El acoso sexual, una conducta lasciva para las mujeres en la sociedad - Diva Hadamira Gastélum | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 20 de Julio, 2018
El acoso sexual, una conducta lasciva para las mujeres en la sociedad | La Crónica de Hoy

El acoso sexual, una conducta lasciva para las mujeres en la sociedad

Diva Hadamira Gastélum

Resulta fundamental detenernos un poco para reflexionar sobre la situación de abuso, acoso y violencia sexual que niñas, adolescentes y mujeres viven a diario en los espacios públicos y, peor aún, al interior de sus hogares.

Y es que podríamos pensar que es en su casa donde debieran estar seguras, y es en ésta donde se agudizan las diversas formas de violencia de las que son víctimas por parte de familiares o amistades cercanas.

La violencia y el acoso sexual se han convertido en los principales problemas que afectan el desarrollo físico, psicológico e intelectual de cientos de niñas y mujeres en nuestro país; un problema de salud para México que aún no hemos podido erradicar.

A pesar que existen ordenamientos jurídicos nacionales e internacionales que obligan a adoptar medidas necesarias para erradicar la violencia contra las niñas y mujeres, pareciera que éstos son letra muerta.

El acoso sexual se ha incrementado de manera considerable al grado que forma parte de los delitos sexuales que encabezan el listado de carpetas de investigación de las autoridades ministeriales.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las averiguaciones iniciadas por acoso sexual, desde enero de 2015 hasta abril pasado, en México, son en total 4 mil 737, lo que arroja un promedio mensual de 118 denuncias en tres años y cuatro meses.

El Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Ciudad de México y Coahuila concentran el 57 por ciento de dichas averiguaciones.

De acuerdo con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, “El acoso sexual es una forma de violencia en la que si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos”.

Por supuesto que tiene varios escenarios; sin embargo, el acoso sexual laboral y en el espacio público son los más recurrentes. Nos hemos percatado que en el espacio laboral ha sido un acto discriminatorio contra las mujeres, pero sobre todo para frenar su desarrollo profesional. Un grave acto de violencia contra los derechos de las mujeres.

En lo que corresponde al transporte público, pareciera que ya se naturalizó como parte de la cotidianeidad en la vida de las niñas y mujeres. Desde las miradas lascivas, palabras obscenas, insinuaciones sobre su cuerpo, intimidación, exhibición de genitales, toma de fotografías, hasta la violación, forman parte de las agresiones que a diario sufren las mujeres en el transporte y espacios públicos.

A pesar de que existen programas y campañas gubernamentales para prevenir y sancionar este delito, pareciera no ser suficiente. Necesitamos concientizar a la ciudadanía sobre este grave delito, pero, sobre todo, es fundamental reeducar desde casa a fin de eliminar prejuicios culturales y estereotipos de género que refuerzan conductas impuestas por un sistema patriarcal.

Debemos seguir impulsando esfuerzos a favor de las mujeres, garantizando en todo momento su desarrollo integral por medio de oportunidades reales y efectivas, que otorguen el acceso pleno a sus derechos como educación, trabajo, salud y seguridad social.

Desde el Senado de la República hemos realizado diversas acciones para eliminar estas prácticas que atentan contra la integridad de niñas y mujeres. Reforzar las medidas empleadas para prevenir, sancionar y erradicar cualquier tipo de violencia contra las niñas y mujeres en los espacios públicos y privados, debe ser prioritario para el Estado mexicano. 

Por ello, sólo con la suma de esfuerzos y compromiso lograremos detener la violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres. Es momento de que se respete su libre tránsito. Su seguridad en espacios públicos y privados debe ser fundamental para su desarrollo físico, psicológico e integral.

Su derecho a vivir una vida libre de violencia, es un derecho inquebrantable.

Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores

@DivaGastelum

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