¡Mamma Mía! Vamos otra vez: El perfume de la alegría contagiosa | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 23 de Agosto, 2018

¡Mamma Mía! Vamos otra vez: El perfume de la alegría contagiosa

  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx

Aún y cuando la idea de hacer una secuela de ¡Mamma mia! (2008) parecía ser una idea bastante innecesaria, lo cierto es que el resultado de ¡Mamma Mía! Vamos otra vez es lo suficientemente efectivo para ganarse el título de una secuela digna, a pesar de lo poco creativa que es argumentalmente: Es juguetona, irradia luz, es dulce y caprichosa. Se siente como el rocío de un perfume que en el momento tiene un olor agradable pero que al paso del tiempo va perdiendo su efecto.

Diez años después regresamos a la isla griega de Kalokairi para rememorar las mejores canciones de ABBA. Esta vez nos remontaremos años atrás para descubrir los orígenes de la historia que nos robó el corazón, las memorias del verano en el que se conocieron Donna Sheridan (Meryl Streep), Harry Bright (Colin Firth), Sam Carmichael (Pierce Brosnan) y Bill Austin (Stellan Skarsgård) antes de los acontecimientos de la primera filmación cuando su hija trata de descubrir quién es su padre. Al mismo tiempo Sophie (Amanda Seyfried) espera estar a la altura del legado que le dejó su madre.

Si recordamos que la primera entrega parecía un homenaje efectista a La novicia rebelde (1995), vale la pena decir que esta secuela encuentra una mejor personalidad estética y técnica, no así en la historia que no fluye natural, da la impresión de que todo es demasiado superficial y no hay una conexión sincera entre el abanico musical de ABBA y el desarrollo de la historia.

El manipulador encanto detrás de esta secuela radica la apantallante presencia de Lily James, quien da vida a la etapa joven de Donna Sheridan; ella es espléndida en su desenvolvimiento como el de una cantante que sabe dominar el escenario, en este caso, ella roba la mirada con un singular carisma que hace brillar su belleza no solo desde su aspecto sino desde lo genuino de su comportamiento totalmente dulce y seductor.

El otro gran acierto es a nivel técnico. Es una de esas películas que han sido rescatadas por el trabajo de edición, al que se le nota el empeño desde el principio pues hay transiciones entre cada escena que son un deleite para la pupila educada del lenguaje cinematográfico. El último, y quizás el más memorable, es el de la presencia de Cher de nuevo en una película; es imponente.

Del otro lado, cuando se dio el anuncio de la secuela jamás me imaginé decir que extrañaría ver a Meryl Streep como hilo conductor, pues Amanda Seyfried es realmente es una calamidad, su personaje es insufrible y patético, su rol de víctima toda la película hace recordar el peor de los dramas telenoveleros. No es nada contra ABBA, pero la música es demasiado ingenua, y no es nada contra el director de la película Ol Parker (que con este filme recobra algo de dignidad), pero me resulta intrigante pensar que pudo mejorar el tono de la película y no hacer sentir que forzosamente se tiene que mostrar la vida como una ilusión demasiado triste.

Estrenos:

 

¡Jóvenes Titanes en acción!

Director: Aaron Horvath y Peter Rida Michail (EU, 2018)

No temo decir que después de la saga de Chistopher Nolan sobre Batman, junto a la animada La broma asesina, ¡Jóvenes Titanes en acción! es la mejor película que ha sacado DC. Se trata de una de las películas más divertidas sobre la figura del superhéroes, sobre todo como una autocrítica y con tono sarcástico a la concepción actual que se tiene de ellos. Los Jóvenes Titanes tienen la impresión de que todos los superhéroes mayores tienen su propia película. Todos menos ellos. Robin, su líder, está decidido a remediar esa situación al instante para que lo consideren como una estrella y no como un secundario. Si tan solo pudieran hacer que el director más cool de Hollywood lo voltee a ver... Con algunas ideas descabelladas, los Jóvenes Titanes emprenden decididos  el camino a cumplir su sueño.

Los adioses

Directora: Natalia Beristain
(México, 2017)

Cuando se habla de abordar la historia de un escritor o escritora en la pantalla grande a menudo se tiende a abordar su inclinación atormentada. Este caso no sale del molde, pero me parece que la forma en que está contada es lo que hace rico este relato. El filme es sensible y conecta desde fibras delicadas por la mirada personal que tiene la cineasta Natalia Beristain, quien años atrás nos apretujó el corazón con No quiero dormir sola. Esta vez lanza su discurso feminista en la historia amorosa de Rosario Castellanos y Ricardo Guerra, en la que hace un retrato social del machismo mexicano de los años 50, un retrato sentimental sobre las dolencias de una apasionada por las letras y un retrato de la imposibilidad de la inmadurez de la pareja.

Mamá se fue de viaje
Director: Ariel Winograd
(Argentina, 2017)

Es una de las pocas apuestas de comedia familiar que se han visto en Latinoamérica con un éxito sorprendente. La película cuenta con las mejores intenciones para dar una reflexión sobre el valor de la mujer en la familia latina, en medio de un machismo arraigado, con un propósito educativo: Víctor y Vera Garbor llevan 20 años de casados y tienen cuatro hijos: Bruno, Lara, Tato y Luna. Absorbido por su actividad laboral, Víctor vive ajeno a la cotidianeidad de su mujer y de los chicos. Vera, agobiada por la vida doméstica, decide tomarse vacaciones de su familia. Y allí comienzan los problemas para los personajes, pero los verdaderos problemas de la película empiezan en que tiene un esmero exasperante por parecer programa televisivo de Disney, con su lenguaje que tanto nos ha irritado.

Imprimir