Henry James, un precursor del análisis psicológico moderno, dice Eduardo Berti | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 03 de Agosto, 2018

Henry James, un precursor del análisis psicológico moderno, dice Eduardo Berti

Novedad. Lo que James le reprochaba, a grandes rasgos, a la generación anterior (pienso en Dickens o en Balzac, por ejemplo) era cierta superficialidad. Su obra da un paso adelante en tal sentido, metiéndose a fondo en la mente humana, explica

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Henry James (1843-1916) es un precursor del análisis psicológico moderno, porque muchos de sus relatos parten de situaciones al borde de lo anodino: toma hechos cotidianos, casi banales, para iluminarlos con una sutileza y complejidad asombrosas, señala Eduardo Berti, editor del primer tomo de los Cuentos completos del autor estadunidense.

En entrevista desde España, el editor habla de este  primer volumen, los dos subsecuentes para completar la serie que publica Páginas de espuma, y la importancia del corpus literario del autor de Daisy Miller.

— Los cuentos reunidos en esta primera edición fueron escritos de los 21 años a los 35 años, ¿cómo defines esta prosa de juventud de Henry?

— Diría que es una prosa muy madura para tratarse de una prosa de juventud. James va desarrollando en forma paulatina su típica frase larga, envolvente, y también lo que es una de sus mayores contribuciones a la ficción: su dominio y exploración del punto de vista. Sin embargo, desde sus primeros textos reconocemos muchos de sus temas característicos, como el vínculo entre el viejo y el nuevo mundo. Aunque es un lugar común decir que en las primeras obras de un escritor suele encontrarse el germen de todo lo que vendrá, la relectura de los primeros relatos de James resulta reveladora en tal sentido. Durante años se creyó que el primer cuento publicado por él había sido “La historia de un año”, que salió en marzo de 1865 en la revista The Atlantic Monhtly. Más tarde se supo que meses antes, en febrero de 1864, había publicado anónimamente “Una tragedia del error“. En ese relato, por ejemplo, ya aparecen en forma concentrada une serie de cuestiones y rasgos típicos de su obra: un extraño triángulo amoroso, un aire cosmopolita, un realismo sesgado y nunca obvio.

— La obra de este periodo de James es como “una metafísica de la desesperación”,  o de la oportunidad perdida y la derrota, como en el cuento “Un día perfecto”, ¿cómo explicas esta visión del ser humano que tenía James?

— Es muy llamativa la visión que adopta James en el momento en que su país natal ingresa en una fase de euforia, de crecimiento y de optimismo. En el fondo, creo que su visión humana es trágica, shakespereana. Y también es la visión de alguien que, aunque frecuentaba la sociedad (entre otras razones, porque buscaba en ella temas y anécdotas para sus ficciones y buenos contactos para su ambición, nunca concretada, de triunfar como autor de teatro y no pasar más apremios de dinero), en el fondo era bastante misántropo. Por otra parte, veo bastante revelador cómo el tema de la oportunidad perdida reaparece en su obra, años después, cuando James es más maduro, bajo la forma de la “situación repetida”. Pienso en un relato de gran melancolía, como el “Diario de un hombre de cincuenta años”, en el que un personaje adulto ve repetirse una historia de su pasado en la vida de un hombre mucho más joven que él.

— Los relatos de James son un microscopio de lo humano.

— La metáfora del microscopio me parece muy acertada. Lo que James le reprochaba, a grandes rasgos, a la generación anterior (pienso en Dickens o en Balzac, por ejemplo) era cierta superficialidad. Su obra da un paso adelante en tal sentido (lo mismo que hacen en ciertas novelas otros autores como Flaubert,Tolstoi o Conrad) metiéndose a fondo en la mente humana. Hay en James un precursor del análisis psicológico moderno y no es casual, me parece, que Virginia Woolf (que llegó a indagar de manera magistral el fluir de pensamiento, el mecanismo de nuestra mente) le prestara tanta atención a la obra de James. Al mismo tiempo, es verdad que muchos de los relatos de James parten de situaciones al borde de lo anodino. Personalmente, creo que eso forma parte de su hazaña: tomar hechos cotidianos, casi banales, e iluminarlos con una sutileza y una complejidad asombrosas. Desde luego, algunos de esos hechos ya no nos resultan cotidianos porque la sociedad ha cambiado muchas de sus reglas. Pero el análisis de las motivaciones que hace James sigue siendo vigente. Su lección sobre la naturaleza humana no ha perdido actualidad, aunque se apoye en “casos” o “ejemplos” antiguos.

— Los siguientes dos volúmenes ¿cuándo aparecerán? y, ¿qué reflejan en su contenido?

— El segundo volumen aparecerá a fines de 2018. El tercero saldrá un año más tarde. Lo que estos volúmenes nos mostrarán, al abordar los relatos de James de manera cronológica, no será tan solo la evolución o el devenir de su escritura, sino también la recurrencia de algunos temas, la alternancia bastante periódica entre los relatos realistas y los cuentos fantásticos o de fantasmas y sobre todo, creo yo, veremos cómo James va explorando y hasta agotando su famoso tema internacional: primero con una serie de relatos donde suele haber un narrador estadunidense en Europa, luego con algunos cuentos más excepcionales donde la situación se invierte y nos topamos con narradores británicos que viajan a Estados Unidos (esto coincide, por supuesto, con el momento en que James se instala en Londres) y, más tarde, con una serie de combinaciones sutiles entre estas dos situaciones básicas. Otra cosa que puede seguirse cuento a cuento es cómo aparece el mundo del arte en la ficción de James, siempre dispuesto a reflexionar sobre los límites y los vínculos entre ficción y realidad: en una primera etapa, sus artistas son ante todo pintores; con el tiempo, encontramos cada vez más escritores y personajes del mundo del teatro.

— Cuál es la influencia de la obra de James en la actualidad y cómo debemos leer su obra.

— La influencia de James es enorme y se advierte en escritores tan variados como Willa Cather, Anita Brookner, Alice Munro o Joyce Carol Oates, por citar algunos nombres.  Personalmente, la lectura de James me parece muy recomendable por la calidad de su prosa, por la fineza de sus análisis, por la maestría de sus diálogos, por la inteligencia con la que escoge sus perspectivas y los puntos de vista. A eso añadiría que James es un autor que ha resuelto confiar en los lectores (que invita a sus lectores, como quería Julio Cortázar, a ser activos), y que esta confianza la demuestra no siendo explícito, no exponiendo los asuntos ni las motivaciones de los personajes de manera directa o frontal; al contrario, sus narradores potencian las omisiones, la información oblicua, los abordajes indirectos. De modo que el lector debe prestar mucha atención a los silencios, las sutilezas, los juegos de espejos e insinuaciones… Ésta es una lección que marca a fuego la ficción del siglo XX. Tanto es así que incluso un autor como Hemingway, tan diferente a James en múltiples aspectos, hace de la omisión y de lo implícito uno de sus pilares. Otro aspecto de la ficción de James que me parece bastante actual y de gran influencia, es cómo adelgaza, sobre todo en sus relatos, todo lo que tiene que ver con las peripecias. La anécdota puede ser liviana o más o menos simple.

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