados que aún arrastran la tristeza de la derrota ante Portugal de hace dos años en la Eurocopa.

Y tuvo que ser un héroe desconocido. Un jugador que apenas ha obtenido sus segundo gol internacional con la camiseta gala, porque a los demás, los héroes de otras batallas, ya los conocía el técnico español Roberto Martínez y mejor aún su auxiliar técnico, Thierry Henry, que tal vez no quería festejar una victoria ante su selección nacional, y el destino y Umtiti le ayudaron a no tener que verse como si cometiera traición de estado.

Umtitti remató un espléndido servicio al área de Griezmann, así como lo hizo Varane ante Uruguay en otra noche como la de anoche, en que el jugador del Atlético de Madrid siguió pagando su precio en oro gracias a sus habilidades extraordinaria, puestas al servicio de un equipo que defiende como aquella de Francia 98 o la de Alemania 2006 y que ataca en oleadas que no dan tiempo de nada si quienes defienden están apenas un poquito fuera de posición. Los belgas tampoco se pudieron dar ese lujo de jugarle a Les Bleus a ganarle las espaldas o a moverse más rápido, más fácil, a anticiparse a una zona a donde no acudieran con enorme capacidad de reacción los de Didier Deschamps, renunciado a un esquema de sólo defensa, para balancearse incluso mejor que los belgas, ahora famosos por eso, por su balance.

De Bruyne y sus colegas, esta generación brillante de jugadores afro-belgas, tendrán que seguir remando a contra corriente, sabiendo que tienen el talento, pero que aún les hace falta un “algo” que los saque de un pantano de buenos resultados, grandes merecimientos y nada de nada en el último momento. Porque, aunque hayan perdido dando un partidazo, caer en la semifinal fue una tristeza.

La banda derecha de Francia sufrió de forma angustiosa porque Mbappé no tiene ese espíritu de sacrificio y solidaridad que requería un partido como este. Puede que sea genial ofensivamente hablando, pero le cuesta trabajar para el equipo. Fellaini impidió a Pogba moverse y eso imposibilitaba desde el primer momento un dominio de las ocasiones de gol. Y enfrente, De Bruyne eliminado en sus aspiraciones ofensivas por Varane, terminó cansado y sin  ilusiones como el de la canción. Mucho lujo tener a un jugador de este tamaño, si quienes lo acompañan no valoran sus sacrificios. Lloris se encargó de apagar los cohetones que aparecieron cada cuando y Lukaku, ah, Lukaku que si vino, tampoco fue la solución a los pocos problemas ofensivos de Bélgica. Pero no resolver, es un problema.

Francia está de regreso, doce años después, en la antesala de la gloria. Ahora, sólo Inglaterra o Croacia, invitados inesperados a unas semifinales inesperadas, de un Mundial de inesperados asuntos, que por ahora, está resuelto gracias a un héroe desconocido, el único que pudo romper la igualdad en la cancha, porque los demás eran ya demasiado conocidos como para poder hacerlo. Nada mal para un chivato de 23 años… Nada mal.

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