La cultura de la legalidad y la corrupción - Carlos Villa Roiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 21 de Julio, 2018
La cultura de la legalidad y la corrupción | La Crónica de Hoy

La cultura de la legalidad y la corrupción

Carlos Villa Roiz

En fechas recientes, el Lic. Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, y otros posibles funcionarios del gobierno entrante, han dado a conocer algunos puntos de cote administrativo, con los que piensan combatir la corrupción tan arraigada en nuestro país, al punto de que de ella hacen amplia mención personajes de la talla de Humboldt o la Marquesa Calderón de la Barca, y otros más, lo que nos hace pensar de que este problema ya era algo escandaloso desde el siglo XIX.
La corrupción, pues, no es algo que haya surgido entre los políticos del siglo XX, sino que es algo heredado de los vicios y de los grandes errores del pasado.
Un ejemplo más: esta semana se presentó en la Sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes un libro que habla de la visita que realizó a la Casa de Moneda don Juan de Palafox y Mendoza, virrey y obispo de Puebla y México, y los presentadores de esta publicación claramente señalaron que integrantes de la jerarquía de la época no siempre facilitaron su trabajo.
Este tipo de información de carácter histórico nos ayuda a entender que para acabar con la corrupción, no sólo bastan medidas punitivas por más sancionadas que sean las faltas, sino que es necesario ahondar en la cultura de la legalidad. Si no se procede de esta forma, todas las buenas intenciones irán al fracaso y las cárceles se llenarán de gente.
Orlando de Luca, quien fue alcalde de Palermo y tuvo el acierto de desarrollar y hacer público todo un programa de trabajo con el que enfrentó con éxito a la mafia siciliana en Italia reduciendo notablemente los índices delictivos, comparaba a la cultura de la legalidad con una carrera de dos ruedas en la que era condición indispensable para que ésta avanzara el que ambas ruedas giraran al mismo tiempo. De otra forma, la carreta sólo estaría dando inútiles vueltas sobre su eje y jamás avanzaría.
Para ahondar en la cultura de la legalidad, es necesario promover auténticos valores, ahondar en la ética, la moral, el civismo –materia que ya fue suspendida en los programas de estudio actuales- y para ello, Orlando da Luca hizo una alianza estratégica con todas las iglesias y agrupaciones religiosas que desempeñaron un papel de gran importancia en este proyecto cultural y pacificador.
La experiencia generada por Orlando de Luca ha sido aprovechada exitosamente en varias ciudades, lo que confirma la veracidad de la fórmula. Para acabar con la corrupción no bastan leyes enérgicas y sanciones ejemplares, si no se erradica el mal desde la raíz a través de la cultura y de la promoción de valores de vida, civilidad, solidaridad, desarrollo y progreso.
En la Ciudad de México, el Imdosoc (Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana), desde hace algunos meses viene impartiendo talleres que abordan el tema con la propuesta de hacer una transformación social en todas las comunidades.
Por su parte, el papa Francisco, en su visita a México, de igual modo ya dio varios mensajes que son aplicables al tema que nos ocupa y él ha calificado a la corrupción como un proceso de muerte que nutre la cultura de la muerte.

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