La construcción de una paternidad responsable

Diva Hadamira Gastélum

La construcción de una sociedad de derechos y en igualdad de condiciones es fundamental para el desarrollo y bienestar de un país; y uno de los principales pasos para lograr la igualdad sustantiva es propiciarla desde el hogar, desde la familia.

Los roles y estereotipos de género han sido pieza clave para que nuestra sociedad señale a la mujer como la principal responsable de la crianza de las hijas e hijos, dedicadas al ámbito privado; mientras que los varones son considerados como los proveedores del hogar, dedicados al ámbito público, a pesar que muchas veces son ellas quienes se hacen cargo del sustento de la casa.

Esta innecesaria división de roles ha generado la separación de las familias con el propósito de contar con una mejor educación y bienestar, decidiendo muchas veces los hombres emigrar a otro estado o país y por supuesto dejando la responsabilidad a las mujeres del cuidado del hogar y de los hijos.

Es importante decir que también son las mujeres quienes asumen la maternidad sin la participación de sus parejas, enfrentándose a diversos obstáculos o problemáticas para el sustento del hogar, el cuidado y la educación de los menores; y es que son éstas las que destinan la mayor cantidad de horas en la alimentación y cuidados de los integrantes de su hogar, dejando de lado incluso sus aspiraciones profesionales.

Actualmente, las modificaciones a diversas leyes, así como la implementación de políticas públicas y programas han permitido la construcción de nuevos modelos de familias en los cuales la corresponsabilidad de los quehaceres domésticos y la crianza de los hijos representa parte fundamental para el desarrollo de la misma.

Actualmente estamos frente a una nueva sociedad donde mujeres y hombres jóvenes se comprometen por igual, tanto en el sustento del hogar como en la educación y cuidado de hijas e hijos. Estas nuevas familias se distinguen por asumir nuevos roles de responsabilidad, como un equipo de cambio de un modelo tradicional de la paternidad.

Los nuevos padres se involucran cada vez más en la estimulación y crianza desde la gestación del bebé. Hacerlos conscientes de sus obligaciones, y la corresponsabilidad que debe existir entre ambos progenitores, constituye una forma de paternidad responsable, además que permite la modificación de roles de género, mismos que dan paso a la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, principalmente en la participación de éstas en la actividad económica.

Por otro lado, el número de varones que crían solos a sus hijas e hijos va en aumento; de acuerdo con datos del INEGI y Conapo, 796 mil hombres en México son padres solteros.

Hoy día la paternidad responsable es una de las tantas formas de las nuevas masculinidades que promueve la participación de los varones en la crianza; construyendo lazos afectivos mucho más sanos que promueven la autoestima, la socialización y educación de los menores. Todo lo contrario a lo que puede llegar a ser un padre ausente.

La paternidad responsable también implica gozar de garantías y condiciones laborales que les permita a los varones ejercerla a plenitud; por ello, surge la licencia de paternidad con el propósito de impulsar un equilibrio entre la vida familiar y el trabajo, además de sensibilizar y promover una paternidad que elimine el rol de un padre ausente pero proveedor, contribuyendo a los quehaceres del hogar y los cuidados tanto de la madre como del bebé.

La licencia de paternidad ha sido un claro avance en el camino hacia la igualdad sustantiva  y como parte del fortalecimiento a los derechos de las mujeres, de las niñas y los niños. No obstante, debemos seguir trabajando para cerrar la brecha de desigualdad y construir una ciudadanía plena, reivindicando roles y estereotipos al interior de las familias.

 

Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores

@DivaGastelum

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