De autorías y coautorías - Consejo Consultivo de Ciencias | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 21 de Agosto, 2018
De autorías y coautorías | La Crónica de Hoy

De autorías y coautorías

Consejo Consultivo de Ciencias

No es infrecuente que dirigentes de instituciones en donde se hace investigación, al presentar informes de trabajo, resalten con bombo y platillo alguna publicación en revistas del más alto nivel del mundo, de ésas cuyo nombre se enuncia con una sola palabra (v.gr. Nature, Science, Cell, Lancet, etc.), en la que aparece uno de los investigadores de su institución, entre una larga lista de colaboradores de un ­estudio internacional, organizado y ­financiado por alguna Institución de gran renombre y capacidad económica (MIT, Harvard, etc.), o bien, resultado de un estudio de la industria farmacéutica. La mayor parte de las veces se trata de estudios genómicos internacionales o ensayos clínicos controlados, en los que la aportación de la Institución nacional fue con uno o varios pacientes.

No tengo nada en contra de este tipo de colaboraciones internacionales. Me parece que son muy importantes y que la participación de ­México es una de las facetas que debe tener la ciencia mexicana. Nos permiten conocer aspectos de nuestro genoma que de otra manera no podríamos y en el caso de los de la industria farmacéutica, atraen jugosos recursos económicos que benefician a pacientes de la Institución y al desarrollo mismo de la investigación.

Lo que me parece que no está bien es el nivel de reconocimiento que le dan algunos sistemas de evaluación y los investigadores mismos a estos artículos, en comparación con el que le otorgan a muchos otros realizados en México y que se publican en revistas buenas, pero no tan espectaculares. Utilizo el ejemplo de la Secretaría de Salud, porque es el que conozco bien, pero sé que en otros sistemas ­ocurre algo parecido. En el sistema de evaluación de la SS, por una parte, a los investigadores que aparecen en estas publicaciones como coautores se les otorga un reconocimiento, en puntaje, que equivale al 80% del que tendrían si fueran los autores responsables, lo que sugiere que quien dispuso que así fuera piensa  que cada uno de los coautores hace una aportación y esfuerzo que equivale al 80% de lo que hizo o hicieron los responsables del trabajo. Difícil de creer ya que el número de autores con frecuencia rebasa los 50 y puede llegar a ser tan numeroso que los nombres aparecen en un apéndice que se publica al final del artículo o únicamente en línea.

Por otro lado, el 80% de puntaje como coautor de un artículo de este nivel (200 puntos) equivale al doble del puntaje obtenido por un investigador que sea el responsable en un artículo publicado en una revista de buen factor de impacto, por ejemplo de 6 (100 puntos), o bien del mismo puntaje que obtiene un investigador responsable de una publicación en una revista con factor de impacto entre 9 a 20 (200 puntos). Por lo tanto, para este sistema de evaluación tiene el mismo valor haber colaborado con un grupo internacional pero que se publicó en Nature o Science, que publicar el resultado de un estudio de investigación como autor responsable en una revista ­como el Journal of Clinical Investigation o el Cell Metabolism, por ejemplo, en las que también es muy difícil publicar y tienen un factor de impacto de 13.

­Un artículo publicado por un investigador como autor responsable por lo general significa que fue una idea original concebida por ese investigador y su grupo, que en investigación científica es a lo que debe darse uno de los más altos valores. Con mucha frecuencia quien ­hace el trabajo experimental y es el primer autor es uno o una de sus estudiantes, que lo realizó en el laboratorio en México, con la infraestructura que ha generado a lo largo de los años el investigador ­responsable. El estudiante con ese trabajo se forja como investigador y ­logra uno de los requisitos para obtener el grado doctoral. Finalmente, el investigador responsable ­tuvo que haber obtenido el financiamiento para el estudio en competencias nacionales o internacionales que requieren de mucho trabajo y son tan o más complejas que el propio artículo. Por estas razones en conjunto, considero inapropiado que el nivel de reconocimiento a una de estas publicaciones sea similar —o menor— al de aquella que aparece en una revista de muy alto nivel, pero en la que coautor no es el responsable, no es producto de su idea original, aparece entre un número grande de colaboradores —que deja a la duda o imaginación cual fue su participación—, no fue el responsable de generar el financiamiento y no participa ninguno de sus alumnos, por lo que nadie de su grupo aprendió algo en el proceso.

A lo anterior hay que agregar que desafortunadamente en algunas ocasiones he sido testigo de que el investigador que aparece ­como coautor de artículos en revistas de alto nivel los presenta como si fueran trabajos propios, lo que me parece que puede generar una percepción errónea —particularmente en estudiantes muy jóvenes—, del valor que tienen la ideas originales y la investigación realizada en el país, en comparación con aquella que descansa en la colaboración.

Si queremos avanzar en la calidad de investigación que se hace en México, los sistemas de evaluación y la comunidad científica misma debe reconocer con más interés a los investigadores que de­sarrollan investigación propia y original en México y que la publican en revistas de buen nivel, aunque no sean las más famosas del mundo. En otras latitudes lo ­resuelven de manera sencilla. Para evaluar a un investigador le piden anotar en una o dos cuartillas cuáles han sido sus aportaciones mas importantes y que explique por qué. Si las que presenta son aquellas en que fue solamente coautor, aunque estén publicadas en revistas del más alto nivel, no tendrá ninguna oportunidad de ser evaluado positivamente.

 

 

Dr. Gerardo Gamba
Director de Investigación, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM.

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