Donde los mundos colapsan, una optimista obra sobre el destino | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 14 de Agosto, 2018

Donde los mundos colapsan, una optimista obra sobre el destino

Silvia Navarro y Osvaldo Benavides protagonizan la puesta en escena que reflexiona sobre las carencias de México a través de una historia de amor

Donde los mundos colapsan, una optimista obra sobre el destino | La Crónica de Hoy

"Todos colapsamos ante los cambios que la vida nos genera y que nosotros mismos generamos, crecer es colapsar, hay tragedias, golpes duros, pero es ahí donde se aprende”, mencionó en entrevista con Crónica el actor Osvaldo Benavides, quien interpreta a Richard en la puesta en escena Donde los mundos colapsan.

Acompañado de la actriz Silvia Navarro, en el papel de Valeria, Benavides realiza un montaje que lleva al público a reflexionar sobre varios aspectos de la vida, pero particularmente de cómo se vive hoy en día en México.

“Se acopla de todas las maneras vibrantes, reales y fantasiosas, es una historia que plantea un México actual, escrita por un mexicano que entiende las carencias y fortunas de la vida”, expresó Silvia.

Donde los mundos colapsan está escrita y dirigida por el mexicano Adrián Vázquez y es un montaje que se presenta en el Teatro López Tarso, con una temporada que durará 12 semanas, luego de que abrió el telón el pasado 10 de agosto.

En una especie de ruedo en medio del escenario y con luces bajas, comienza la historia en la que Valeria y Richard, dos mundos que estaban destinados a encontrarse, se enfrentan a una historia de amor, de esperanza y optimismo; de casualidades, de eventos históricos, catástrofes naturales y familiares, que son el marco en que ambos personajes comparten la vida, sin saberlo, sin buscarlo, pero con la certeza de estar unidas.

Una comedia onírica y conmovedora que lleva al espectador por la vida de sus protagonistas, donde “la casualidad” de los eventos  va postergando el encuentro como una broma o una rebeldía del destino.

En cuestión de minutos el espectador pasa de la risa, al borde de las lágrimas, “eso es justo lo que hace Adrián, te hace sentir, llorar, tomar conciencia, tener miedo y vivir esta obra. Es una propuesta que toca temas sensibles de la vida de México, cosas que nos apachurran el corazón, pero que de momento puedes reír mucho con los momentos coloquiales; sientes y vibras al mismo tiempo y eso nos permite colapsar juntos”, compartió Silvia.

Mientras que para Benavides es “increíble el poder adaptarte a la vida que están viviendo los personajes en ese momento, conectas de una manera muy poderosa con la gente, es como crear un círculo virtuoso de energía, lo que te permite sentir de cerca las reacciones y siempre lo he dicho, en este mundo todos venimos a conectar”.

Con música clásica de fondo y con vestuarios que se remontan un tanto a la época de los años 60, Valeria y Richard, en un momento crucial en que no saben hacia dónde ir, creen que nadie más pasa por esos momentos, sin darse cuenta que sus historias están ligadas.

“La vida es una colapsada, tan buena y luminosa, pero oscura, así como se hace con el juego de luces, es una historia que tiene mucho que ver con la luz que encontramos en el camino, a pesar de muchas veces sentir que todo es negro y que no hay más para dónde ver”, dijo la actriz.

“Es un acto de fe y confianza, y eso justo estaba sucediendo tras bambalinas, ya que decidimos interpretar esta propuesta sin conocer el texto, pero es parte de lo mágico que tiene, ya que estamos viviéndola, desde la concepción de la obra que tenía en mente Adrián”, mencionó Osvaldo.

Agregó, “el teatro está lleno de adaptaciones de otros países, y hasta ahí estamos bien; pero pocas veces tenemos la oportunidad de ver obras que nos hablen como mexicanos, en la actualidad de lo que se vive en el México de hoy. Este acto hace que sea imposible que la gente no conecte con el contexto y no hablamos de política, sino de la realidad que es habitar este país hoy en día, con carencias, emociones y situaciones a las que la mayoría nos enfrentamos”.

La falta de oportunidades para sobresalir en un mundo donde, si no tienes poder, no puedes aspirar a cosas grandes; la pobreza que existe en las personas y el rechazo de la sociedad. De esto habla esta obra que refleja de forma realista las carencias que hay en muchas personas al no tener un sustento para sus familias, inseguridades y sobre todo, el pensar que no están hechos para tener un amor de verdad.

Un espacio corto que les permite a los actores mantener una cercanía con el público, que hace que “no haya engaños; el teatro te pone al límite, en el borde de la vida misma, no puedes estar en ningún otro lugar que no sea el presente, y a eso yo le llamo vida, no hay pasados ni futuros”, dijo Osvaldo.

Por su parte Silvia concluyó al mencionar que “se aprende a jugar con las obras, amo ver cuando la gente se ríe y cuando tienes las reacciones al instante, al meterte en los textos, aprendes no sólo a actuarlos, sino a vivirlos y eso es parte de que la gente se sienta viva al momento de ir al teatro”.

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