El nuevo gobierno - Voces de la UAM | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 18 de Julio, 2018
El nuevo gobierno | La Crónica de Hoy

El nuevo gobierno

Voces de la UAM

Ricardo EspinozaToledo*

 

 

En recuerdo de Arnaldo Córdova

 

El triunfo arrasador de Andrés Manuel López Obrador y su partido, Morena, superó las expectativas de propios y extraños. Pareciera como si durante años se hubiera incubado una fuerza social que se fue acrecentado en la medida en que los gobernantes, federales y de los estados, hacían un uso patrimonial, es decir, ilegal, de los recursos públicos. Y la ilegalidad se reprodujo como una ola expansiva e incontenible que dañó la vida cotidiana y la vida misma. Esos agravios tocaron sus límites. Corresponde a Morena el mérito de haber canalizado la indignación por vías pacíficas e institucionales.

Adicionalmente al triunfo de López Obrador, el resultado de las elecciones otorgó a Morena y su coalición, Juntos Haremos Historia, una cómoda mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. La fuerza tranquila se proyectó a esos otros órganos de representación nacional bajó la forma de mandato político para poner a las instituciones al servicio del cambio ofrecido. Desde las elecciones de 1997, cuando el PRI perdió la mayoría, los presidentes de la República fueron minoritarios en el Congreso. Fox y Calderón se desgañitaron pidiendo que la ciudadanía les diera el respaldo para llevar su propia mayoría al Congreso. No tenerla, era el freno al cambio, decían. Ni ellos ni Peña Nieto obtuvieron el respaldo mayoritario. Con Morena, la ciudadanía le quitó “el freno al cambio”, ése que los gobernantes anteriores utilizaron como pretexto para intentar escudar su ineficacia.

E ineficacia aparte, la realidad es que panistas y priistas han compartido el mismo proyecto de desarrollo, ése que ha profundizado las desigualdades y aumentado la pobreza de la población y que ha puesto los recursos públicos al servicio de funcionarios, políticos y empresarios afines. Ese que pregona la eliminación de la inversión pública en salud, educación e infraestructura, creyendo que estamos como en los Estados Unidos, y que impulsa la apertura comercial sin controles y la privatización indiscriminada de los recursos nacionales, lo que no ocurre ni en Francia. Ése que ignora que las instituciones del Estado, para ser legítimas y eficaces, tienen que ser construcciones sociales originales, al servicio de todos y no de unos cuantos, porque su importación genera distorsión bajo la forma de exclusión. Ese es el proyecto que fue radicalmente derrotado en las urnas. Se acabó la voz única.

La inseguridad, la corrupción, las promesas incumplidas, la arrogancia gubernamental y el desfase entre el discurso de los gobernantes y la realidad cotidiana identifican la gestión de esos dos partidos y son la causa del mayor descontento de amplias capas de la población. Disminuyeron la inversión pública al tiempo de aumentar el gasto corriente, multiplicar el gasto en publicidad e incrementar el endeudamiento externo que pagaremos de por vida, y sin que hubiera mejoría alguna.

Por eso ahora se quiere la transformación democrática del país, así como un cambio en lo político, económico, social y cultural. Este cambio, de acuerdo con los documentos básicos de Morena, debe desembocar en la construcción de una sociedad libre, justa, solidaria, democrática y fraterna. Son, desde luego, muchos los retos del nuevo gobierno y, para poder avanzar, grandes barreras deben irse derribando. Los ciudadanos exigen oportunidades, seguridad y trabajo en un ambiente de paz. Pero no todo es tarea del próximo gobierno federal. Los gobiernos de cada uno de los estados han fallado y claudicado de sus funciones. El mayor atorón se encuentra ahí.

El proyecto de Morena plantea impulsar el desarrollo a través de las iniciativas privada y social y promover la competencia en los sectores que no están reservados al Estado por la Constitución. La nueva economía debe ser productiva, no especulativa, para que haya industrias, consumo, mercado, crecimiento, distribución equitativa de la riqueza y bienestar creciente. Se busca, igualmente, maximizar el empleo y el valor agregado, impulsando el apoyo a la educación, la ciencia y la tecnología.

El mercado interno se fortalecerá con salarios remunerativos para los trabajadores como parte de un modelo de desarrollo que promueva, en la globalización, una economía nacional fuerte, con mayor competencia interna y competitiva frente al exterior. Sólo así se podrán garantizar los derechos sociales y civiles de las mayorías desaventajadas.

En el combate a la corrupción, Morena propone hacer obligatoria la declaración patrimonial, de intereses y fiscal de todos los servidores públicos, ciudadanizar y otorgar autonomía total a los órganos de combate a la corrupción, prohibir las adjudicaciones directas, realizar las licitaciones públicas en línea y con control social para todo tipo de compra y contratación, establecer diversas obligaciones para las empresas que participan en licitaciones a fin de erradicar la participación de “empresas fantasma” e incorporar como delitos de prisión preventiva oficiosa los relacionados con hechos de corrupción.

La austeridad republicana consiste en eliminar los sueldos millonarios de los gobernantes, funcionarios, ministros, magistrados, jueces y legisladores. Se plantea combatir los desvíos y dispendios que han caracterizado el ejercicio del gasto público. La reducción organizacional de las secretarías y del aparato burocrático, una presidencia itinerante que recorra el país para obtener información directa sobre las necesidades de la población y la descentralización del gobierno federal hacia las entidades de la Federación, complementan las propuestas. El motor del nuevo gobierno será la participación ciudadana.

López Obrador recibe un país estancado en la economía y con enormes rezagos sociales. La Cuarta Transformación, que quiere impulsar la soberanía alimentaria y energética del país, requiere del concurso de los distintos sectores sociales. Asegura que tienen cabida todos los grupos sociales y las diversas corrientes de pensamiento. El objetivo declarado es instaurar un modelo de desarrollo que garantice el bienestar de la población y le ofrezca viabilidad a la Nación.

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Profesor-investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana

 

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