El inmenso valor de los errores - Consejo Consultivo de Ciencias | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 11 de Julio, 2018
El inmenso valor de los errores | La Crónica de Hoy

El inmenso valor de los errores

Consejo Consultivo de Ciencias

Dr. Gerardo Gamba

Dicen que un individuo experto es aquel que ha cometido todos los errores posibles en un campo o disciplina específica. Esta definición es absolutamente cierta cuando se trata de investigación científica. Me parece que ésta es una de las primeras enseñanzas que debemos dar a los estudiantes de posgrado, que en general tienen terror a equivocarse y en no pocas ocasiones pueden caer en la tentación de esconder o no hacer obvia la información que permita descubrir que se han equivocado. En mi laboratorio ésta es una de las formas en que puedo ver con el pasar del tiempo como los estudiantes van madurando en el proceso de convertirse en investigadores científicos.

En alguna ocasión tuve un alumno de Servicio Social de la Carrera de Medicina que había manifestado su interés por dedicarse a la investigación científica. Venía de una familia conservadora, de abolengo en uno de los estados de la República con litorales en el Golfo de México. El muchacho era el más pequeño de su familia, el “pilón” como decimos coloquialmente, con cuatro hermanas mayores y una Madre que se habían dedicado a adivinar y satisfacer todos su gustos y necesidades. El Padre era un médico connotado del pueblo, en cierta forma parecido al personaje de Juvenal Urbino en El Amor en los Tiempos del Cólera.

Había sido un alumno perfecto durante la primaria, ganador de la Ruta Hidalgo, así como en la secundaria, preparatoria y en la Escuela de Medicina. Inició el Servicio Social bajo mi tutela en el laboratorio en donde una de las primeras técnicas que tuvo que aprender fue la de la reacción en cadena de la polimerasa, que llamamos PCR, en la que se pueden amplificar fragmentos específicos de DNA a nuestro antojo para su estudio. A las pocas semanas de haber iniciado el servicio presentó en alguna de las sesiones de revisión de resultados una serie de conclusiones que no hacían sentido con lo que mostraban las bandas de PCR de sus experimentos. En algún momento de la sesión, expuse los argumentos por los que yo pensaba que sus datos no hacían sentido con lo que quería interpretar de ellos y le dije, con la naturalidad con la que se dice esto en el laboratorio, - Yo creo que te equivocaste en la PCR. Su reacción fue verdaderamente sorprendente. Supuse que nunca nadie le había dicho en su vida que se había equivocado en algo. En ese momento me di cuenta de que la posibilidad de que se convirtiera en científico estaba por demás eliminada. 

Los trabajos de tesis de los alumnos de posgrado, al menos en el ámbito de la investigación en ciencias naturales, avanzan simultáneamente en tres frentes: la conceptual, la del pensamiento crítico y la técnica o metodológica. La conceptual, es en la que el alumno debe adquirir la información necesaria para entender el origen, fundamento, hipótesis y la relevancia del proyecto en el que se ha involucrado.  Esto requiere muchas horas de lectura. A manera de hacerles ver a los alumnos a lo que se están enfrentando cuando inician, les explico que en el trascurso del doctorado deberán de conocer el contenido y conclusiones de cuando menos 250 artículos científicos relacionados de manera directa o tangencial con su proyecto de tesis. Ésta es digamos, la parte menos difícil en el entrenamiento de un nuevo científico.

La segunda, el pensamiento crítico, se refiere a que en el transcurrir del doctorado debemos lograr que el alumno desarrolle razonamiento científico. Que se vuelva un escéptico por naturaleza y aprenda a dudar. Que sepa especular en todas las posibles explicaciones de un fenómeno y ordenarlas de la más a la menos probable, así como identificar las fuentes de sesgo en la interpretación de los datos. Solo así podrá diseñar experimentos que sirvan para contestar preguntas. Ésta sí que es la parte difícil, ya que nuestra población es educada durante la niñez para hacer exactamente lo contrario. Nos educan para aceptar, sin dudar, diversos argumentos que sostienen creencias religiosas o del orden político e histórico que no deben ser cuestionadas para poder aceptarlas.

La tercera es la parte técnica. Es en ella en la que el alumno debe desarrollar las habilidades manuales y mentales para realizar experimentos con metodologías que están sujetas a una diversidad de posibles errores. Desde los más obvios, como etiquetar mal las muestras a estudiar, hasta aquellos que ocurren en forma inesperada y nos obligan a adentrarnos en las entrañas del método para poder resolverlos. Aquí es en donde a los alumnos al principio les da terror equivocarse y les cuesta trabajo aceptarlo. Pero, con el pasar de los meses, se puede ver como el alumno que va madurando como científico se da cuenta que la ventaja de aceptar el haber cometido un error en particular, te da la oportunidad de reconocerlo la próxima vez que lo veas. Por ejemplo: si un error X hace que la solución en vez de ser trasparente se ponga verde, después de que lo cometes una vez, la próxima ocasión en que veas que la solución se puso verde, inmediatamente sabrás cuál es o fue el problema y cómo resolverlo. El alumno que a pesar de que pasa el tiempo le sigue costando trabajo admitir que tuvo un error, se pierde de la oportunidad de aprender de ellos. Con el tiempo, cuando uno ya cometió todos los errores posibles en un campo o disciplina determinada, entonces se convierte en experto, porque puede reconocer cada uno de ellos cuando los tenga enfrente. Así, cuando mis alumnos me enseñan un resultado inesperado que obtuvieron por un error en particular, con frecuencia puedo decirles cuál fue el problema. Cuando me preguntan ¿Cómo sabes?, la respuesta siempre será: Porque yo cometí ese mismo error cuando estaba en el Doctorado.

Director de Investigación, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán; Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM y miembro del Consejo Consultivo de Ciencias.

 

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