Impulsemos acciones necesarias contra la fibrosis pulmonar idiopática

Diva Hadamira Gastélum

En promedio, cada neumólogo en México diagnostica ocho pacientes con fibrosis pulmonar idiopática (FPI) por año; sin embargo no muchos tenemos conocimiento sobre esta enfermedad que afecta a una parte importante de la población.

La fibrosis pulmonar idiopática, es una forma de neumonía intersticial fibrosante que afecta principalmente la salud de los adultos mayores hombres de 50 años; desafortunadamente aún no se conoce la causa de este importante padecimiento, sin embargo, se sabe que es crónica, progresiva e irreversible.  De hecho, la elevada tasa de mortalidad llega al 50 por ciento a tres años posterior de haberse diagnosticado.

De acuerdo con datos médicos, esta enfermedad se produce cuando el tejido pulmonar se daña causando en él cicatrices que hacen que sea más difícil el funcionamiento correcto de los pulmones. A medida que la enfermedad va evolucionando, la respiración de las y los pacientes se torna más compleja provocando su dificultad para respirar, disminuyendo la cantidad de oxigeno que los pulmones abastecen a los principales órganos del cuerpo; además de producir dolor torácico, fatiga, tos, pérdida de peso y crepitaciones.

Muchas de estas grandes complicaciones afectan de manera relevante la vida de los pacientes, a pesar que existen medicamentos que ayudan a aliviar los síntomas y mejorar un poco su calidad de vida.  

Pero si no fuera poco, la FPI conlleva diversas comorbilidades entre las que se destacan: la diabetes mellitus, la hipertensión arterial sistémica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la hipertensión pulmonar.

La FPI no solo afecta la salud de los que la padecen, sino también conlleva afectaciones económicas, psicologías, sociales, familiares y laborales; y es que, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), solo el 0.3 por ciento de los hogares mexicanos tienen posibilidad de hacer frente al costo anual de los tratamientos. Hablamos de un promedio aproximado de 900 mil pesos por tratamiento.

Son varias instituciones médicas quienes han realizado diversas investigaciones sobre la enfermedad, muchas de ellas han aportado recomendaciones a la comunidad médica para su pronto diagnóstico y tratamiento que permita mejorar la calidad de vida del paciente por muchos años más.

En este sentido, es fundamental priorizar políticas públicas que garanticen el acceso a los servicios de salud y con ello el tratamiento de las personas que padecen esta grave enfermedad.

Ya el Estado mexicano a través de su Programa Sectorial de Salud 2013 – 2018, derivado del Plan Nacional de Desarrollo, establece como parte de sus objetivos el “Asegurar el acceso efectivo a servicios de salud con calidad, así como impulsar la eficiencia del uso de los recursos para mejorar el acceso efectivo con calidad”; incluso, “Impulsando la eficiencia en el uso de recursos para la atención de enfermedades particularmente de alto costo”.

Ejemplo de ello, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), incluyó la FPI en su cuadro básico de salud y tratamiento. No obstante, aún es insuficiente ya que la cobertura de esta enfermedad debe de ser garantizada por todas las instituciones públicas de salud en nuestro país; sobre todo, de manera catastrófica debido al gasto preponderante para su tratamiento.

Ante esta grave enfermedad, he presentado al Pleno de la Comisión Permanente, un Punto de Acuerdo para analizar la FPI como una enfermedad catastrófica y fortalecer las acciones y estrategias para prevenir, detectar y brindar un tratamiento oportuno a dicho padecimiento.

La salud de las y los mexicanos debe ser prioridad en la agenda nacional. Estoy convencida de que se debe proteger la salud de la ciudadanía como una condición de primer orden para su pleno desarrollo en todos los ámbitos de su vida.

Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores

@DivaGastelum

Imprimir

Comentarios