C.C.P. Roberto Gil Zuhart, senador con licencia - Arturo Maximiliano García | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 10 de Agosto, 2018
C.C.P. Roberto Gil Zuhart, senador con licencia | La Crónica de Hoy

C.C.P. Roberto Gil Zuhart, senador con licencia

Arturo Maximiliano García

Quizá esté fresco en la memoria de los delegados panistas aquella asamblea nacional donde Javier Corral tomó la tribuna y entendiendo el enfrentamiento, ya en esas épocas, entre la militancia y dirigencia, propuso que fuera la primera quien eligiera a la segunda, para dejar así de ser una facultad exclusiva de una cúpula representada en el Consejo Nacional y los Estatales. Era, digamos, la manera de devolverle ciertos derechos a los panistas, a quienes ya se les había arrebatado prácticamente toda posibilidad de escoger a sus candidatos como antaño lo hacían.

Lo que en ese momento parecía un triunfo para la democracia interna del PAN, se enfrentó pronto a la realidad, un padrón en manos de pocos y cuyo control está, en su mayoría, en poder de gobernantes, dirigentes y caciques partidistas. Acción Nacional había sido por décadas referente por su método de selección de candidatos, pero el poder empezó a viciar a sus electores internos. Los padrones aumentaron descomunalmente, impulsados por personajes que querían ser candidatos a algo, visualizaban el distrito, municipio o estado, para lo que sumaban adeptos convirtiéndolos luego en panistas activos, independientemente de si tenían alguna convicción con su doctrina.

Otros militantes, que no se sentían con el perfil para ser candidatos, también le entraron al juego de meter al partido a cuantos podían, para hacerlos militantes con derecho a voto. Así es como se dieron algunos de los casos más extraños de hacinamiento, 50 o más personas viviendo, según el padrón interno, en un mismo domicilio. Esos votos serían luego canjeados por puestos en los gobiernos.

Varios líderes identificados con otras fuerzas políticas, no se quisieron quedar fuera. Atentos al método interno del PAN procedieron a afiliar masivamente en zonas rurales o populares, donde a las personas se les “invitaba” a ingresar al PAN a cambio de apoyos como despensas, lámina o tinacos. Posteriormente los operadores acudían a negociar con los potenciales candidatos panistas, jactándose de su peso político con los talones de ingreso de militantes como prueba.

Esta grave situación, contraria a la esencia de Acción Nacional, dio el pretexto perfecto para adoptar las designaciones como el método predilecto para elegir candidatos y con esto el partido se fue al otro extremo, la negociación de unos pocos para repartirse cargos e imponer a quienes aparecerían en las boletas, sin importar perfiles, sólo filias grupales. 

Para disimular los dedazos se inventaron metodologías, entre ellas encuestas mandadas a hacer a modo para que cada aspirante o sus padrinos justificara su pretensión, sin mediar en muchos casos un análisis de fondo, y sin tomar en cuenta ni siquiera de manera indicativa a una militancia cada vez más lejana.

Así el partido y su nueva dirigencia tendrá el reto de volver a ser atractivo, primero para su propios militantes, así como para millones de ciudadanos, antes simpatizantes, que perciben un partido dividido y desdibujado ideológicamente. Deberá haber un liderazgo capaz de reconciliar la democracia interna sin ignorar los vicios enquistados en una militancia, que en varios lugares es reflejo de intereses particulares y no de convicciones por los ideales. Para que el PAN tenga mayores posibilidades de resurgir como alternativa, el nuevo Comité no debe ser el mismo circo, con las mismas mañas pero con nuevos dueños. Usted es, sin duda, la apuesta más adecuada para ser ese líder, veremos si la misma inercia grupal no le niega la oportunidad.

 

maximilianogarciap@gmail.com

@maximilianogp

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