Un mundo global en crisis - José Carlos Castañeda | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 20 de Julio, 2018
Un mundo global en crisis | La Crónica de Hoy

Un mundo global en crisis

José Carlos Castañeda

El mundial de futbol llegó a su fin en Rusia, pero el espectáculo continúa. Helsinki fue la sede de la cumbre entre los presidentes Trump y Putin. Después de una gira en Europa donde se sumaron los errores de protocolo a las críticas más ácidas a los aliados históricos, la estación Finlandia era la última parada antes de la caída. El tour de forcé de un presidente rendido a los pies de su adversario, incomprensible imagen para la prensa norteamericana. Las reacciones ante las conversaciones de los líderes del nuevo desorden global provocaron un corto circuito entre los responsables de la diplomacia. ¿Cómo interpretar las señales de un presidente enredado en su propio escándalo? ¿Qué se cocina en la relación de las potencias globales, cuando Estados Unidos renuncia de manera simbólica a ejercer el liderazgo? En medio de una guerra comercial, del retorno del nacionalismo y un populismo excluyente, antiinmigrante, ¿habrá lugar para un nuevo equilibro de fuerzas entre las potencias? 

El mundo avanza hacia un ambiente más hostil y autoritario. En este contexto, Michael Ignatieff ofrece una lectura muy provocadora de nuestra actualidad. Su trayectoria incluye su personalidad como un académico anómalo, que pronto dejó de ser un intelectual en su torre de marfil para cruzar la frontera de la participación política y convertirse en el líder del partido liberal, donde fracasó en su aspiración de ser Primer Ministro de Canadá. Cada etapa de su vida se acompaña de un testimonio reflexivo donde ilustra desde las lecciones del desengaño electoral, Fuego y Cenizas,  hasta las disertaciones de un periodista en zona de guerra, El Honor del Guerrero, así como el ensayo biográfico sobre la obra de su maestro Isaiah Berlin. Hoy aparece una nueva aventura, un estudio sobre el orden moral en un mundo divido. Este ensayo reúne su pasión periodística por recorrer el mundo y tener de primera mano una versión de los hechos con su introspección filosófica para ofrecer un estudio de contraste entre dos escalas que conviven en una misma calle: lo global y lo local. Durante tres años y en cuatro continentes se realizó una suerte de memoria de la globalización moral en el siglo XXI. Su conclusión reabre un dilema: “la paradoja más importante de la globalización es que, cuanto más compartimos, más insistimos en mantener aquello que no compartimos, como nuestros idiomas, nuestras religiones, nuestras costumbres, nuestros valores”.

El libro recupera las escenas principales de cada viaje y retrata un paisaje cotidiano de la vida ordinaria para indagar en cómo se viven las virtudes en el día a día. Los enclaves son nodales por su situación de riesgo e incertidumbre: los barrios hispanos empobrecidos de Los Ángeles, las comunidades de migrantes en Queens, las favelas en Río de Janeiro, los asentamientos ilegales a las afueras de Petroria. Cada escena es un capítulo donde se recrean momentos del malestar global: Bosnia en tiempo de guerra y reconciliación, Sudáfrica después de Nelson Mandela, Fukushima y la capacidad de una comunidad para enfrentar la adversidad. Cuando la globalización ha conquistado el planeta y no queda ni una tribu ajena a este proceso de dominio, es tiempo de mirar el mundo en pequeña escala: en el entorno más cercano donde se dan las interacciones diarias y coinciden cara a cara aquellos que sienten ser diferentes.

Después de escuchar la conferencia de prensa de Helsinki, es imposible negar que “ninguna potencia domina la economía global”. Hoy existen al menos “cuatro potencias regionales, (Estados Unidos, Europa, China y Rusia), que encarnan los valores de sus propias tradiciones políticas y compiten por la influencia cultural, moral y geoestratégica en sus entornos geográficos inmediatos y, si tienen la capacidad, en todo el mundo”. Sin embargo, en cada lugar donde Ignatieff registró el sentimiento de las comunidades encontró una tensión clara entre la identidad local y el universalismo de los derechos. En un mundo dividido, ¿la ética tiene, todavía, alguna oportunidad?

@ccastanedaf4

 

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