La integración del nuevo gobierno y las mujeres - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 28 de Julio, 2018
La integración del nuevo gobierno y las mujeres | La Crónica de Hoy

La integración del nuevo gobierno y las mujeres

Maria Elena Álvarez de Vicencio

El número de mujeres que integrarán el próximo gabinete del Gobierno de la Ciudad de México cumple con las leyes vigentes que obligan a la paridad de mujeres y de hombres. Los primeros comentarios sobre esta integración fueron en el sentido de que es un gabinete formado por personas preparadas. El hecho de que el análisis no se haya centrado en el número de mujeres es un avance en lo que se refiere a considerar como natural que las mujeres ­desempeñen todo tipo de cargos.

No obstante estos avances, todavía hay personas, no solamente varones, también hay mujeres, a quienes molesta la insistencia que se hace en promover acciones que lleven a lograr la igualdad esencial entre mujeres y hombres. El peso cultural es muy fuerte y las costumbres arraigadas son difíciles de remover. En algunos países aún vemos la lucha que implica el quitar el uso del velo para cubrir el rostro de las mujeres; muchas de ellas también se oponen a suprimirlo.

Cuando las costumbres han llegado a ese grado de arraigo la única solución para modificarlas son las leyes que lo prohíban y las sanciones que se apliquen para sancionar su violación. El Estado francés aprobó en 2010 una ley que prohíbe a mujeres inmigrantes llevar burka en todo espacio público, incluidas las  tiendas;  las mujeres que lo incumplan serían multadas. Esta ley fue copiada en varios países europeos y en algunos municipios italianos el Ministerio de Educación ordenó que a las mujeres que se cubran la cabeza con el pañuelo islámico, no se les permita recoger a sus hijos a la salida de la escuela como lo hacen los demás padres.

Las prohibiciones al uso del velo se fundamentan en que el velo es un signo de alienación y que las mujeres que lo llevan se liberarían si se lo quitan. Sin embargo, esto no es fácil entenderlo. Ellas afirman que lo llevan por su voluntad, es su tradición. Igual  sucede aquí, en las comunidades que prohíben a las mujeres ocupar cargos públicos, estudiar o vestirse de determinada manera; ellas lo ven normal, lo aceptan y aun se escandalizan de que otras mujeres lo hagan.

En nuestro país, aun cuando todavía hay muchas comunidades que conservan esas costumbres y mantienen a las mujeres en condición de inferioridad, ya contamos con un conjunto de leyes que están permitiendo avanzar para que la igualdad esencial entre mujeres y hombres sea una realidad. Todavía falta mucho por lograr y se requiere el impulso de los gobiernos para impulsar el cumplimiento de las leyes de igualdad y la labor de los maestros en las escuelas para que ayuden a generar los cambios iniciándolos desde la niñez y la juventud.

No obstante el avance legislativo a favor de las mujeres, en las contiendas internas de los partidos en ocasiones surgen múltiples estrategias para impedir las candidaturas femeninas. A pesar de esta resistencia, se ha logrado que la próxima Cámara de Diputados sea integrada por la mitad de mujeres y de hombres; la ley señala la paridad en las candidaturas, y en esta elección la paridad se dio también en quienes triunfaron.

Se considera que hemos avanzado en la integración de mujeres en los cargos públicos, pero la discriminación sigue presente de diversas formas, se paga menor salario a trabajo igual, si éste es desempeñado por mujeres; se les impiden los ascensos a puestos de mayor jerarquía, por ser mujeres, aun cuando tengan la capacidad y les corresponda por escalafón. Son satisfactorios los avances, pero falta mucho por hacer.

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

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