Deserción en prepa, verdadero reto del nuevo gobierno: Tuirán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 30 de Julio, 2018

Deserción en prepa, verdadero reto del nuevo gobierno: Tuirán

Sólo cuatro de diez jóvenes tiene cabida en la universidad. Es Rodolfo Tuirán, subsecretario de Educación Superior, quien abre las puertas de su despacho para analizar cifras y hacer reflexiones. Tuirán acompaña a Crónica en la revisión de un tema de fondo, ¿queremos ser un país donde la secundaria es el máximo nivel universalmente cumplido?

Deserción en prepa, verdadero reto del nuevo gobierno: Tuirán | La Crónica de Hoy
Tuirán en su despacho, durante la exploración del tema educativo

[ Primera Parte ]

El abandono escolar en bachillerato, la escasa cobertura en educación superior y el déficit en el desarrollo de competencias adecuadas para el mercado laboral, son los principales desafíos educativos del nuevo gobierno, aseguró en entrevista con Crónica Rodolfo Tuirán.

Se trata del hombre más avezado en las problemáticas de la educación de chicos entre 15 y 23 años. Ha dedicado los últimos dos sexenios, de manera ininterrumpida, a esta tarea: de 2006 a 2012 fue subsecretario de Educación Superior, puesto al cual volvió este año; de finales de 2012 a principios de 2018, se desempeña como subsecretario de Educación Media Superior.

Según datos de la Secretaría de Educación Pública, hoy la cobertura en el nivel superior sólo es del 38 por ciento, alcance muy inferior al de otros países con similar desarrollo económico. Para cubrir al menos la mitad de la demanda, se requeriría una inversión sostenida de por lo menos 7 mil millones de pesos al año, adicionales al presupuesto ordinario.

Y otro dato sombrío: el 40 por ciento de quienes terminan una carrera, se dedican a actividades no profesionales, ajenas a su formación académica.

Tuirán abre las puertas de su despacho para compartir estas cifras y otros estudios o reflexiones en torno al asunto. Durante las próximas semanas acompañará a este diario en la revisión del tema y en la publicación de historias singulares, reflejo de las carencias y retos en este ámbito.

Comenzamos con la esfera profesional…

Un acercamiento. La educación es una tarea inacabada, siempre hay cosas en el tintero. La primera preocupación es que los jóvenes permanezcan en la escuela. Necesitamos resolver la articulación entre oferta educativa y necesidades del sector productivo, forzar la máquina, porque no alcanzamos cobertura universal en media superior, y estamos muy lejos de alcanzarla en superior, donde se requieren grandes inversiones, señala Tuirán.

—¿Cuántas universidades hacen falta en México para resolver la demanda de los jóvenes?

—Tenemos una tasa de cobertura de poco menos del 40 por ciento. El país experimentó un rezago en materia de educación superior desde la crisis de los 80, la llamada década pérdida, se estancó notablemente, mientras otros países siguieron creciendo a pesar del contexto económico. Brasil tiene una cobertura del 55 por ciento, en Argentina es superior al 80 por ciento, estamos muy por debajo. No se diga de países desarrollados como Estados Unidos o algunos europeos, con una cobertura cercana al 90 por ciento.

—¿Cómo le hacemos?

—Son necesarias cuatro estrategias básicas: o se crean más universidades, o se expanden las ya existentes, o se usa mejor la capacidad instalada, o se recurre a la educación abierta o a distancia.

—¿Qué estrategia es mejor para el contexto mexicano?

—Las cuatro, el balance adecuado depende de la disponibilidad de recursos. Es tarea del gobierno llegar a un mejor balance, a uno que le permita incrementar las oportunidades educativas y, de manera simultánea, prever que este incremento tenga su contraparte en el plano del empleo, porque de lo contrario tendremos más jóvenes que al salir al mercado laboral encontrarán barreras que no les permitirán realizarse ni como profesionistas ni como ciudadanos, en términos de bienestar.

—¿Se puede entonces cuantificar el número de universidades faltantes?

—La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) está proponiendo crecer la cobertura de educación superior al 50 por ciento en el 2024, y a 60 por ciento en el 2030. Crecer a estos niveles en los próximos 12 años implicaría aumentar la matricula en alrededor de 166 mil estudiantes, lo cual tiene un costo de 7 mil millones de pesos al año, adicionales a lo que ya se invierte en la educación superior.

—¿Cuánto se invierte ahora?

—Estamos en el orden de los 170 mil millones de pesos en educación superior, un volumen cuantioso, pero se requieren esfuerzos mayores en una economía a la que le urge crecer para darle sustento a las necesidades educativas.

—¿Y los jóvenes que están saliendo de la educación superior, consiguen empleo?

—Vivimos en un país en el cual el 40 por ciento de los profesionistas trabajan en ocupaciones no profesionales. Para cambiar la situación necesitamos activar la demanda de profesionistas en el mercado, porque hoy advertimos que sus retornos están disminuyendo rápidamente desde hace ya varios años. Esto lo podremos revertir sólo con crecimiento, competitividad y productividad.

—¿A qué se refiere con retornos?

—Lo que obtiene un joven por haber invertido tantos años de su vida en la educación. Normalmente cuando alguien tiene mayor escolaridad gana más, y en el tiempo los incrementos salariales tienden a ser más significativos. Sin embargo, tenemos estudios que demuestran que los incrementos en los salarios de quienes sólo tienen primaria, están siendo superiores a quienes tienen educación superior, se van mermado las ventajas de la educación superior. Aún es grande la diferencia: un egresado de educación superior gana más que uno de primaria, pero los avances en el ingreso no son tan significativos, va disminuyéndose la brecha.

—¿Cuál es la causa?

—Que no hay demanda suficiente de profesionistas en México, lo que a su vez se relaciona con problemas de crecimiento económico. Eso explica que cuatro de cada 10 profesionistas mexicanos desarrolle ocupaciones no profesionales, porque no encuentran empleo, o un trabajo suficientemente atractivo, tienen que desplegar su actividad en ámbitos para los cuales no fueron formados. Es un dilema para la propia demanda de educación superior, porque se empieza a percibir que no tiene suficiente atractivo.

—¿Qué hay de la calidad de la educación superior?

—El 55 por ciento de la matrícula de los programas evaluados son reconocidos por su buena calidad, pero todavía nos falta un largo trecho: cerca del 45 por ciento. Necesitamos sostener el paso para que en el futuro estemos próximos al 100 por ciento, pero aún en este contexto, se está produciendo el escenario de baja en los retornos de educación superior.

—¿Y el desempleo?

—Cuando se ingresa al mercado de trabajo sin el desarrollo de competencias prácticas, se experimentan niveles de desempleo muy elevados. La taza entre jóvenes está muy por encima de la media nacional: el doble o a veces hasta el triple si se trata de jóvenes con estudios superiores. Y los ingresos en este sector de la población igualmente son muy precarios, por la falta de experiencia, o bien no encuentran empleo.

—Hablamos de una tasa de desempleo de…

—Para egresados de educación superior es mayor al 12 o 13 por ciento, incluso más alta en algunas regiones del país, como aquellas donde las oportunidades son menores: siempre el sur sureste padece mayores niveles de desempleo, aunque a menudo se ocultan en niveles de subempleo más altos.

Entre Mafalda y el chicharrón

Tras 12 años en el sector educativo, ¿cómo está el corazón?, se le pregunta a Tuirán de manera metafórica, para romper el hielo. “¿Mi corazón?”, revira entre risas: “Le atinó usted, porque es lo que me está fallando”.

Dedica, dice, entre 16 y 18 horas al día a sus tareas como subsecretario de educación superior en la SEP: “Es una chamba muy demandante, trato de moderar el tiempo entre reunión y reunión, porque salgo de una y entro a otra, y llega el momento en que uno dice: paren el mundo, me quiero bajar, como decía Mafalda”.

—¿Y qué hace fuera de la oficina, para tomar aire y llenar de nuevo el tanque?

—Estar con mi familia el mayor tiempo posible, jugar ajedrez, ir al cine, si no se logra equilibrio no se puede aportar mucho acá.

—¿Y los nietos?

—Aún no tengo, y qué bueno.

Sí, tiene dos hijas: de 28 y 25 años. Cumplió ya 63.…

—Se ve joven –se le comenta.

—Que la boca no se le haga chicharrón…

—Y en unos meses, la despedida… Viene nuevo gobierno.

—Estas transiciones siempre constituyen procesos de renovación saludables, los proyectos educativos tienen coincidencias y diferencias y eso le permite avanzar, cosas que no se ven en una administración se ven en otra. En el plano personal, uno debe reinventarse y determinar los caminos preferentes. Soy investigador de vocación, salí del Colegio de México, y no me costaría continuar con mi trabajo de investigador.

Imprimir