Cuando los tiempos no cuadran. Las refinerías - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 13 de Julio, 2018
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Cuando los tiempos no cuadran. Las refinerías

Carlos Matute González

"Los trabajos de rehabilitación de las refinerías tardarían aproximadamente siete meses a partir del 1 de diciembre”, afirmó Rocío Nahle, quien ha sido propuesta por el candidato triunfador para ocupar la Secretaría de Energía en su gabinete. Esto es posible, dijo la futura secretaria, debido a que ya se cuenta con un diagnóstico del estado en que se encuentra el Sistema Nacional de Refinación, que opera únicamente al 40% de su capacidad (La Crónica de Hoy, 10-07-18).

La modernización de las refinerías es una parte esencial de la estrategia del próximo gobierno para reducir la importación de gasolinas y provocar la disminución de su precio a la mitad del sexenio. Esto es importante políticamente en la medida que una de las propuestas de campaña fue el NO a los gasolinazos y cumplirlo se dificultaría si se sigue dependiendo en la materia de la evolución del mercado internacional.

Sin entrar al debate sobre la conveniencia de esta estrategia en un mundo que se mueve hacia otro tipo de fuentes de energía más limpias y menos costosas, la pregunta es: ¿Qué acciones se deben realizar en siete meses? La determinación de los alcances de las obras para llevar a cabo la modernización de las refinerías, la elaboración de los proyectos de ingenierías, la cuantificación de las obras necesarias, la programación y la adjudicación de las mismas, incluyendo visitas al sitio de las obras, y, finalmente, la ejecución de la obra. Todas estas acciones requieren de plazos para su realización y son secuenciales, no simultáneas, es decir, no puedo proyectar si previamente no he identificado las necesidades concretas que incluye el tipo de renovación que se pretende llevar a cabo.

Supongamos que el diagnóstico al que se refirió la futura secretaria contiene los alcances de cada una de las modernizaciones y que se conoce el monto estimado de su costo. Aún más, concedamos que ya se cuenta con el proyecto ejecutivo o que la estrategia es efectuar proyectos llave en mano. En el primero de los casos, sólo hay que licitar la obra y ejecutarla. En el segundo, se debe licitar el proyecto integral, elaborar el proyecto y ejecutar la obra. En ambas hipótesis, siete meses resultan insuficientes, salvo que los alcances de la modernización de las refinerías se reduzcan a una pintadita y una limpieza profunda.

Ahora bien, también hay que esperar a que se nombre al prospecto para la dirección de Pemex, quien seguramente tendrá algo que decir sobre el particular, previa revisión de los programas de inversión de la empresa productiva del estado y sus circunstancias financieras. Hay que recordar que la Secretaría de Energía no es la responsable de este tipo de obras y sólo fija la política del gobierno en la materia, con las limitaciones que imponen las reglas de carácter general y los planes de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

Haré un ejercicio sencillo y optimista del cálculo del plazo en que pudieran estar al 100 % de su capacidad de producción las refinerías existentes. Un mes para coordinar acciones la Sener, Pemex y la CNH y un tiempo similar para obtener las autorizaciones presupuestales.

También se debe considerar el consumo de tiempo en la revisión de los alcances de la modernización dentro de las numerosas áreas competentes en Pemex, en la emisión de la opinión del área jurídica, en su aprobación por los órganos de gobierno, y la asignación del recurso. Hay que sumar, mínimo, dos meses más.

Una vez determinados los alcances y con las autorizaciones —ningún proceso licitatorio puede iniciar sin contar con lo anterior, además de todos los permisos de impacto ecológico o protección civil, entre otros— se procede a elaborar las bases de licitación, publicarlas, realizar la visita de obra, la junta de aclaraciones, la presentación de ofertas, la evaluación de las mismas, la adjudicación, la obtención de la fianza de cumplimiento y la firma del contrato. Hay que sumar, en promedio estos procedimientos varían entre 70 y 90 días naturales.

En este punto, ya se cuentan casi los 7 meses y todavía no se ha iniciado la obra. No se considera un doble proceso licitatorio que se requiere en el supuesto que no se opte por el proyecto integral, que consiste en que una sola empresa realice el proyecto y ejecute la obra. Lo contrario implica que se haga una adjudicación para la elaboración y del proyecto y otra para la ejecución de la misma. En este caso, solo la determinación del constructor llevarías más de 5 meses.

Estos plazos parecen un exceso a la vista de un neófito, pero son los mínimos que se requieren para que la adjudicación sea transparente, haya libre concurrencia y se garanticen las mejores condiciones de precio, calidad, oportunidad y financiamiento que exige la Constitución. Se puede optar por la asignación directa de la obra, pero no creo que ese sea el camino que pretenda recorrer el nuevo gobierno, que en campaña se manifestó permanentemente en contra de la opacidad en las contrataciones y la corrupción. Cuando los plazos no cuadran, el proyecto energético basado en el incremento de la refinación de crudo puede sufrir desviaciones no deseadas. Vale.


Profesor del INAP
cmatutegonzalez@yahoo.com.mx
www.carlosmatute.mx

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