¿Divorcio o pleitos de familia? - Guillermo Puente Ordorica | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 16 de Julio, 2018
¿Divorcio o pleitos de familia? | La Crónica de Hoy

¿Divorcio o pleitos de familia?

Guillermo Puente Ordorica

A pesar de la aparente obviedad que asoman sus acciones y su comportamiento, no queda del todo claro si detrás de los intereses económicos y comerciales que promueve dentro y fuera de su país el mandatario estadunidense, existen intereses políticos bien definidos sobre el propósito y el alcance de lo que hace y de lo que busca. Por ejemplo, si el objetivo final fuera la restauración o el mantenimiento de un orden político, económico y social de primacía de blancos anglosajones sobre minorías migrantes de diversos cuño en el interior de su país, y del papel de mandamás unilateral en lo internacional —todo lo cual parece resumirse en el planteamiento de America First— no sólo parece un despropósito sino que se antoja descabellado ante la realidad en constante evolución de sociedades multiculturales y el perfil multiétnico de la prácticamente totalidad de las comunidades de los países del mundo occidental en el presente. En cuanto al sistema internacional, no hace falta elaborar sobre la creciente interrelación del amplio abanico de fenómenos y situaciones en el mundo para hacerlo evidente. Por si no bastara, una rápida mirada a la historia contemporánea evidencia que el papel preponderante de Estados Unidos en el sistema global se forjó al calor de su estrecha colaboración con sus socios occidentales. En lo interno, en su país, el desarrollo de décadas del movimiento por los derechos civiles y la ampliación del concepto de ciudadanía al amparo de la migración son botón de muestra de que el regreso al pasado es poco menos que imposible, aun si se recurriese a la fuerza o cerrando la llave del grifo para que el agua corra menos aprisa.

La reciente gira europea del presidente estadunidense aporta nuevos elementos a sus reiterados desencuentros con sus aliados occidentales, a los que ha calificado de enemigos comerciales. Les ha blandido la amenaza de diluir la Alianza Atlántica si no se hacen cargo de sus gastos de defensa —al parecer, el aporte comenzaría con el 2 por ciento del PIB hasta llegar al 4 por ciento— y dejen de abusar financieramente del gobierno estadunidense, en ojos del mandatario. Si el cálculo político tuviera una mera base económica, es descabellado. No es la primera afrenta. Cosa de recordar en lo político, la salida del gobierno estadunidense del acuerdo nuclear con Irán a pesar de la fuerte oposición de sus socios occidentales contra esa posibilidad o, en lo económico, los desencuentros en la pasada cumbre del G-7.

En visita de Estado en Londres, alimentó la polémica criticando la estrategia de la primera ministra británica para implementar el brexit. Si bien enmendó su pifia poco después, muy a su estilo, culpando de ello a las fake news, analistas han señalado  que en realidad busca propiciar reacciones encontradas entre europeos ante la salida del Reino Unido de la Unión Europea, a fin de beneficiar sus intereses en las negociaciones para un acuerdo transatlántico. La cereza del pastel, vendría apenas ayer lunes, tras su encuentro con el presidente ruso en Helsinki, ya de suyo incómoda para sus aliados internacionales y diversos sectores políticos estadunidenses. En ese marco, externó que no encontraba razones para culpar a Rusia de haber interferido cibernéticamente en las elecciones presidenciales de su país, contra la evidencia presentada por las agencias estadunidenses de Inteligencia. Putin desde luego, rechazó cualquier involucramiento.

A partir de los arreglos internacionales de la segunda postguerra, en el siglo pasado, Kissinger sugiere que las diferencias entre los países de Occidente son similares a los pleitos en familia, pero siguiendo la parábola, da la impresión de que con Trump ello evoluciona semejante a un proceso conflictivo de divorcio entre parejas.

gpuenteo@hotmail.com

 

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