Triunfar por obligación o por convicción - Edgar Valero Berrospe | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 07 de Agosto, 2018
Triunfar por obligación o por convicción | La Crónica de Hoy

Triunfar por obligación o por convicción

Edgar Valero Berrospe

Ya sabemos que a los mexicanos nada nos cuadra. Que si le ganamos a Francia en el Mundial del 2010, es que era “la peor Francia de la historia”, que si le ganamos a Alemania en Rusia es que era “una de las peores Alemanias de la historia”, que si ganamos y con claridad los Juegos Centroamericanos allá en Barranquilla, ahora resulta que las marcas de los deportistas nacionales no sirven para nada…

Qué molesto es tener que vivir en un medio ambiente negativo, donde lejos de celebrar las conquistas de nuestros jóvenes o de nuestros lo que sea, a todo le encontramos “peros”, como en aquella Copa Oro en la que los “pobres” panameños fueron acuchillados por el árbitro que les marcó un penalti en contra y que Andrés Guardado, dando una muestra de “antideportivismo” no quiso echar fuera a la hora de cobrar. Y aquel que me decía que Ana Guevara no debía celebrar su tricampeonato panamericano en Río de Janeiro en el 2007, porque venía el campeonato del mundo y ahí se vería realmente quién era en ese momento. Y le puedo seguir a la lista de eventos en los que los aficionados, pero principalmente la prensa nacional, se ha encargado de demeritar los logros de nuestros deportistas.

Y lo de los Centroamericanos es un caso que debe juzgarse de la mejor manera. Entiendo las dimensiones de la justa y contra quién se estaba compitiendo, pero ¿no son acaso equipos de esas naciones las que se la han venido subiendo a las barbas al Tri mayor en las eliminatorias del Mundial y en la propia Copa de Oro?... Son salvadoreños, hondureños, panameños, costarricenses, jamaicanos, trinitarios y demás quienes han provocado el “desprestigio” de la Selección Nacional, y a esos y otros, pero mucho mejor preparados deportistas como los cubanos y los colombianos, es a quienes se venció de manera implacable en la justa regional que inaugura el ciclo olímpico.

Salir a decir hoy, que la marca con la que se ganó tal o cual competencia no sirve para unos Juegos Panamericanos u Olímpicos me parece de una extrema ociosidad, y decir que nos tenemos que ir con tiento y que habrá que esperar a los Juegos Panamericanos para conocer más a nuestros atletas, me parece un insulto a quienes se prepararon para ganar y lo hicieron, teniendo en mente los Juegos Centroamericanos. Entonces, si no valen estos resultados, si no sirven de nada, ¿para qué competimos?, ¿qué caso tiene que mandemos a nuestros muchachos, si nosotros mismos menospreciamos sus conquistas?...

O debemos entender que cualquier resultado estatal, regional, universitario o escolar que tuvo en su vida Michael Phelps, por ejemplo, no cuenta. No sirvió de nada y siempre debimos esperar a que llegara a los Juegos Olímpicos para entonces reconocer su valía, porque ganarle a sus compañeros de escuela, de zona o de equipo, no tiene ningún mérito, porque enfrente no estaba Ian Thorpe que lo venció en los 200 metros libres en Atenas o el holandés volador Pieter van den Hoogenband que llegó en el segundo lugar en aquella prueba.

“La prensa mexicana es aliada de ningún proyecto y detractora de todos los proyectos”, recuerdo que me dijo César Luis Menotti en una plática y tenía toda la razón. Es un mal añejo que aqueja a la prensa nacional, no sé a la de otras áreas, pero a la deportiva, sin duda. Nada nos deja satisfechos, a pesar de que las razones del éxito sean contundentes.

La Conade ha hecho una gestión ejemplar de administración de los limitados recursos con los que contó para este año, apenas una cuarta parte del dinero que se gastó hace cuatro años cuando fuimos sede y ni siquiera así pudimos ganar la justa regional. Se elevó el nivel de exigencia y se entregaron los recursos para la preparación de los atletas de forma inteligente y eficiente. Y hay un montón de voces que dicen “ojalá los apoyaran”, son voces ignorantes, por supuesto, porque yo sí he podido recoger voces de deportistas agradecidos por la forma en que les llegaron los recursos y que les permitieron alcanzar sus metas y devolver a México mucho del prestigio perdido en las últimas ediciones de estos Juegos.

Las Federaciones que decidieron sumarse al esfuerzo coordinado por el Comité Olímpico Mexicano también están de plácemes porque a pesar de su renuencia, en algunos casos, a aceptar las sugerencias de cambios en la preparación de los atletas, propuestos por los metodólogos de la Conade para darles una preparación real, los resultados están a la vista. Y una vez que el COM y la Conade han decidido trabajar juntos, el resultado es sobresaliente. No sólo se han alcanzado las metas, sino que se han superado.

¿Qué vendrá en Lima en los Panamericanos?... No lo podemos anticipar, falta un año para que eso suceda y sabemos que habrá cambios muy importantes, como el hecho de que Alfredo Castillo no continuará al frente de la Conade, y aunque Carlos Padilla siga como presidente del Comité Olímpico Mexicano, nadie sabe cuánto sobrevivirá del planteamiento y plan de trabajo que deja como herencia el primero, pero de que se ha demostrado que trabajando con objetivos claros, con conciencia y de forma conjunta se pueden obtener sobresalientes resultados, eso nadie puede negarlo, aunque haya quien se atreva a tratar de desacreditar lo que con hechos hemos observado en Barranquilla.

Los alrededor de 600 deportistas mexicanos que participaron en los Juegos Centroamericanos en Barranquilla se han acreditado un éxito rotundo que nadie puede menospreciar o minimizar. No se le puede ganar a rivales que no están en competencia. Cuando llegue el momento de enfrentar nuevos retos, veremos cómo los enfrentamos, pero tratar de explicarle a la gente que las marcas que lograron nuestros atletas no sirven de nada o casi, como lo han hecho algunos colegas, me parece una terrible infamia. Cuando se llegue el momento de ir a otros niveles, será tiempo de juzgarlos por esas competencias, pero lo hecho, hecho está. México ha recuperado gracias a una gestión impecable de sus dirigentes y al esfuerzo de sus muchachos, un respeto que se perdió hace muchos años, justamente por la displicencia de quienes debieron liderarlos y simplemente no lo hicieron, por ignorancia o por incompetencia. Eso sí me parece más lógico… ¿No cree usted?

 

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