A la cura del gigante de México: el cardón peninsular - Conacyt - | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 13 de Julio, 2018
A la cura del gigante de México: el cardón peninsular | La Crónica de Hoy

A la cura del gigante de México: el cardón peninsular

Conacyt -

CIBNOR*

 

El cardón gigante (Pachycereus pringlei S. Watson Britton & Rose) también conocida como cactus, es una cactácea perene y una de las especies predominantes del matorral xerófilo de la península de Baja California. Es una especie suculenta y columnar con flores blancas y espinas dispersas en las costillas del tallo principal y los brazos laterales. Es una de las cactáceas que crece más alto (~19.2m), su tronco puede llegar a medir un metro de diámetro. Los individuos maduros logran vivir de dos a tres siglos y pueden pesar hasta dos toneladas (Bravo-Hollis y Sánchez-Mejorada, 1991).

Esta especie es endémica de México, se establece bien en lugares con suelos profundos y aluviales y se conjuntan en unidades fisiológicas llamadas “cardonales”. Prolifera en el noroeste y norte de México, principalmente en los estados de Baja California, Baja California Sur, Chihuahua y Sonora (http://www.conabio.gob.mx). El cardón gigante no solo es un recurso forestal invaluable, sino un recurso genético para el mundo. Forma parte de la vegetación de las áreas de protección de flora y fauna del Valle de los Cirios e Islas del Golfo de California así como de la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, estas dos últimas consideradas como patrimonio natural de la humanidad (UNESCO, hhtp://whc.unesco.org/en/list/1182) y la última considerada como el área protegida más grande de México.

Baja California Sur como entidad es punta de lanza en investigación científico-forestal, con estudios que permitirán en años próximos el monitoreo y estudio de diversas plagas y enfermedades forestales que afectan el entorno desértico de una de las especies predominantes en la región(https://www.gob.mx/conafor/articulos/la-cura-del-gigante). A pesar de su adaptabilidad a ambientes hostiles también son susceptibles al ataque de enfermedades, que pueden ser causadas por factores bióticos y abióticos (Jack Kelly et al, 2008). Los factores abióticos son debidos principalmente al clima, composición del suelo, sol, desecación o inclusive por exceso de agua. En cambio, los factores bióticos son aquellos que implican cierta afectación causada por microorganismos como bacterias, hongos, virus y/o fitoplasmas. También pueden ser atacados por una diversidad de plagas como insectos y plantas fitoparásitas y epifitas como las cuscutas, los jopos y tillandsias. Sin embargo, la información disponible de las enfermedades en esta especie es limitada y poco se conoce sobre el impacto en la disminución de las poblaciones naturales y menos aún se conoce el origen del o los agentes causales. Diversos daños observados se han documentado en la región de Baja California Sur, correspondiendo principalmente por desórdenes de tipo biótico.

En el 1995, el Dr. Yoav Bashan y colaboradores reportaron el síndrome de decaimiento con la presencia de síntomas circulares en el brazo principal, que se relacionó con el impedimento del crecimiento del cardón y donde se afecta principalmente la zona apical y después la progresiva muerte (Can. J. Botany,  1995). Sin embargo, estos investigadores no realizaron la identificación del agente causal que estuviera relacionado con la enfermedad. No es sino hasta el 2012 que el Dr. Jaime Holguín-Peña y colaboradores, que caracterizan la enfermedad del pudrimiento apical el tallo, donde identifican al hongo Bionectriasp, como el agente causal de la enfermedad (Plant Disease, 2012). Los síntomas presentados fueron necrosis apical en los brazos, putrefacción seca, oscurecimiento de espinas maduras y exudados gomosos de color rojo y marrón, síntomas que se siguen observando en la región. Por su parte, la Dra. Yolanda Maya y colaboradores en el 2011 realizaron el primer registro del picudo del agave Schyphophorus acupunctatus en P. pringlei, y donde asociaron las lesiones tipo horadación a la actividad de las larvas (Rev. Mex. Biodiversidad, 2011).

En el 2017, el Grupo de Fitopatología, liderado por el Dr. Jaime Ramón Holguín Peña, se atreve a enfrentar esta problemática y sensibilizarse con el gigante de México para colaborar en su bienestar. El primer esfuerzo se coronó con el proyecto de tesis de licenciatura de María José Vázquez Moreno de la Universidad de Querétaro y dirigida por la Dra. Diana Medina-Hernández.  Este primer acercamiento consistió en dimensionar el problema, el cual el primer paso fue tipificar los daños por síntomas reconocibles y establecer patrones de distribución en el campo. El siguiente paso fue realizar una correcta identificación de los agentes causales utilizando técnicas microbiológicas y moleculares. Se analizaron dos regiones: El Santuario de los Sirios y La Estación Biológica Laura Arriaga, en San Juan de La Costa, en La Paz, BCS. Posteriormente, se realizaron los estudios epidemiológicos que consisten básicamente en la respuesta espacio-temporal de la enfermedad. El siguiente punto fueron los estudios de patometría (como medir la enfermedad), por lo cual se analizaron varios criterios fitopatológicos como la incidencia, la severidad, la ocurrencia, la prevalencia y la virulencia, todos ellos necesarios para entender la biología, la ecología y la dinámica de la enfermedad.

Este estudio representó un parteaguas ya que por primera vez se establecen en México con bases científicas y metodológicas la difícil tarea de cómo estimar el daño causado por enfermedades en una especie forestal y de alto valor cultural para nuestro país. Estas metodologías, llaman la atención a las autoridades de sanidad de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), ya que ellos para estimar la salud forestal de otras especies utilizan los daños como indicadores y quienes también ya habían detectado la problemática de los cardonales en BCS y otros estados del país. Estos avances del Grupo de Fitopatología se presentaron por primera vez en el XIX Simposio de Parasitología Forestal, donde presentamos los avances como el “primer Inventario Fitopatológico del cactus columnar”. El impacto e importancia de la información presentada fue de tal relevancia e inquietud que derivo en el Primer Encuentro Nacional sobre fitosanidad en cactáceas entre ­CIBNOR-CONAFOR-COLPOS dentro del “Taller de escalas de evaluación de daños en cactáceas columnares”; el cual tuvo sede en el CIBNOR, campus La Paz, del 3 al 5 de julio. El taller fue presentado a los enlaces de sanidad forestal de 15 estados de la República y oficinas centrales. Los instructores base del taller son el Grupo de Fitopatología y en apoyo el Dr. Dionicio Alvarado Rosales, investigador del COLPOS y el Ing. Ricardo Aldaco Magaña, del CONAFOR BCS cuya experiencia en problemas forestales de más de 16 años fortaleció los resultados y expectativas de este primer encuentro.

Las conclusiones de la mesa redonda se enmarcaron principalmente en las debilidades y fortalezas para avanzar al siguiente nivel, que serían: i) concientizar a las autoridades de protección del medio ambiente de la importancia de este recurso forestal y genético, ii) homologar criterios y establecer metodología para la evaluación de indicadores de daño causado por enfermedades, iii) establecer el estatus fitosanitario de la región para poder transferirla a las regiones donde se necesite. Nuestra visión e interés como Centro, es que una vez se tengan los estudios fitopatológicos, se puedan establecer las estrategias de control, ya sea por medios preventivos, legales o por medio de tratamientos curativos por métodos de endoterapia sistémica. Finalmente, es nuestro compromiso como investigadores generar los estudios necesarios para preservar la salud de estos gigantes, recurso genético y regalo para México para el mundo.

 

* Doc. Diana Medina-Hernández, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, miembro de la Red Nacional de Salud Forestal. Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR).
* M. en C. Mayela Vargas-Salinas, Estudiante de Posgrado del CIBNOR.
* M. en D. Martin Aguilar-García, Técnico del Laboratorio de Fitopatología CIBNOR.
* Lic. María José Vázquez-Moreno, Estudiante de licenciatura. Universidad Autónoma de Querétaro.
* Dr. Ramón Jaime Holguín-Peña, Investigador Titular del CIBNOR, miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel I. Autor de correspondencia. jholguin04@cibnor.mx

 

Bibliografía

Bravo-Hollis& Sánchez-Mejorada (1991). Las cactáceas de México, Universidad Autónoma de México, Vol. III.
Bashan, Y., Toledo, G., González, L. E., &Holguín, G. (1995). Flat top decay syndrome of the giant cardon cactus (Pachycereus pringlei): description and distribution in Baja California Sur, Mexico. Canadian Journal of Botany, 73(5): 683-692.
Holguín-Peña, R. J., Hernández-Montiel, L. G., Latisnere, H., & Rueda-Puente, E. O. (2012). First report of a Bionectria sp. associated with a stem rot of cardon cactus (Pachycereus pringlei) in Baja California Sur, Mexico. PlantDisease, 96(2), 292-292.
Maya, Y., Palacios-Cardiel, C., & Jiménez, M. (2011). El cardón Pachycereus pringlei, nuevo hospedero para Scyphophorus acupunctatus (Coleoptera: Curculionidae) en Baja California Sur, México. Revista Mexicana de Biodiversidad, 82(3), 1041-1045.

 

 

Imprimir

Comentarios