Hay que rescatar la esperanza y su poder político, señala Leonardo Boff | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 21 de Agosto, 2018

Hay que rescatar la esperanza y su poder político, señala Leonardo Boff

Plática. El filósofo dictó ayer La Conferencia de Medellín y el 68 en la FCPyS y señaló que “la desgracia es que no hay ese impulso revolucionario que había en 1968... Es necesario revisar lo que sucedió hace 50 años a nivel mundial para promover la esperanza y crear un tipo de sociedad que apele al derecho de identidad

Hay que rescatar la esperanza y su poder político, señala Leonardo Boff | La Crónica de Hoy

"Vivimos en un mundo sin esperanza y tenemos que rescatar el principio de esperanza con su poder político, con su poder de crear una nueva imaginación y una nueva forma de resistencia”, comentó el filósofo y creador de la Teología de la Liberación, Leonardo Boff (Brasil, 1938), durante la plática La Conferencia de Medellín y el 68 que impartió ayer en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En opinión del teólogo, que fue silenciado por autoridades católicas de Roma en 1984 debido a su activismo social, hoy se vive un momento contrario al 68 a pesar de que existen razones para levantar la voz.

“La desgracia es que no hay ese impulso revolucionario que había en 1968, hay una inercia en la juventud de mi país. Millares y millares de jóvenes salieron a las calles hace 50 años pidiendo más participación, pero ese impulso quedó ahí”, señaló.

Por eso, Boff cree necesario revisar lo que sucedió en 1968 a nivel mundial para promover la esperanza y crear un tipo de sociedad que apele al derecho de identidad.

“Ese principio de esperanza estaba en todos los jóvenes como exigencia a la igualdad de género, respeto a las mayorías y mayor participación. Era una red de sueños y perspectivas”, apuntó.

En el marco del Coloquio Internacional M68 Ciudadanías en Movimiento que se llevará a cabo hasta 18 de septiembre en diferentes sedes de la UNAM, el pensador brasileño explicó que los movimientos sociales de 1968 atravesaron a la cultura occidental, especialmente a México.

“Fue un fenómeno hecho por jóvenes, en París eran más de 20 mil jóvenes y aquí en México fueron cientos de millares de estudiantes y quizá fue el país que más sufrió porque todos conocemos la triste noche de Tlatelolco a partir de un estado sin sentido de humanidad”, dijo.

De todo el movimiento, agregó, la parte más dura, con más víctimas y que incluyeron actos inaceptables, sucedió en México.

“La invasión de la Universidad por un aparato militar con tanques e instrumentos de guerra para enfrentar a estudiantes de manos limpias que sólo tenían la fuerza de sueños e imaginación, los otros tenían la fuerza bruta de la represión con el poder de asesinar. Esa memoria nunca se debe perder”, destacó.

En opinión de Boff, existen dos perspectivas para leer el 68: mirando hacia atrás rehaciendo la historia y mirando hacia adelante para pensar qué consecuencias y lesiones se conservan y profundizaron en las sociedades.

“El sentido profundo del 68 fue el pasado autoritario, una cultura que no creaba espacios para lo nuevo, entonces ahí llegó la protesta. Nosotros nos rebelamos, nos levantamos contra el autoritarismo y buscábamos el campo de la libertad de la expresión del ser humano, de inventar y dar una centralidad a la imaginación”, dijo. 

Esa imaginación, recordó, la puedo ver en los muros de París, en donde jóvenes escribieron consignas que aún son vigentes: “Todo el poder a la imaginación”, “Vivir el presente”, “Trabajadores, diviértanse”. “Sea relista, quiera lo imposible” y “Está prohibido prohibir”, ésta última —añadió— tuvo mucho eco en la música de Brasil con el compositor Caetano Veloso y en el contexto de la represión militar.

HERENCIAS. Durante la conferencia magistral, Leonardo Boff se refirió al libro El principio esperanza de Ernst Bloch como una lectura obligada en nuestros tiempos.

“Ahí tiene afirmaciones que ayudan mucho a entender que la esperanza no sólo es una virtud, es el motor interior que nos hace continuamente proyectar y lanzar utopías transformadores. La esperanza está presente en todas las virtudes como fuerza interior. El principio esperanza es el generador de nuevas ideas, sueños y está en la base de todas las revoluciones de la historia”, explicó.

Al ser ligada la esperanza con la juventud, añadió, una de las grandes herencias del 68 para el honoris causa por la Universidad de Turín, es la formación juvenil de la ciudadanía; sin embargo, hace 50 años la idea de esperanza fue destruida porque los jóvenes no pensaron en un futuro.

“Hay que decir que se demolió el pasado sin un proyecto de futuro, el sistema los cooptó porque eran demasiadas ideas esparcidas, en el 68 faltó un eje centralizador”, opinó.

Leonardo Boff también compartió su experiencia en el movimiento de Medellín 68, en el que teólogos apoyaron a la población en pobreza de América Latina durante las dictaduras de los años 60 y 70 del siglo pasado.

“Fue una de las grandes revoluciones de la historia de la Iglesia porque los obispos produjeron un documento fantástico: La iglesia en la actual transformación de América Latina. Ahí se miró la realidad con sus problemas sociales”, dijo.

Entre los principios de dicho documento estaba el poner a los pobres en el centro, reconociendo que esta población marginal tenía que dejar de verse como inferior, con poca capacidad de producción y por ende, inservible para los intereses del sistema capitalista.

“La principal herencia que dejó en mí el 68 fue resistir continuamente contra toda dominación, en criticar el patriarcado y autoritarismo tanto en las familias como en las instituciones. Pero lograr eso no se hace repitiendo fórmulas viejas, la lógica de la evolución de la historia no es la permanencia, es el continuo cambio y transformación”, señaló.

Por último, Boff expresó que los años 60 del siglo pasado son muy diferentes a los primeros años del siglo XXI, “porque tenemos un fenómeno nuevo: la globalización económica y financiera, que es la dictadura de las finanzas especialmente especulativas.  Tenemos que luchar contra la recolonización de América Latina y tener el principio de esperanza en el sentido político”.

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