Libertad mental - César González Madruga | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 20 de Julio, 2018
Libertad mental | La Crónica de Hoy

Libertad mental

César González Madruga

A los pocos días de que Nelson Mandela saliera de la carcel una reportera le preguntó “¿que sientes de recuperar la libertad?” a lo que este inmediatamente contestó “yo jamás he dejado de ser libre” y ¿a qué se refería un hombre que estuvo casi 29 años en prisión? Y la respuesta es que en su mente siempre fue libre. Esta anécdota resulta atinente, no sólo porque esta semana conmemoramos los 100 años del natalicio del libertador sudafricano, sino que también evoca una profunda reflexión de los tiempos presentes que vive México ya que es el principal problema por el cual continua siendo el país del “ya mérito”; el esclavismo mental del mexicano, actuando como si aún estuviera conquistado.

Sirva de ejemplo la oposición frente a la propuesta de Andrés Manuel Lopez Obrador, presidente electo de México, ante su decisión de descentralizar las secretarías de Estado para trasladarlas a los Estados de la República. Es un acto que se ha intentado hacer desde hace varios sexenios pero ante una mentalidad esclavista ha resultado imposible, a pesar de todos los beneficios que ello representaría.

Para empezar la CDMX se vería favorecida al tener menos tráfico, contaminación, más agua y mayor calidad de los servicios, una ciudad que de no controlar su crecimiento estaría condenada al colapso. Segundo implica un beneficio económico, cultural, social y de desarrollo para el resto de los estados del país les convendrá la medida por toda la derrama económica en rentas, consumo y la posibilidad de empleo al arribar toda la estructura de la Administración Pública Federal a sus ciudades. Y tercero porque las secretarías están propuestas para asentarse donde más se les requiere; por ejemplo, Sedesol en Oaxaca, el estado donde mayor pobreza hay, Sectur en Quintana Roo, el Estado que alberga los principales destinos turísticos de México o Semarnat en Yucatán, el paraíso ecológico del país.

Por supuesto que este acto implicará sacrificios para muchas personas; sin embargo, son momentos históricos que requieren de generosidad para que prevalezca el bien común y quienes lo hagan deberán encontrar también un acto de reciprocidad por parte del gobierno y la sociedad que valore y vele por su bienestar (economico y laboral) como un agradecimiento de que hayan antepuesto a la patria primero.

Sobre las críticas a esta medida (siempre bienllegadas) habría que puntualizar sobre las principales: 1) “La negativa de muchos trabajadores”. Para ello se requiere que realmente se atienda los casos de los inconformes con auténtica empatía, pero a su vez ser cuidadosos de no caer en el chantaje de sindicatos como la Fstse, sindicato en manos de personajes impresentables cómo Joel Ayala, un oportunista que sólo velará por sus intereses usando de carne de cañón a los trabajadores. Inclusive lo mejor sería que todas las dependencias se mudaran al mismo tiempo para impedir que este tipo de personajes escalen los chantajes al gobierno. 2) “Recordar como al INEGI le fue complejo lograr su traslado”, lo mejor en este caso es que en lugar de pensar en la complejidad que significó, aprovechemos la experiencia de lo que evidentemente resultó ser un caso de éxito a pesar de las complicaciones y a partir de ello utilizar esa experiencia.

La descentralización siempre ha querido ser una realidad pero se ha topado con los barrotes del esclavismo mental, más hoy tiene la gran oportunidad de hacerse posible si actuamos libres de ataduras de pensamiento y en vez de enfocarnos en el “cómo no” nos enfoquemos en el “cómo sí” hacer posible algo que se ha planteado como un escenario ideal en nuestro país. Fue un gran avance lo logrado el primero de julio, pero se requiere mantener un espíritu de liberar a la nación de la cárcel del pensamiento para pasar de la sociedad del “ya merito” al pueblo renacido.

César Daniel González Madruga El Siervo
@CesarG_Madruga

 

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