El PRI, en caída libre - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 17 de Julio, 2018
El PRI, en caída libre | La Crónica de Hoy

El PRI, en caída libre

Wilfrido Perea Curiel

El viejo partido tricolor está en terapia intensiva, el diagnóstico recibido es poco prometedor, se encuentra muy grave, reporta aún signos vitales, aunque sumamente inestables, la hemorragia interna no cede, son múltiples los huesos rotos. A principios de julio fue arrollado a alta velocidad por un camión de carga pesada, no pudo esquivar el violento impacto, ya que iba volteando en la dirección opuesta.

La militancia priista luce estupefacta ante el descalabro recibido. Una vez que bajan las aguas del tsunami, se puede observar con mayor claridad la dimensión real de la tragedia. No hay referente, ni siquiera en la etapa del PRI como partido cuasi único, de una votación tan abultadamente favorable para un presidente. Tampoco la hay de una derrota tan humillante para el tricolor, se trata de su peor record en su longeva vida. Este partido está gravemente herido, es una incógnita lo que se viene en sus filas, pero desde ahora se ha desbocado la pugna por lo que quede del mismo.

¿Inexorablemente morirá el PRI? En términos formales no, subsistirá con una muy limitada representación en el Congreso y todavía sostiene una docena de gubernaturas. La partidocracia mexicana nos ha enseñado que los partidos bonsái, resultan ser un excelente negocio para sus dirigencias, aunque no revistan ninguna utilidad pública. De tal forma que alguien en el PRI encontrará redituable quedarse con los escombros, aglutinar lo que sirva y utilizarlo como fuerza de chantaje/negociación con el gobierno de AMLO e incluso con otras fuerzas. Ésa es una posibilidad, quizá no sea la que más convenga a los
priistas de pie, quienes estarían pensando en una severa autocrítica que conlleve a una refundación.  

Efectivamente la otra posibilidad es que el PRI encare de manera gallarda la derrota, analice con profundidad las causas y consecuencias de los resultados del 1 de julio y disponga una profunda transformación de ese instituto.

Me temo que en el PRI hay tantos intereses creados que le restan muchas posibilidades a que la militancia encabece esa revisión critica, a fin de cuentas, históricamente en este partido nunca ha sido importante lo que opine su militancia. El derrotero que están tomando los acontecimientos apunta que se ha
desatado ya la pugna entre los grupos por el control de lo que queda del partido, no con el fin de impulsar su reajuste y actualización, sino de sacarle provecho coyuntural y particular.

Ayer renunció René Juárez Cisneros a la presidencia del CEN del PRI, fue substituido por Claudia Ruiz Massieu, en su mensaje de despedida el político guerrerense dijo que la transformación del PRI debe ser del tamaño de su derrota, paralelamente conminó a la reflexión y a la autocrítica. En realidad, sólo se trata de figuras retóricas, gatopardismo puro, que todo cambie para quedar igual. Detrás de ese movimiento, orquestado desde la cúpula, de nueva cuenta hay un gran desdén hacia la militancia. El mensaje parece claro, se usará la desbielada maquinaria priista para impulsar intereses sectarios y se le pondrá una pesada losa a todo intento de rebelión o manifestación de inconformidad interna. A ver si pueden acallar lo que viene. No entienden que nunca entendieron, por esos desplantes perdieron la Presidencia y ahora ellos mismos van a desatar que se exprese la irritación contenida de los militantes que han sido bastante tolerantes con sus generales, a pesar de las muchas batallas perdidas.

EL PRI es apenas una caricatura de lo que fue, pase lo que pase dejará de ser lo que ha sido. Ahora la propia dirigencia, en lugar de convocar a una verdadera revisión profunda, parece tener prisa por desconectar los aparatos de la sala de terapia intensiva. En la madrugada del 2 de julio en el Zócalo capitalino, la gente que fue a celebrar el triunfo de AMLO también coreaba eufórica “Un México sin el PRI”, o el “ya se van, ya se van”, tal vez no nos habíamos percatado, pero la dirigencia priista sí sabe escuchar lo que la gente clama en la plaza pública y trabajan con ahínco para acelerar la destrucción de su partido.

pereawilfrido@me.com

 

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