Listos para empezar en Puebla - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 21 de Julio, 2018
Listos para empezar en Puebla | La Crónica de Hoy

Listos para empezar en Puebla

Carlos Matute González

El domingo pasado, el futuro Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, acudió a acuerdo con el candidato presidencial triunfador y declaró que el próximo 1 de diciembre empezará a despachar en la nueva sede de esa dependencia en la ciudad de Puebla.

Una de las propuestas de campaña fue la “descentralización del gobierno”, que en realidad sólo es una reubicación geográfica de las oficinas de las dependencias de la administración pública, ya que la relación de jerarquía, es decir, la centralización como forma de organización se mantiene respecto a todas las secretarías y el presidente es quien continuará nombrando y removiendo libremente a sus titulares y dirigiendo su trabajo, aunque ahora se pretenda hacer a distancia.

“Listos para empezar en Puebla, Querétaro, Morelia, Tuxtla Gutiérrez o donde corresponda” esa será la declaración de todos los futuros miembros del gabinete. No se puede esperar otra. ¿Cuál va a ser el impacto económico y los beneficios de esta dispersión del gobierno? No son cuantificables en este momento y la reubicación de los servidores públicos federales será lenta, con dificultades por las cuestiones familiares, las escuelas de los hijos, los trabajos de los cónyuges, la disponibilidad de vivienda, el menaje para los trabajadores de base, los gastos adicionales no previstos –unido a la disminución de los salarios-, entre otros inconvenientes, pero con el tiempo -no es determinable con precisión el plazo, ni identificables todos los inconvenientes–, la mudanza concluirá y habrá mayor actividad en la sede.

En materia educativa, Puebla será el lugar donde cada mayo los maestros acudan a solicitar el aumento de sueldo y, en su caso, manifestar su inconformidad con demostraciones de fuerza y capacidad de convocatoria (marchas). Los habitantes de la Ciudad de México estaremos liberados de esa carga hasta que los planteamientos escalen y se traigan a la capital para obtener respuesta de la Presidencia de la República.

En realidad, nada de esto es una sorpresa. Desde hace mas de cuatro meses se había anunciado que esta reubicación geográfica de dependencias iba a llevarse a cabo como una de las primeras acciones gubernamentales. Con esto se cumple con una de las promesas electorales y, en términos de legitimación política, es correcta e incluso deseable. A nadie conviene un gobierno débil. Hay que fortalecerlo y apoyarlo para que puede llevar a cabo los programas de trabajo en favor de la sociedad.

Sin embargo, sí llama la atención el apresuramiento y las consecuencias que esta inmediatez provocará. ¿En qué domicilio despachará el secretario? ¿Oficinas propias o rentadas? ¿Dónde se hará la entrega-recepción de la dependencia? ¿Simbólicamente el secretario despachará en Puebla y después acudirá a la Ciudad de México a imponerse de los asuntos pendientes o todo se trasladará con anticipación? ¿Qué pasará con los inmuebles federales que actualmente ocupa la secretaría?

El gobierno en transición todavía no puede tomar decisiones sobre los recursos públicos hasta el 1 de diciembre. Entonces, ¿el gobierno saliente hará las gestiones para la mudanza? ¿También se trasladará el escritorio de Vasconcelos, que tradicionalmente es el que usa el secretario? ¿El despacho actual se convertirá en museo? Hay tantas preguntas sin responder para el futuro titular de la dependencia, quien seguramente está diseñando una ruta crítica -acciones y responsables ordenados con el propósito de lograr un objetivo- para cumplir con lo que se comprometió con su jefe y con la sociedad.

Sin embargo, en estos momentos, el futuro funcionario no cuenta con los elementos suficientes para hacer la reubicación, ni puede negociar formalmente con los trabajadores en lo individual ni en lo colectivo las condiciones del traslado. Lo más factible es que el secretario despache en las actuales oficinas de la delegación federal y su personal de apoyo sean los servidores públicos que laboran en ese órgano desconcentrado regionalmente de la dependencia, que entrará en proceso de reestructuración por el esquema de coordinaciones estatales propuestos por el nuevo gobierno.

Lo que llama la atención es que un experimentado ex servidor público y conocedor de los procedimientos mínimos para la operación de un ente público se comprometa a cumplir en un plazo menor a 24 horas, contado a partir del primer minuto del primero de diciembre, una acción de gobierno tan compleja. Se expone a quedar en falta con su jefe y con la sociedad. A veces hay que decir “no se puede en estas condiciones” y señalar con precisión la forma correcta de lograr el objetivo. La frase “listos para empezar en la nueva ubicación de las dependencias” será la primera prueba de la efectividad del gobierno. Todos esperamos que el resultado sea aprobatorio para el bien de nuestro país. Mi abuelita decía: “Mal comienza el que ahorcan en lunes”.

Profesor de posgrado del INAP

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