Nuevas rutas, viejos problemas - Ulises Lara López | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 13 de Julio, 2018
Nuevas rutas, viejos problemas | La Crónica de Hoy

Nuevas rutas, viejos problemas

Ulises Lara López

Nunca habíamos vivido una cadena de acontecimientos tan importantes después de una elección presidencial, especialmente a la velocidad con la que han ocurrido, a dos semanas de los comicios, que han desbordado los cálculos de participación cívica y que están generando toda clase de expectativas y opiniones.

Empezaré por los asuntos internacionales, que algunos habían especulado serían de rechazo o preocupación, donde la sorpresa interesante es que en las primeras horas posteriores a los conteos que daban por ganador a Andrés Manuel López Obrador recibió llamadas telefónicas de los presidentes o primeros ministros de naciones con fuertes intereses en México, gran influencia política y económica, como Alemania, Francia, Estados Unidos y Canadá, felicitando al Presidente electo, invitándolo a sus países y deseando éxitos tanto para la nueva administración como para nuestro pueblo. Lo mismo pasó con los países con quienes nos hermanan sentimientos y coincidencias en América Latina. De hecho, mientras escribo estas líneas, avanzan los preparativos para una reunión de alto nivel con una delegación del gobierno de EEUU encabezada por el secretario de Estado, Mike Pompeo, con el virtual Presidente y su equipo.

En ese marco, AMLO ha dado a conocer también nuevos nombramientos además de los ya conocidos del gabinete, como el de Marcelo Ebrard asumiendo la Cancillería,  se sabe quiénes estarán al frente del IMSS, Pemex e Infonavit, circulan nombres para las subsecretarías de Gobernación, del Consejo Nacional de Seguridad y la Policía Federal, se nombró a los coordinadores estatales para los programas sociales y con ello la desaparición de las delegaciones de las secretarías e incluso se ha hablado de futuros coordinadores de bancadas.

Paralelamente se realizaron reuniones con los empresarios de las diferentes cámaras y consejos, (algunos de ellos otrora opositores y hoy entusiastas apoyadores) y se asumieron compromisos para capacitar a jóvenes en las empresas, bajo la figura de aprendices. Se dieron plazos para poner en operación las refinerías y se dieron a conocer las prioridades de la agenda legislativa.

Estos prodigios ocurren en el marco de una enorme legitimidad obtenida en las urnas y refrendada en las cámaras de Diputados y Senadores, en cinco de las nueve gubernaturas que estaban en disputa y en la obtención de la mayoría de los escaños en 19 Congresos locales de los estados de la Federación. Para muchos, razón suficiente para cambios institucionales profundos.

Estoy convencido de que No estamos siendo testigos únicamente de un nuevo estilo de gobernar, sino de un cambio de régimen desde las bases mismas de su propia ritualización hasta la construcción de un nuevo código ético y político para el acceso, permanencia y salida del poder público. Seguramente esto deberá ser motivo de diversos análisis, por ahora quisiera empezar por el debate ocasionado desde antes y durante la campaña presidencial con la llamada reforma educativa, especialmente en la Ley General del Servicio Profesional Docente y las declaraciones que al respecto ha hecho Esteban Moctezuma Barragán (EMB), quien fue designado para ocupar la Secretaría de Educación Pública.

Primero, debemos aceptar que se asume con toda claridad por el gobierno entrante y su cuerpo de legisladores que revocará las leyes de la reforma educativa. En ese sentido, la propuesta de EMB en el sentido de abrir una consulta con los docentes, académicos e interesados en el tema, es una oportunidad para construir una propuesta jurídica alternativa para el próximo periodo legislativo.

Segundo, que por parte del futuro titular de la SEP se ha reconocido que habrá evaluación pero no de carácter punitivo, lo cual abre una segunda base importante de debate: ¿Qué evaluar y evaluar para qué?

Tercero, en la agenda legislativa se incluye garantizar desde la Constitución el derecho a la educación superior. Lo que significa, además de ampliar la cobertura en las instituciones de educación superior públicas y sus diferentes modelos, impulsar con fuerza la educación media superior en sus modalidades propedéuticas y tecnológicas para hacer posible que el mayor número de jóvenes ejerza el derecho a estudiar en las 100 universidades que anunció AMLO serán constituidas durante su sexenio.

Aunque no lo ha declarado en sus entrevistas, seguramente Moctezuma Barragán estará trabajando activamente con la secretaria del Trabajo, María Luisa Alcalde, para que el programa de aprendices, educación dual, capacitación para el trabajo y certificación de los conocimientos adquiridos en el mundo laboral se conviertan en una ventaja para millones de jóvenes y por supuesto un enorme capital humano para un país que empezará a crecer de una manera diferente en las regiones más empobrecidas, pero también en las más urbanizadas, afectadas por la violencia y la desigualdad.

También imagino, estará trabajando con la jefa de Gobierno electa, Claudia Sheinbaum, para iniciar la transferencia de los servicios de educación básica a lo largo del sexenio y aprovechar al máximo la infraestructura educativa en los niveles medio superior y superior con que cuenta la Ciudad de México, así como la amplia cobertura de acceso a internet y a las nuevas tecnologías que la mayoría de los niños, jóvenes y maestros empleamos para nuestras actividades académicas.

Me entusiasma la idea de que en la Zona Metropolitana del Valle de México se trabaje de manera coordinada para aprovechar al máximo la oferta de servicios educativos con una buena red de transporte multimodal. Los alumnos de esta región del país dedican la mitad de su tiempo en recorridos en el transporte público, entre otras razones por el prestigio de las instituciones en las que desean estudiar, sin importar que sus lugares habitacionales estén a dos horas o más de distancia.

Pero me emociona aún más la posibilidad de que el próximo Secretario esté dispuesto a hacer una evaluación de fondo de la institución que recibe, que pueda reconocer los aciertos, pero, sobre todo, señalar las deficiencias para corregir el rumbo de políticas dirigidas al control burocrático y no a uno de los principales fines del Estado moderno en materia educativa:  Formar ciudadanos libres, educados en valores democráticos, altamente calificados y con el compromiso ético de defender sus derechos y cumplir sus obligaciones bajo el principio de unidad nacional.

 

Imprimir

Comentarios