Chicanadas del MP del caso Chava; faltó a 13 de 21 audiencias clave | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Julio, 2018

Chicanadas del MP del caso Chava; faltó a 13 de 21 audiencias clave

Salvador Becerril está acusado de matar a un joven epiléptico, pero la tarde del asesinato Chava estaba en el Estadio Azteca

Chicanadas del MP del caso Chava; faltó a 13 de 21 audiencias clave  | La Crónica de Hoy

El ministerio público Juan Carlos González Hernández, de la Fiscalía de Homicidios de Ecatepec, abandona la sala de audiencias entre risotadas. A la distancia se mofa de la defensa, dibuja gestos amorfos y lanza trompetillas, cuidadoso de no ser descubierto por el juez. Las cámaras graban sus pitorreos.…

Ha faltado a 13 de las 21 audiencias programadas sobre el caso de Salvador Becerril, a quien en el penal de Chiconautla, Edomex, llaman El Inocente. Es acusado del asesinato de un joven epiléptico, ocurrido el 20 de abril de 2013 a las 21:15 horas, frente a su domicilio en la colonia Central Michoacana, de Ecatepec. Pero a esa misma hora Chava es ubicado por tomas de televisión “cedidas por el club Universidad” y fotografías panorámicas, en el Estadio Azteca, donde se jugaba el partido América-Pumas. El análisis pericial confirmó su presencia en las gradas.

Ha sido siempre fan de Las Águilas y, hasta su detención, integrante de la porra oficial. La historia la contó Crónica hace unos meses.

El juzgador deberá dictar sentencia antes del 4 de septiembre, pues el nuevo sistema penal acusatorio marca el plazo máximo de un año para concluir el juicio, tras arrancar el periodo de audiencias.

“Si la ley fuera justa, se establecería la mitad del tiempo para las pruebas del Ministerio Público y la otra mitad para las pruebas de la defensa, pero el MP usó más de 8 meses en las suyas; y de las 5 audiencias de defensa, ha faltado a dos”, cuenta don José Becerril, tío de Salvador y de su hermano Armando, a quien también arrestaron por supuesta complicidad.

Así, doña Isabel y don Jesús, quienes atienden un puesto en el mercado Jardines de Aragón, padecen el encierro de sus dos hijos….“El MP ha faltado sistemáticamente, ¿por qué no se le castiga o se le retira del caso?”, pregunta el tío José Luis.

El juez ha solicitado el remplazo de González Hernández en cuatro ocasiones, por inasistencia justificada. Sin embargo, la Fiscalía de Ecatepec se ha negado al cambio, aduciendo autonomía: “Dependemos de la Procuraduría de Justicia del Estado de México, no del órgano judicial; además, este servidor público es medular para la solución del caso”, ha justificado.

Once de las 16 audiencias destinadas sólo a la presentación de pruebas de la parte acusadora, se cancelaron por ausencia del MP. En las cinco realizadas, declararon diez personas: cinco empleados de la Fiscalía sin presencia en el lugar de los hechos: ni la noche del asesinato ni durante las investigaciones posteriores; un policía, ajeno también a lo sucedido; tres vecinos de la colonia, quienes tampoco presenciaron el crimen, y un supuesto testigo clave, cuya participación se ha sostenido entre anomalías.

El testigo presencial se llama Arturo Morán. Se presentó a declarar por primera vez dos años después del homicidio. “Ambos son mis amigos. Estaba con ellos desde las 8 de la noche, nos habíamos reunido para tomar unas cervezas.…Subimos al auto: yo atrás, Armando iba manejando y Salvador en el asiento del copiloto. Nunca supe dónde íbamos, de repente vi a un chico caminando en la calle, Salvador bajó del auto y sacó un arma.… Me dio miedo y salí huyendo”, fue su relato.

En el expediente, se incorporó una copia borrosa e ilegible de su credencial de elector. Y desapareció.…

“El MP alegaba que no podía localizarlo, ni con su familia ni en las direcciones registradas, presentó 10 oficios de localización”, cuenta don José Becerril.

De manera misteriosa, apareció de nuevo hasta mayo de este 2018, en la última audiencia de la parte acusadora: más de cinco años después del asesinato, y a tres años de su primera y única declaración. Lo hizo acompañado de un abogado y con la custodia inusual de dos policías ministeriales.

Dices que Salvador y Armando son tus amigos, ¿desde cuándo los conoces?” le preguntó el abogado defensor Juan Bruno Vilchis, mientras los acusados escuchaban detrás de un cristal.

—Desde hace mucho tiempo, no recuerdo…

—¿Tienes fotografías o videos con ellos?

—No…

—¿En alguna fiesta o reunión?

—No.

—¿Sabes dónde viven?

—No.

—¿Conoces a sus papás?

—Tampoco.

—¿Tienen amigos comunes?

—Nadie.

—¿Quiénes son ellos?—insistió el abogado señalando a sus clientes.

—La persona alta es Salvador y la chaparrita es Armando, y al alto le gusta el futbol.

Era al revés… El testigo no supo identificarlos ni constatar lazos de amistad con ellos.

Terminó la audiencia 21. A casi un mes de la sentencia, vía doña Isabel, su madre, los hermanos envían un mensaje… a Armando: “Hace unos días hubo un cacheo y los custodios se llevaron todos los dulces que vendía y mi dinero. Ya ni quiero hacer ejercicio, estoy desesperado por tanta injusticia”.

Salvador: “Tengo dos hijos: uno de casi tres años y otro de seis meses, ¿cómo los puedo disfrutar aquí encerrado, encarcelado por algo que no cometí?...

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