Reflexiones sobre los ideales corrompidos de la sociedad en 36 horas cuenta abajo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 03 de Agosto, 2018

Reflexiones sobre los ideales corrompidos de la sociedad en 36 horas cuenta abajo

La obra narra los últimos momentos de la vida del comandante Ernesto Che Guevara,mientras estuvo preso en La Higuera, Bolivia

Reflexiones sobre los ideales corrompidos  de la sociedad en 36 horas cuenta abajo | La Crónica de Hoy

En un año de gran importancia histórica para la política mexicana, llega al Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, 36 horas cuenta abajo. La escuela de las Américas, una obra de José Rivera, dirigida por Otto Minera, quien con la experiencia que lo destaca hace varias lecturas sobre el contexto político, social e ideológico del momento postrero en la vida del revolucionario Ernesto Guevara de la Serna.

“Está la reflexión sobre que las revoluciones han fracasado o se han venido abajo; pero eso no quiere decir que no volvamos a pensar y nos preguntemos ¿cómo le hacemos para que las cosas vayan a mejor? Yo creo que la obra tiene que provocar eso; es decir, el Che hizo esto y aquello, y él mismo reconoce que a lo mejor se equivocó, pero sigue defendiendo su territorio; con todo y esas contradicciones ¿por dónde nos vamos?”, declaró Otto Minera durante la función de prensa.

La puesta en escena narra los últimosmomentos antes de la muerte del revolucionario argentino-cubano, mejor conocido como Che Guevara, mientras se encontraba cautivo en las instalaciones de una escuela ubicada en el poblado de La Higuera, en Bolivia. Lugar donde entabla una estrecha relación con Julia Cortés, profesora de la escuela, quien se convierte en la última civil con quien dialogó. La obra es una mirada distinta a la figura popular del Che, visto desde los ojos de la profesora del pueblo.

“Julia Cortés accede a un Che Guevara que es un hombre más allá del mito, del héroe; ella se topa con un hombre moribundo, sin embargo, tremendamente valioso, que aún en la agonía de la muerte resulta muy inspirador, es un ser que al final deja una semilla en ella”, expresó Carmen Mastache, respecto a la impresión que le dejó su personaje.

Para ese momento, dentro de la historia, el Che continúa defendiendo sus ideales, sin embargo, su aislamiento y tortura terminan por llevarlo a una reflexión y crítica más profunda, en la que comienza a cuestionar el plan en el que siempre creyó.

“Es un Che Guevara diferente al que todos estamos acostumbrados a ver, creo que nos ha hablado mucho de este momento final, donde quizás sí se pudo cuestionar algunas cosas, pero es el mismo Che heroico y triunfante, que hasta el final de los momentos no tuvo miedo, estuvo tratando de salvar su ideología, su manera de pensar”, comentó Juan Valero, quien interpreta al revolucionario.

Independientemente de la historia del comandante, existen varias lecturas durante la narrativa de la puesta que contextualizan distintas situaciones que atañen a varios países en la actualidad, sobre todo en Latinoamérica.

“Para mí hay una reflexión poderosísima y es la invitación, con Che o sin él,  a la educación; es decir, la educación sin duda es una de las trincheras más poderosas y creo que en la propuesta de José Rivera está clarísimo, no sólo por el personaje de la maestra sino por lo que se está diciendo a lo largo de la puesta y eso es algo que me enamora de la obra, de la selección debajo de todo este texto y del montaje”, explicó Mastache.

“De repente, en este país hemos subrayado y hemos tratado de quitarle ese valor a lo que significa un profesor o una profesora en una región apartada, a donde nadie se quiere acercar; es fundamental, creo que a mí igual que a Carmen, me parece que es el momento cuando tenemos que hacer este tipo de teatro para dar la oportunidad de salir de la función y pensar en eso”, agregó la actriz Anilú Pardo, quien representa a la hermana de Julia Cortés.

Continuó Mastache: “El Che es una utopía que correspondió a una generación y a un movimiento social e ideológico muy específicos, pero la utopía existe todavía y tiene una función, que es que nos movamos como sociedad y que evolucionemos”.

Dentro del contexto de la historia, otros personajes fungen como participantes activos durante toda la obra, que se convierten en elementos de dicho momento, como el caso del Teniente Félix Rodríguez, interpretado por Edgardo González; quien muestra aparente desdén por el Che en un inicio, para luego convertirse en su aliado ­mediante un diálogo contestatario en el cual reconoce la figura que representaba Guevara.

Del mismo modo, participan Alejandro Gama y Josué Aguilar, representando a un par de jóvenes soldados bolivianos que ilustran las condiciones de reclutamiento militar de menores que, a la fecha, se lleva a cabo en varios países de Latinoamérica; todo esto en un constante soliloquio teatral donde los actores en escena lanzan al aire reflexiones sobre la educación, la política entre países y sobre distintas condiciones sociales: “Me parece que no es gratuito que el autor haya elegido la conjugación del verbo ‘huir’, pues no hay otra forma de huir de la opresión y de los malos manejos políticos, que el conocimiento y hacer a un lado la ignorancia a partir de la educación; una vez más es la mejor forma de huir de todo lo que podría situarnos como una sociedad en un punto muy débil”, añade uno de los actores.

La obra inició sus funciones ayer del 3 de agosto y permanecerá hasta el 23 de septiembre los viernes a las 19:00 y 21:00 horas, sábados 18:00 y 20:00 horas, y los domingos a las 17:00 y 19:00 horas.

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