El talentoso Israel Reyes

Raúl Rojas

Durante las pasadas elecciones en México estuvo a punto de consumarse un fraude al Instituto Nacional Electoral (INE) por 50 millones de pesos. Resulta que el INE quería “blindar” las elecciones con tres sistemas de seguridad y le otorgó un contrato sin concurso a la Escuela Superior de Economía (ESE) del IPN. La ESE debería formular “planes de continuidad de operaciones en materia informática”. Se trataba de tener un plan y tecnología alternativa para la captura/transmisión de la información de las casillas en el caso de que el sistema primario se “cayera” el día de las elecciones. ¿Cómo es que el INE creyó que unos economistas estaban calificados para hacer lo que a grandes casas de software les tomaría meses de trabajo?, es algo que el INE debería explicar a la ciudadanía.

Pero lo que posiblemente el INE al principio no sabía, es que el director de la ESE, el Sr. Filiberto Cipriano Marín, tenía un “as” escondido bajo la manga. En enero de 2018, un mes después de haber firmado el convenio con el INE, el Sr. Cipriano Marín firmó un “convenio de asociación” con el Sr. Israel Reyes Gómez, en representación de la empresa Embrace Tech. En el convenio, el Sr. Cipriano Marín le entrega toda la “administración” del contrato a Reyes, acepta de antemano e incondicionalmente los “documentos” y “tecnología”, y le transfiere a Reyes el 75 por ciento del monto del contrato con el INE. La empresa Embrace Tech fue registrada al vapor en Tamaulipas, sin oficinas ni trabajadores ¡sólo cuatro semanas antes de firmar el convenio con la ESE!

Estos detalles por sí solos bastan para entender que se trataba de emular la “estafa maestra” en la que una entidad pública le da un contrato sin concurso a una universidad y ésta subcontrata por debajo de la mesa con una empresa “amiga”, para que esta última haga el supuesto trabajo. El gran problema del Sr. Cipriano Marín es que el Sr. Reyes es un estafador de rango internacional que no estaba en condiciones de entregar el sistema que el INE quería. Reyes es en esta historia el proverbial ladrón que roba a ladrón.

A principios de 2018 el INE se dio cuenta de que algo “no checaba” y decidieron investigar a Reyes, cuyo nombre no figuraba en los entregables de la ESE al INE hasta enero de 2018. De todos esos documentos y del convenio de la ESE con Reyes existen copias ahora del dominio público, ya que Reyes las ha distribuido libremente. Después de su indagatoria en Nueva Zelandia, el INE canceló en marzo el contrato con el IPN de mutuo acuerdo. Fue entonces que Reyes comenzó a armar un escándalo.

Resulta que Israel Reyes alcanzó una cierta notoriedad cuando regresó a México en 2017 y comenzó a relatar su historia de dreamer. Emigró de joven a Estados Unidos, fue trabajador de intendencia, y dice haber estudiado matemáticas aplicadas en la Universidad de Colorado o en la de Luisiana (la historia cambia en sus diversas entrevistas). En su página de internet presume además estudios de posgrado en la Universidad de Stanford y en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), mismos que nunca realizó. Su gran boleto a la fama era haber fundado una empresa en Nueva Zelandia, Solity Software, que supuestamente vendía sistemas de respaldo informático en la eventualidad de catástrofes, como por ejemplo después de temblores.

Lo que el INE pudo averiguar al investigar a Reyes en Nueva Zelandia, fue lo que ya se sabía desde agosto de 2017. Reyes regresó a México después de haber quebrado a Solity Software y haber perdido todo el dinero de los inversionistas. Éstos lo acusan en Nueva Zelandia de no haber terminado nunca el software que se quería vender, de haber inflado la contabilidad de la empresa para darle una valuación de millones de dólares, de no haber pagado impuestos y de haber seguido operando a Solity cuando ya estaba en quiebra técnica. La empresa cerró ya sus oficinas y está siendo liquidada por los accionistas que ahora tienen ver como saldar las deudas acumuladas con el fisco. Reyes fue excluido de la compañía y sus acciones fueron requisadas. La Red de Talentos Mexicanos en Nueva Zelandia decidió expulsar a Reyes de sus filas cuando se enteraron de estos fraudes.

Pero Reyes ya estaba moviendo sus piezas a principios de 2017 en otro tablero, en nuestro país. En su página de internet se le puede ver dando conferencias en México, hay videos de sus entrevistas en la televisión, fotografías con políticos, etc. La historia siempre es la misma: el dreamer que cruzó la frontera y llego a dirigir “una multinacional”. Ya encarrilado decidió ascender al cielo como Ícaro, con alas de cera, y logró que el IPN y el Instituto Nacional de la Juventud lo propusieran en el verano de 2017 nada más y nada menos que para el Premio Nacional de Ciencias. Una carta de recomendación del gobernador Eruviel Ávila avalaba la propuesta.

Fue en ese proceso que se encendieron todas las alarmas en el Conacyt y en la SEP. El curriculum de Reyes fue analizado y se descubrió lo que era obvio con unos minutos enfrente de Google. El IPN estaba siendo víctima de un estafador que no tenía ningún estudiode posgrado y que había quebrado la empresa que dirigía. ¿Cómo es que la ESE aún lo integró como socio en enero de 2018, en el contrato que comentamos?, es uno de los misterios que habría que aclarar.

El IPN acaba de emitir un comunicado el 8 de agosto de 2018 donde por un lado se confirma la cancelación de mutuo acuerdo del convenio con el INE, y por el otro, se desautoriza la firma del ex director de ESE, Filiberto Cipriano Marín, en el contrato con Reyes. El Sr. Marín no tiene facultades para firmar ese tipo de convenios que deben ser aprobados por los abogados del IPN.

Pero Reyes no sería un estafador exitoso si no hubiera ya ideado la siguiente estratagema, que consiste en hacer todo el ruido posible en los medios y amenazar al IPN con una demanda en Estados Unidos, ya que afirma tener socios en Harvard y MIT, sin que hasta la fecha los haya podido mostrar. Además, esas personas ficticias no figuran en ningún contrato. Lo que busca Reyes es fustigar diariamente al IPN hasta que le paguen alguna “indemnización” o simplemente por su silencio. Es un chantaje a pura luz del día.

El comunicado del IPN del 8 de agosto es importante porque aclara parte de la situación. Sin embargo, la comunidad del IPN requiere que se aclare como es posible que se haya llegado al contrato con el INE y el papel de Reyes. Lo más importante es saber de qué manera se fincarán responsabilidades para que este burdo intento de estafa al pueblo de México, ahora impedido, no se repita jamás.

 

* Investigador de la Universidad
Libre de Berlín, donde desarrolla
inteligencia artificial para
automóviles autónomos, y
Premio Nacional de Ciencias y Artes

 

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