¿Socialismo Siglo 21 en Estados Unidos?

Concepción Badillo

Alexandria Ocasio-Cortez tiene 28 años, nació en un barrio del Bronx, Nueva York, en el seno de una familia humilde de origen puertoriqueño. Hasta hace diez meses trabajaba como mesera, preparando Margaritas en un restaurante de tacos llamado Flat Fix cerca del área conocida como Union Square. Hoy está a punto de hacer historia en noviembre próximo, al convertirse en la mujer más joven que llega al Congreso de los Estados Unidos.

El 26 de junio pasado esta joven sorprendió al mundo político estadunidense al ganarle la nominación demócrata de su influyente distrito neoyorquino a Joseph Crowley, el congresista por Queens, de 56 años, quien nunca había tenido un oponente en los últimos catorce años y que en la actualidad ocupa el cuarto lugar a nivel nacional en la jerarquía demócrata de la Cámara de Representantes.

Crowley nunca la tomó en serio. De hecho la ignoró hasta que ya era demasiado tarde. No apareció en dos de los tres debates programados entre ellos. Como muchos otros políticos en muchos otros lugares, se confió en el voto de los que tradicionalmente acuden a las urnas, mientras Ocasio-Cortez se dedicó atraer nuevos votantes, gente joven, ciudadanos que hasta ahora se habían mostrado indiferentes a la política.

Ocasio-Cortez no sólo significa una nueva era de candidatas mujeres en las elecciones de medio término, sino también representa todo lo contrario a la política tradicional de este país. Un movimiento que se inció con Bernie Sanders, el senador por el estado de Vermont que peleó y casi vence a Hillary Clinton por la nominación demócrata a la presidencia.

La jóven, que alguna vez soñó con ser médico y especializarse en ginecología pero que tuvo que abandonar sus estudios por razones económicas, se identifica a sí misma como socialista demócrata y muchos analistas aquí la ven ya como el inicio de un movimiento de izquierda que empieza a cobrar fuerza entre los demócratas.

Esto asusta a muchos, empezando por los dirigentes del partido. La misma Nancy Pelosi, líder de la mayoría demócrata en el senado, ha dicho que Ocasio-Cortez es un “fenómeno local” que no se extenderá por el país y que ganó debido a la distribución étnica de su distrito donde el 22 por ciento son blancos y un 50 por ciento latinos.

Su triunfo ha sido recibido con encabezados como “Alerta Roja” en el diario The New York Post, mientras comentaristas como el ultra derechista Sean Hannity han dicho que su llegada a la política es “asustante”. Y es que llevando como lema que  “Ninguna persona debe ser tan pobre que no pueda vivir” obtuvo la victoria promoviendo servicios y costos médicos similares para todos; igualdad de derechos para mujeres y minorías; un salario mínimo de 15 dólares la hora, y   empleo universal garantizado.

La joven, que en noviembre se disputará el escaño con el republicano Anthony Pappas —un catedrático sin muchas posibilidades de atraer votos—, yendo más lejos, ha dicho que buscará también que la educación superior sea gratuita y que desaparezca ICE, la dependencia gubernamental que controla la inmigración.

Pero, ¿es éste entonces el inicio de un movimiento socialista en pleno Estados Unidos, cuna del capitalismo? Nadie lo sabe. Lo único cierto es que el partido demócrata está sufriendo para recuperarse de una derrota que dió a los republicanos la Casa Blanca, ambas cámaras del congreso, 33 gobernaturas y 31 congresos estatales, además de infinidad de jueces que van desde distritos jurídicos hasta una Suprema Corte de Justicia inclinada a la derecha.

 A la mayoría de los estadunidenses el término “socialista” les da miedo, pero esto parece estar cambiando entre las nuevas generaciones, la misma Ocasio-Cortez asegura que es un sistema que dejará de existir. Argumenta que sus ideas políticas surgieron de ver que abundan aquí quienes trabajan de 60 a 80 horas a la semana y aun así no logran mantener a sus familias. “Hay demasiada desigualdad económica y social es por eso que la gente esta abierta al cambio”.

A su vez el ala más liberal del partido sostiene que sólo girando hacia la izquierda podrán tener de nuevo en sus filas a la clase media y a la clase trabajadora. Su mismo presidente Tom Perez ha dicho que Ocasio-Cortez  “es el futuro del partido”, ¿será?

 

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