No todos los sueños me dan para un cuento: Álvaro Uribe | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 11 de Agosto, 2018

No todos los sueños me dan para un cuento: Álvaro Uribe

Entrevista. El escritor presenta su libro Historia de historias, en el cual reúne por primera vez todos sus relatos breves. “A medida que tengo más años, menos futuro y más pasado, me ocupa más mi finitud, al mismo tiempo no me imagino que fuera deseable ser infinitos”

No todos los sueños me dan  para un cuento: Álvaro Uribe | La Crónica de Hoy

La mayoría de los cuentos que escribe Álvaro Uribe (Ciudad de México, 1953) nacen en sus sueños, en un escenario donde el autor cambia el curso y el sentido de historias conocidas como la manzana que muerde Adán y Eva, el libro del destino que lee el apóstol Juan o la enseñanza de la religión a los indígenas mexicanos durante la Conquista española.

“He escrito historias de todo tipo, algunas de ellas basadas en cosas que he leído, es decir, en la tradición literaria, como por ejemplo el cuento “Historia de historiasque se basa en el primer cuentista de la lengua española: el Conde de Lucanor”, señala Uribe a propósito de su reciente libro Historia de historias, editado por Malpaso y en donde se reúnen por primera vez todos los cuentos hechos por el autor mexicano.

También, añade, ha escrito historias vivenciales como es el cuento “Güiraldes, Borges y yo”, en donde narra el encuentro que tuvo con Jorge Luis Borges en París en 1978.  En la historia, Uribe cuenta cómo llegó Borges a la inauguración de una exposición, cómo después de ofrecer una conferencia el autor del El Aleph fue llevado a una sala de invitados y puesto como una pieza de museo, ya que frente a él colocaron una silla para que los asistentes lo saludaran.

Después, cuando fue el turno de Uribe de saludar al autor argentino, éste pensó en elogiar su trabajo, en hacerlo enojar con comentarios políticos o en abrazarlo. “Eso no ocurrió exactamente así, pero sí estuve cerca de Borges, sí lo vi y me pasaron ciertos efectos respecto a Borges”.

Las historias que nacen de sus sueños, explica el Premio Xavier Villarrutia, son una mayoría y no son la excepción sus recientes tres cuentos: “El bolo traslaticio”, “Visión del tercero” y “El artista y el fraile”.

“Los orígenes de las historias pueden ser muy diversos, la mayoría o una parte importante de las historias que se reúnen en el volumen, en total son 41, me han llegado a través de sueños, eso explica un poco porqué pasa tanto tiempo sin que escriba cuentos. Es muy difícil provocarme ese sueño porque no todos los sueños me dan para un cuento”, señala el autor, quien se concibe a sí mismo como un cuentista exiliado en el territorio de la novela.

— ¿Qué le atrae de los sueños?

— Son ciertos sueños, por ejemplo, el tipo de sueño que aparece en la Biblia en donde los personajes son visitados por ángeles y ellos saben que ese sueño es verdadero. Algo en el sueño les dice que es una visión real y que la mente estuvo en otro lugar donde las cosas que pasaron tienen su propia realidad.

“En el caso de los pocos sueños que he convertido en cuentos ya inician narrados, ya están pasando cosas que prácticamente se explican por sí mismas. El problema está en traducir ese lenguaje; que es muy visual, al lenguaje verbal. El trabajo del escritor no es soñar, es lograr recapturar eso que vio de tal forma que los demás puedan verlo a través de las palabras”, responde.

FINITUD Y SOBERBIA. En “El bolo traslaticioÁlvaro Uribe alude a la inexistencia de un amor feliz combinando historias de la física cuántica y el mito de Adán y Eva. El cuento narra las veces que una pareja muerde un bolo para encontrarse fácilmente a pesar de vivir en dos puntos distintos, hasta que el pan queda muy reducido.  

“Soñé que dos amantes tenían una especie de átomos, pero que era un bolo. Quise combinar la teoría sobre el principio de incertidumbre de la física cuántica en una historia de amor, en este caso de desamor; planteé qué pasaría si de verdad pudiéramos tener un acceso a la felicidad. Recordemos además que para el lector que tenga presente la Biblia, la primera historia de amor de Adán y Eva es de un objeto esférico que ambos muerden, y plantea que no hay amor feliz”, señala.

— ¿Qué piensa sobre la finitud?

— A medida que tengo más años, menos futuro y más pasado, me ocupa más mi finitud, al mismo tiempo no me imagino que fuera deseable ser infinitos. Borges tiene un gran cuento que se llama “El inmortal”, es una especie de tribu en donde de vez en cuando nacen individuos inmortales que son tristísimos porque acaban viviendo tanto tiempo que nadie los conoce y ellos no conocen a nadie, puede ser una pesadilla.

“Claro que lo que le da sentido a la vida es que sea finita. Eso no quiere decir que sea agradable pensar en la propia finitud pero ayuda a apresurarse a hacer cosas”, responde.

— ¿Por qué le interesa la soberbia en el arte?

— La soberbia del artista es un tema tan antiguo como el arte mismo. En el cuento “El artista y el fraile”, se juega también con un problema histórico real que ocurrió en México y es que al principio de la Conquista, los primeros años cuando se instalaron los españoles en México hasta antes de 1540, se pensó en trasladar al sistema de conocimiento de los indígenas la visión cristiana de los españoles, se pensó que los sacerdotes fueran los propios indígenas y dieran la misa en sus propios idiomas.

“El pintor de mi cuento lo que está haciendo es enseñarles a pintar a los indígenas y cuando pinta La última cena todos tienen rostros indígenas, no occidentales o como los hubieran pintado normalmente los españoles; por la soberbia de ese fraile artista, su abad lo obliga a destruir el cuadro y hace la promesa de nunca más enseñarles a los indígenas el arte de la pintura. La soberbia se paga muy cara, aunque aquí la pagan otros”.

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