Buenas Personas: un llamado a la empatía más allá de la distinción de clases sociales | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 25 de Julio, 2018

Buenas Personas: un llamado a la empatía más allá de la distinción de clases sociales

Buenas Personas: un llamado a la empatía más allá de la distinción de clases sociales | La Crónica de Hoy

Este 27 de julio llega al Teatro Milán la puesta en escena Buenas Personas, originalmente escrita por el ganador del Pulitzer David Lindsay-Abaire, pero bajo la dirección y adaptación de Diego del Río.

“Desde que conocí la obra me enamoré del texto, porque está bien escrito y es muy inteligente, lleno de humor pero al mismo tiempo con personajes de una complejidad enorme y muy atrapante”, indicó el director en entrevista con Crónica.

Luego de su estreno original en Broadway el 3 de marzo de 2011, con las actuaciones estelares de Tate Donovan y Frances McDormand (actriz ganadora del Oscar por Fargo y por Three Billboards), bajo la dirección de Daniel J. Sullivan; la obra se hizo acreedora al Premio Drama Critics´ Circle Award en la categoría de Mejor Obra, así como con los premios Tony, Drama Desk y Outer Critics Circle por Mejor Actriz Protagónica.

“Hace seis años la traduje junto con Milena Pezzi, sin hacer ninguna adaptación y ahora que se da la oportunidad de montarla con Daniel Delgado, convoqué a Paula Celaya para hacer la adaptación para México. A partir de una idea del productor, en la que él pensó que podría conectar más fuerte con la gente, fue una idea muy acertada porque quedó como anillo al dedo para la realidad mexicana”, comentó.

Esta adaptación de Good People, se contextualiza dentro del Estado de México en la época actual. El lenguaje y los referentes le dan mayor realismo y peso a los personajes, así como a sus complejas reflexiones sobre la situación.

“¡Bienvenidos a la vida real! Donde el sueldo de este mes sirve sólo para pagar las cuentas del mes pasado, donde nuestras esperanzas existen solo en el casino y donde Margarita acaba de ser despedida de su trabajo en el Waldos. A días de ser también desalojada de su departamento en la colonia Nezahualcóyotl, Margarita contacta con Miguel, un amigo de su pasado que logró salir de la colonia, ir a la universidad y que ahora es un exitoso doctor. ¿Podrá ser él su pasaporte hacia una nueva vida? ¿Se puede modificar el destino?”, menciona un comunicado de prensa.

“La obra habla de varias cosas, es la historia de una mujer  a punto de cumplir cincuenta años a la que despiden de su trabajo, madre soltera con una hija con retraso mental, viviendo una situación bastante complicada, entonces decide, por consejo de una amiga, pedirle trabajo a un examigo, examor de su pasado que ahora es un doctor que tiene una realidad diferente. Y es en medio del encuentro de estos dos personajes que salen algunas preguntas al espectador como ‘¿realmente existe la suerte?’, ‘¿qué tanto las decisiones que tomamos son el resultado absoluto de nuestro destino?’, y ¿cómo dos personas que empezaron en el mismo punto terminan en puntos absolutamente diferentes?” explicó Diego del Río.

Agregó: “Habla de una realidad muy contundente para nuestro país que tiene que ver con esta brecha social. Es una obra sobre clases sociales, ése es su tema principal. Hay una adaptación y tropicalización en México; los personajes se desenvuelven en Ecatepec, adquieren una manera de hablar muy particular, construida por nuestro casting, que es maravilloso; sin caer en alguna caricaturización, pero sí absolutamente cercana y cotidiana en el lenguaje y en las maneras de nuestra realidad mexicana”.

A fin de ubicar a la audiencia en el momento exacto en el que se desarrolla la historia, los elementos de ambientación juegan un papel importante, lo cual le impregna un realismo peculiar a la historia: “En las transiciones hay sonidos de la ciudad y de noticias, de pronto por ahí se escucha el anuncio del instituto electoral donde mencionan a López Obrador, es decir, un momento completamente cotidiano y de la realidad de hoy”, dijo.

La naturalidad que requieren los personajes de esta historia se da gracias al trabajo de Arcelia Ramírez quien protagoniza a Margarita, y a Odiseo Bichir, representando a Miguel; seguidos de Monserrat Marañón, Cuauhtli Jiménez, Concepción Márquez y Fabrina Melón, como parte del elenco.

“El reto fue encontrar un casting que pudiera construir con verosimilitud estos requerimientos emocionales que tienen los personajes, de lógica y de comprensión muy profunda; sobre las distintas problemáticas que en lo individual cada uno va teniendo, pero también que puedan entrarle en la construcción de la diferencia social, el personaje de Odiseo Bichir, por ejemplo; es el que salió de ahí, se reconstruyó con otra realidad, desenvolviéndose alrededor de gente de otros círculos”, mencionó el director.

La puesta iniciará funciones de viernes a domingo en el Teatro Milán a partir de este viernes y hasta el 7 de octubre, con una temporada de diez semanas. Y durante ese tiempo la obra busca, además de dejar varias reflexiones en el imaginario popular, impregnar en el público una visión más humana:

“Mirar con más empatía la realidad y la circunstancia del otro, que muchas veces es muy diferente a la que uno está viviendo, y nos falta una verdadera empatía para entender por qué el otro hace lo que hace y actúa así. Por otro lado reflexiones que cuestionarán al espectador sobre qué tanto existe la suerte, la fortuna, la baraja con la que uno nace, las ventajas y desventajas que uno tiene y qué hace con eso. Habla sobre una espiral muy interesante que tiene que ver con las diferentes condiciones de cada persona, nacemos en un espacio y en un momento, pero las decisiones que tomamos también sirven para forjar nuestro destino”, concluyó.

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