Impera ley de la selva en la Ruta 66 | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 12 de Agosto, 2018

Impera ley de la selva en la Ruta 66

Microbuseros echan carreras, suben pasaje en segunda y tercera fila, no respetan el Reglamento de Tránsito y ponen en riesgo la seguridad de los usuarios

  • cronica.com.mx
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"¡Aguas!, ¡aguas!... que acá no hay seguro” y “la lámina no cubre gastos”. Así es como microbuseros de la Ruta 66, que ofrecen el servicio de transporte público en el tramo de Miguel Ángel de Quevedo a Ciudad Universitaria, amagan a los automovilistas para que les abran paso. 

En esa zona al sur de la Ciudad de México la única ley que impera es la de decenas de transportistas, que tienen el lema “acá el aventado sobrevive”, se escucha decir a uno de ellos.

Todos los días, sea de madrugada, mañana o noche, los microbuseros convierten las principales arterias de la delegación Coyoacán, como por ejemplo San Gerónimo, Miguel Ángel de Quevedo, avenida Coyoacán y avenida Universidad… en un auténtica pista de carreras, donde ni siquiera la policía capitalina intenta impedir las múltiples violaciones al Reglamento de Tránsito.

Es algo normal, podría decirse cotidiano, que los microbuseros realicen maniobras peligrosas como vueltas prohibidas, cambios de carril de forma repentina, suban o bajen pasajeros en zonas prohibidas —hasta en el tercer y cuarto carril—, exceso de velocidad, esquiven carros y utilizar celulares mientras manejan…

Sin embargo lo que ahora llama más la atención es que avisan a los conductores de autos particulares que en caso de un accidente, no cuentan con seguro.

Y la policía, sólo los observa. 

Crónica realizó recorridos durante cinco días y escuchó quejas y denuncias de vecinos, automovilistas y usuarios, quienes se dicen cansados de los conductores del transporte público.

Algunos hacen un llamado a las autoridades capitalinas, en especial a la Semovi, a cargo de Carlos Meneses, para “poner cartas en el asunto” y así evitar una desgracia.

Un ejemplo, cuenta Emiliano Solís, “uno de esos microbuses (señala a los que pasan CU) venía tan rápido que no lo pudieron controlar, se subió a la banqueta y arrasó con el puesto de las flores; a punto de llevarse a las personas estuvo”.

CAOS. Apenas pones un pie afuera de la estación del Metro Miguel Ángel de Quevedo, de la Línea 3, escuchas los cláxones de microbuses y camiones de pasajeros. Además de soportar el estruendo de las bocinas, usuarios, peatones y vecinos tienen que aguantar a los cacharpos que se la pasan gritando: “súbale Universidad, Eje 8”, durante casi todo el día.

Sobre el arroyo vehicular, camiones estacionados en doble y hasta en triple fila impiden el libre tránsito de vehículos; es decir provocan un nudo vial que consume hasta 15 o 20 minutos de los automovilistas para pasar el tramo.

Usuarios de la Ruta 66 aseguran que el servicio es un “auténtico desastre”, puesto que los choferes pisan a fondo el acelerador sin importar que llevan pasajeros.

Al subir a uno de los camiones de dicho ramal, con dirección a Ciudad Universitaria, se puede percibir la urgencia de los choferes por arrancar.

Y, como si se tratara de un videojuego de carreras, el conductor pisa el acelerador, realiza maniobras y toca el claxon para avisar a los conductores de enfrente y a lado que lleva prisa.

Y cuando otros conductores particulares no entienden el mensaje y el chofer debe hacer la maniobra de película (se pasa desde el tercer carril al primero), su cacharpo grita: “aguas, aguas, que no traemos seguro”, lo que obliga a los autos frenar de inmediato, pues prefieren evitar un accidente.

Los pasajeros indican que es la misma forma en la que manejan los choferes de esa ruta.

“Nos subimos porque nos deja más cerca de la casa, pero también parecen que manejan como si tuvieran prisa, afortunadamente nunca hemos visto un accidente grave, pero sí ocasionan golpes, choques y no se hacen responsables”, señaló la señora Mónica de Alba, de San Gerónimo.

Respecto a los accidentes viales, José Navarro, un automovilista que trabaja en Universidad, da su postura: “se creen dueños de la calle, tocando el claxon en todo momento, si hay tráfico, si no lo hay, incluso hasta te avisan cuando se van a cruzar frente a ti”.

José dijo que en el tramo de CU a Miguel Ángel de Quevedo hay muchos accidentes, por lo  que le da miedo viajar por la zona.

Crónica buscó la postura de la Secretaría de Movilidad, dependencia que invitó a los usuarios a denunciar el comportamiento de los choferes, para iniciar una investigación.

Informaron que de encontrar irregularidades, el chofer podría perder su tarjetón y la unidad podría ser retirada del servicio.

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