Jimena Montemayor y el duelo desde la perspectiva infantil | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 30 de Julio, 2018

Jimena Montemayor y el duelo desde la perspectiva infantil

Entrevista. La cineasta muestra un sensible acercamiento a la muerte en Restos de viento, la historia de una familia que pierde al padre

Jimena Montemayor y el duelo desde la perspectiva infantil | La Crónica de Hoy

Antes de escribir el guion de En la sangre, su ópera prima, en torno a los vínculos que hay en las relaciones amorosas, Jimena Montemayor tenía una historia sobre la muerte. El primer tratamiento de Restos de viento llegó cuando su papá enfermó y dos de sus primos pequeños habían perdido a sus padres, entonces comenzó en ella un proceso de duelo que cambió por completo la historia:

Hoy su película figura como una de las más emotivas y sensibles sobre la aceptación de la muerte y ya le ha dado premios como el de la Mejor Película Mexicana en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) y en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF, por sus siglas en inglés):

“Yo empecé a escribir el guion y poco después muere mi padre, yo termino el primer guion cuando él estaba en proceso de hospitalización. Los primeros años de escritura sí eran muy de sensaciones, lo que yo sentía en ese momento quería tratar de plasmarlo”, expresó la cineasta en entrevista con Crónica, al terminar una de las proyecciones de su película en el festival guanajuatense.

“Regresé a la historia cuando yo ya había sanado, entonces yo creo que experimentar un buen proceso de duelo es una inyección de vida, muy bella, por eso cuando regresé al proyecto traté de darle un poco más de luz”, añadió.

El filme, tratado con profundo humanismo, cuenta la historia de una familia que intenta reconstruirse luego de perder al padre. Carmen (Dolores Fonzi) es una mujer de 39 años, es la mujer que se queda viuda; su depresión la lleva a ser incapaz de enfrentar la situación, así que engaña a sus hijos y les dice que su padre volverá. Ana (Paulina Gil), es la hija mayor, tiene 10 años y ante la depresión de su mamá comienza a asumir una actitud adulta, mientras su hermano Daniel (Diego Aguilar) resiente la ausencia de su papá al tiempo que comienza a sentir una presencia extraña en su casa, que rebasa los límites de su imaginación. Los dos hermanos tratarán de ayudar a su madre a aceptar lo que no quiere ver.

“Esa transición de mi duelo de lo oscuro a lo luminoso es lo que cambió el rumbo de la historia y el elemento fantástico cobró mucha más fuerza cuando volví del mundo de los muertos”, compartió la cineasta, a propósito de cómo su propia experiencia de duelo familiar cambió el rumbo de la película.

“El arco dramático más complicado fue el de la niña porque era más interno, ella en un momento se vuelve la adulta de la casa pero ella no quiere ser adulto, y es como este miedo a crecer. Digamos que cuando su percepción es negativa no avanza, y cuando se es niño lo único que se espera es crecer y ella está estancada, y eso era muy difícil de mostrarlo visualmente. Creo que es a la que peor le va porque está consciente y va perdiendo esa magia del espíritu infantil”, añadió la realizadora.

Pocos filmes en la actualidad tienen un tratamiento tan efectivo sobre la comprensión infantil de los problemas adultos. Destacan casos como el de The Florida Project (Sean Baker, 2017) y Verano, 1993 (Carla Simón, 2017), sin embargo el filme de Jimena Montemayor tiene una mayor cercanía a la de Un monstruo viene a verme (Juan Antonio Bayona, 2016), en la cual se usa la figura de un extraño espíritu, como metáfora del dolor:

“Con el espíritu quería hacer una metáfora de la muerte, sobre cómo te llevas a tus muertos. Cuando nuestros seres queridos están vivos, no pensamos en ellos cuando están en momentos específicos, por ejemplo cuando comes o estás haciendo algo cotidiano, pero cuando mueren están presentes en todos los lugares a donde vas o donde no habitaban, quería mostrar esa metáfora de cómo tus muertos te persiguen”, explicó la directora.

“Por un lado quería mostrar como la muerte también es una cosa oscura que te da miedo al inicio y conforme vas avanzando le vas perdiendo el miedo y se va adaptando, se va transformando hasta que aprendes que esa pérdida habite esos espacios. Yo quería pasar esa emoción a lo visual”, añadió.

La película está situada entre los años 50 y 70, Restos de viento se nutre de la mitología de los nativos americanos, de la cual toma la idea de la aceptación a través de los espíritus, “todo lo que dice el niño es lo que viene en muchos cuentos y en muchas historias de la mitología navaja, digamos que la película en algún punto va cobrando su propia vida, creo que todas las películas cobran vida en algún punto, dejan de ser tuyas y ese espíritu se dio en el proceso”, comentó.

“Se ve en los personajes como el de Carmen, si tú no aceptas la muerte nunca vas a estar en paz, como lo decían los navajos. A mí eso me ayudo a encontrar una forma de sanar y aceptar lo que me pasaba y eso me ayudó a escribir la historia de esta forma”, agregó Jimena.

Finalmente, cabe decir, que la cinta tiene un momento especial con el tema “Las simples cosas”, que en México hizo popular Chavela Vargas: “Encontramos esta canción y resultó que el autor era un argentino, entonces fue una conexión con el personaje de Dolores (que es argentina). Cuando escuché la letra me di cuenta que habla de todo lo que quiero decir en la película, sobre el valor de la vida, y el aprender a estar feliz y como el tiempo lo devora todo”, concluyó la directora.

El filme llegará a festivales de cine en París, Los Ángeles y Huelva antes de estrenarse de forma comercial en México.

 

 

Pie de foto: La cineasta ganó este fin de semana el premio a la Mejor Película Mexicana del GIFF.

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