Dotan a alcoholímetros de nuevo equipamiento | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 29 de Julio, 2018

Dotan a alcoholímetros de nuevo equipamiento

A 15 años de su aplicación, Seguridad Pública continúa actualizando y fortaleciendo los parámetros del programa. Con los nuevos equipos, la dependencia da certeza a los conductores de la medición del nivel de alcohol en la sangre

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Los conductores que habitualmente pasan por los alcoholímetros de la Ciudad de México podrán constatar en adelante una novedad: Un nuevo modelo de medidor, amarillo y con mayores capacidades que el anterior, ha sido enviado a la calle por instrucciones de la oficina de prevención que comanda este programa.

Luego de que Crónica pasara varios días observando la operación de los puntos de revisión diurnos (destinados generalmente a choferes de transporte privado y servicio público), una serie de anomalías comenzaron a ser detectadas por esta casa editorial.

El programa, que nació en 2003 y que tiene fama de ser impermeable a la corrupción, comenzó a mostrar debilidades hasta en el tema de las mordidas.

La escena más escabrosa fue la petición de dinero en el punto Cuauhtémoc, mismo que fue movido el vienes pasado a la Avenida Álvaro Obregón en donde conductores de camiones repartidores eran orillados y abordados, ahora sí, por elementos femeninos, como marca el protocolo, y posteriormente evaluados a través del viejo aparato de medición de aliento.

El oficial que coordinó el cohecho no se ve por allí, no al menos desde el escondite lejano en el que Crónica observa el paso de los vehículos.

El nuevo aparato enviado a calle generará menos opciones a la corrupción (de hecho ése fue el argumento para comprarlo).

“Sóplele muchas veces”. Una de las tensiones más significativas generadas con los conductores que rebasaban los límites legales de alcohol en el aliento era la instrucción del policía de soplar repetidamente. Los oficiales suelen ofrecer el protocolo de actuación que deben cumplir y allí muchos detectan un problema: “Prueba de alcoholemia”, se lee en el protocolo, “A la prueba que se realiza a conductores de vehículos motorizados, mediante el uso del alcoholímetro, a través de una boquilla nueva, para medir el nivel de alcohol ingerido y que se muestra en aire espirado”.

El conductor suele pensar que la prueba está siendo trucada para detenerlo.

Después de 15 años, el viejo modelo sigue siendo fiable, pero su diseño antiguo permite, por ejemplo, que el gas se cumule si se bloquea la ventanilla de salida del aliento en la parte trasera. Los soplidos repetidos deberían ser realizados con boquilla nueva, algo poco recomendable para la economía de la institución y que los oficiales —al menos parecen convencidos de ello— ven como algo innecesario mientras no se active la luz frontal del aparato.

Un abogado enviado al punto de Vértiz la semana pasada debió intervenir ante esta situación:

“Cuando se le hizo la prueba la primera vez, se le mostró que debía soplar de 7 a 10 segundos y usted dejó de soplar a los cuatro. La boquilla estaba nueva y la pantalla en cero”, le indica al conductor que acaba de marcar .51, es decir once arriba del límite .040 permitido en la Ciudad de México.

A grandes rasgos, con ese nivel de alcohol, el conductor ha perdido reflejos, subestima la velocidad y siente euforia.

“Puede soplar 10 veces en la misma pipeta, si es necesario, si no realiza bien el examen”, comenta convencido uno de los oficiales encargados de realizar la prueba a los conductores.

Luego la pregunta sobre el número de soplidos es al conductor inconforme: “Soplé tres veces, me dijeron que no marcaba”.

Y la tensión se desata entre policías que piden soplar diez segundos y automovilistas que muchas veces hacen hasta lo imposible por soplar mucho menos tiempo.

En la noche del viernes la novedad se presenta: los aparatos de nueva generación llegaron a los puntos de revisión. Requieren sólo un soplido corto y comienzan la medición sin posibilidad de acumular vapores.

La proliferación de los aparatos amarillos debió se coordinada por los mandos, aunque la Secretaría de Seguridad Pública capitalina optó por ampliar la información a Crónica durante la próxima semana, a partir de entrevistas pactadas con los responsables del programa que está por cumplir 15 años.

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