Cuestionable conmemoración del 68 - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 30 de Julio, 2018
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Cuestionable conmemoración del 68

Wilfrido Perea Curiel

En la edición del lunes 23 de julio anterior, el diario El Universal publicó una entrevista con un preso político del 68, Eduardo de la Vega, quien se refirió a una Resolución de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), en la cual se alude al movimiento estudiantil y se anuncian las celebraciones (sic) que se llevarán a cabo, junto con la UNAM, sobre uno de los hechos más dramáticos y dolorosos en la historia contemporánea de México.

La citada Resolución afirma que las actividades que conjuntamente organizan la CEAV y la UNAM vincula el presupuesto de ambas instituciones, en el marco de un Convenio de colaboración. Llama poderosamente la atención que se refieren a las víctimas del 2 octubre, lo que ya de entrada es extraño, porque desde antes de lo de Tlatelolco, de hecho desde el 26 julio del 68, las arbitrariedades contra los estudiantes y opositores políticos del gobierno ya habían sido muchas y muy graves: razias de estudiantes y ciudadanos, violación de domicilios sin orden de cateo, torturas y golpizas y qué decir del famoso bazucazo contra la histórica puerta de la Prepa Uno. La Ciudad de México estaba conmocionada aún antes del 2 de octubre, que fue algo así como un desdichado “broche de oro”, todo un remate sangriento.

Eduardo de la Vega, el expreso político en mención, acusa a la CEAV de mutilar y distorsionar la historia del 68, lo cual de suyo es grave, ya que esa Comisión es precisamente la designada por la Ley General de Víctimas para explicar la verdad de lo que ocurrió, garantizar que se aplique la ley a los responsables, reparar en sus intereses y su dignidad a las víctimas y garantizar que los hechos no se repitan.

Lo cierto es que parece que la CEAV no se quiere meter en problemas y prefiere celebrar el 68 con reuniones en las que los veteranos charlen sobre cómo hacían las brigadas de boteo para juntar fondos, presentar obritas de teatro experimental y hacer exposiciones de fotos.

En el caso de la participación de la UNAM en esos actos de celebración el asunto es preocupante, porque nuestra máxima casa de estudios podría estarse haciendo de la vista gorda, ya que antes del 2 octubre la policía había detenido a cientos de estudiantes, el rector Barros Sierra había sido acusado en la Cámara de Diputados de promover la “subversión de los agitadores” y el ejército había sido usado para tomar la UNAM y violentar la autonomía.

No se ve con claridad la razón de que la CEAV haya sacado semejante Resolución y lo más grave para la Universidad y la memoria de Javier Barros Sierra es que las autoridades de la UNAM apoyen y subsidien a esa Comisión en sus celebraciones.”

A pesar de la gravedad de que un expreso político del 68, después de 50 años siga exigiendo el derecho a conocer la verdad de lo ocurrido y la aplicación de la ley a los responsables y de que sus acusaciones a la CEAV y a la UNAM son un hecho público en un medio de difusión, ambas instituciones han guardado total silencio. No han emitido comunicado alguno donde se posicionen al respecto. Alguien debe dar una explicación a la sociedad sobre la polémica Resolución.

Lo importante no es que lo diga un expreso político del 68, lo verdaderamente significativo es que esas dos instituciones se manifiesten: la Comisión porque es la institución encargada de garantizar que se aplique la Ley General de Víctimas; da la impresión que la Iglesia está en manos de Lutero. La UNAM, por su parte, está obligada a salvaguardar su memoria, se tiene el registro de todo el apoyo y respeto que los mexicanos le dieron cuando fue atacada. Además, se tiene que honrar el valor y la dignidad con que Javier Barros Sierra defendió a esa noble institución y con ello, a todos los universitarios.

 


pereawilfrido@me.com

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