Partidos partidos - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 20 de Agosto, 2018
Partidos partidos | La Crónica de Hoy

Partidos partidos

Wilfrido Perea Curiel

Por lo visto, la intención del voto ciudadano en la pasada elección federal fue asestarle un golpe irreparable a la llamada partidocracia. Los institutos se ganaron a pulso la reprobación, señaladamente PRI, PAN y PRD, las tres fuerzas emblemáticas de la pugna electoral en las últimas tres décadas, quedaron bastante maltrechas. La desgracia de esta triada, aunque es multifactorial, se explica en el plano externo, básicamente, porque estos partidos fueron arrollados por Morena, al respecto, poco hay que agregar.

Por lo que hace a la dimensión interna, conviene recordar que desde hace muchos años PRI, PAN y PRD venían padeciendo, por igual, severas crisis, tanto de apego ideológico, como de acuerdo interno. De tiempo atrás, estos institutos experimentaban constantes fuerzas centrìfugas que los orillaban más hacia la dispersión que a la unidad. Paulatinamente se fueron desdibujando sus respectivos rasgos identitarios, sus principios cedieron al pragmatismo coyuntural y su ideología fue puesta en venta. Estos partidos ya estaban verdaderamente fragmentados mucho antes del 1 de julio anterior.

El PRD le dio la espalda al ejercicio de la autocrítica, se negó a hacer un frío análisis de las causas que conllevaron a que, en el 2000, finalmente la alternancia tuviera lugar, pero hacia la derecha y no por la izquierda, como lo daban por hecho. Los perredistas nunca le explicaron a la sociedad mexicana lo que dejaron de hacer para que ese supuesto no se diera. En cada sucesión de su dirigencia nacional se daba una crisis, se volvió costumbre verlos agarrarse a golpes, los procesos se tenían que reponer. ¿Cómo se explica que, en un partido de izquierda, entre 1988 (queda claro que en aquel entonces participó como FDN) y 2012, sólo se presentaran dos candidatos a la Presidencia? En efecto, el ingeniero Cárdenas fue abanderado tres veces y AMLO dos, irónico, en la buena, el tabasqueño ya no representó esos colores. ¿Y la renovación de cuadros? No debiera extrañar entonces que para 2018, ya en ausencia de estos caudillos, Los Chuchos negociaran candidatear a un panista.

En el PAN la confusión es cotidiana desde los ochenta, negociaron respaldar a Salinas, a cambio de ganar espacios electorales. Se convirtieron en un puntal de la legitimidad del priismo en crisis y nunca rindieron cuentas de ello. Internamente fueron sorprendidos por Vicente Fox y su vertiente de neopanistas, quienes en 1999 arrebataron a los “custodios” del partido la candidatura, para posteriormente acceder a la Presidencia. Se arremolinaron los resentimientos, al grado que Acción Nacional, fue más para Fox oposición que apoyo. Los panistas actuaron como nuevos ricos de la política, cayeron en los mismos vicios del PRI, que tanto habían cuestionado; ganaron el poder, pero empezaron a perder su partido. Calderón trató de someter a todos los grupos internos, tales agravios subsisten hasta este momento. En un lance que ni siquiera presidentes priistas, como Echeverría o López Portillo se atrevieron a hacer, Calderón colocó al frente del partido blanquiazul a su mismísimo secretario particular. Como puede verse, los actuales excesos de Anaya tienen precedente. El PAN perdió lastimosamente la Presidencia en 2012 y con el trauma a cuestas, no mostraron la menor intención de reconocer sus errores y limitaciones, justo como ahora sucede.

En lo que toca al PRI se trata de un caso para el psicoanálisis, un partido bastante entrado en años, rayando en la ancianidad, pero aun con pantalones cortos, porque se niega a romper con la figura paterna. Cualquier cosa antes que cuestionar al presidente Peña, aunque este último haya sido, en buena medida, la causa de su desgracia. Hay en el priismo una autoimpuesta barrera metafísica que ellos llaman “disciplina partidista”.  Muchos priistas sabían que les iba a ir mal con el método y personaje seleccionado por el gran Elector, pero sin mayor sobresalto acataron la voluntad de Videgaray. Quizá los priistas estén muy enojados por el resultado, pero sin consideración alguna para ellos, la élite gobernante aprovecha los pocos meses que les quedan para manipular los procedimientos internos y garantizar su preeminencia en el partido. Previsiblemente, en algún momento el encono acumulado tendrá que expresarse, la duda radica en ver si puede el viejo partido resistir tal dinámica.


pereawilfrido@me.com

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