Nueva Constitución, misma dictadura en Cuba - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 22 de Julio, 2018
Nueva Constitución, misma dictadura en Cuba | La Crónica de Hoy

Nueva Constitución, misma dictadura en Cuba

Fran Ruiz

Como era de esperar, la Asamblea Nacional cubana (controlada por el Partido Comunista, el único permitido en la isla), votó ayer por unanimidad un anteproyecto de reforma constitucional que se espera esté listo y aprobado en referéndum para finales de año o principios del que viene.

Tras una primera lectura no cabe duda de que se trata de la reforma del Estado más profunda desde el triunfo de la revolución castrista en 1959.

Eliminará la palabra “comunista”, permitirá la propiedad privada y legalizará los matrimonios homosexuales. Éstos son los tres titulares más llamativos de la profunda reforma aprobada ayer por los jerarcas comunistas cubanos. Pero, no nos engañemos, lo hacen por puro instinto de supervivencia y no por un deseo de devolver la soberanía al pueblo mediante el único camino posible: la democracia.

Con Venezuela y Nicaragua al borde del estallido civil por culpa del fiasco de sus respectivas revoluciones, la chavista y la sandinista, el presidente Miguel Díaz-Canel necesita dar un golpe de timón para evitar que la revolución castrista sea la siguiente y con ella se cierren seis décadas de guerrillas y gobiernos de la izquierda revolucionaria en América Latina.

Ya estuvo una vez a punto de hundirse el barco cubano, cuando el colapso de la URSS cortó en seco las millonarias subvenciones de Moscú a La Habana, y podría ocurrir pronto lo mismo, si el régimen venezolano colapsa y deja de enviar petróleo barato al régimen castrista, acostumbrado a vivir subvencionado.

Raúl Castro intentó una tímida apertura, pero fracasó y, sin el apoyo de su hermano Fidel, se sintió de repente cansado y envejecido.

Al igual que el anciano Benedicto XVI, que decidió abdicar para que alguien con más ímpetu (Francisco) atacase los escándalos que lo acosaban en el Vaticano, el octogenario Raúl decidió también renunciar y entregar todo el poder al “joven” y fiel Díaz-Canel.

Con anuncios tan llamativos como el matrimonio gay, que pondría fin a décadas de homofobia castrista, el nuevo mandatario parecer querer demostrar que se puede ser una dictadura de partido único, pero con un toque progresista. Es un engaño. Es cierto que el borrador de la nueva Constitución incluye guiños contrarrevolucionarios, como legalizar “propiedad privada”, antes tabú, y elimina el texto donde se proclama la “aspiración a construir una sociedad comunista”. Sin embargo, se mantiene inalterable el modelo “socialista” de la isla, que consagra el poder absoluto del Partido Comunista.

Detrás de este juego semántico y esta aparente contradicción se esconde un vago intento de copiar el modelo chino, que ha logrado perpetuar en el poder al régimen de Pekín y éxito podríamos resumir de la siguiente manera: Suficiente apertura capitalista para aliviar las penurias económicas de la población (y evitar así una rebelión) y la misma mano dura de siempre. En otras palabras, cada vez más ricos y más rascacielos, pero prohibidos todos los partidos (excepto el Comunista), persecución a los disidentes y censura a la libertad de prensa y de expresión.

Veremos si le funciona a Cuba —que llega con décadas de retraso y con una economía muy atrasada— copiar este modelo chino. Lo que pronto veremos es un primer gesto aperturista del régimen castrista a los cubanos, quienes durante tres meses, podrán sugerir cambios en la futura Carta Magna. Pero pierdan toda esperanza, podrán sugerir todo, menos lo esencial: la libertad.

fransink@outlook.com

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