El desafío tecnológico y la educación

Ulises Lara López

Si usted ha escuchado que estamos inmersos en la Cuarta Revolución Industrial, sabrá que tiene que ver con una gran disrupción de los sistemas digitales en todos los ámbitos de la vida social y económica de nuestra cotidianidad. Su rasgo central es la inclusión de las nuevas tecnologías en todos los modelos de negocio que afectan la propuesta de valor de bienes y servicios existentes. La venta de productos y servicios por internet, las aplicaciones en los teléfonos inteligentes, la incorporación de sistemas de producción robótica y procesos logísticos automatizados; en próximas fechas ciudades inteligentes (smart cities) que modificarán de forma definitiva el mercado de trabajo como lo hemos conocido hasta ahora, se profundizarán los cambios en las relaciones sociales e interpersonales. Desde luego, otro será nuestro día a día y en mucho dependerá de la capacidad para adaptarnos, aprender e integrarnos.

Desde que empezaron a percibirse los cambios de esta revolución tecnológica, apareció de manera natural un déficit que se ha dado en llamar “analfabetismo digital”. Un problema complejo, pues debe abordadarse desde múltiples aspectos, ya que no se resuelve como el lenguaje del saber leer y escribir. Inicia con el acceso a las tecnologías de la comunicación, plataformas de operación y cobertura, se implanta en las sociedades con la adopción por parte de las empresas de los nuevos desarrollos y la creación de un mercado de usuarios, clientes y proveedores. De acuerdo con los especialistas en el tema, este año 2018 la migración de la tecnología analógica a la digital se concluyó y más del 45 por ciento de las principales empresas han cambiado sus sistemas productivos mecanizados por el uso intensivo de complejos procesos computarizados y robotizados.

Para enfrentar los nuevos desafíos del cambio tecnológico, el gobierno actual puso en marcha las reformas estructurales. Como se puede apreciar, estas reformas tuvieron un éxito parcial tanto en energía como en telecomunicaciones pero está claro que en educación el asunto no logró avances más allá de un enorme descontento en el tema laboral.

Pero si reconocemos que la nueva era de las tecnologías de la información y la comunicación son un proceso irreversible, es necesario trabajar con la mayor velocidad posible para evitar quedar rezagados, y empieza con la decisión de atender el analfabetismo digital con una alianza estratégica entre la educación y la empresa.

Son varias las posibles soluciones de carácter general. Existen dos de los 50 compromisos del presidente electo que me parecen claves, el primero es el ofrecimiento de incorporar a cientos de miles de jóvenes a la educación media superior y a la capacitación para el trabajo en las empresas; el segundo es dar cobertura total de internet en el territorio nacional. Si a estos esfuerzos articulamos las asignaturas afines en el desarrollo de las nuevas tecnologías, no sólo en su uso, sino en su comprensión, mejoramiento y creación, en todos los niveles de enseñanza, desde educación básica hasta la universitaria, existe una amplia posibilidad de poder incidir socialmente en efectos positivos para la población mexicana en sus diferentes espacios regionales y locales. Con ello podemos aspirar a que nuestro país aproveche los nichos de mercado internacional que se abrirán con la profundización del cambio tecnológico que se avecina.

Si se garantiza el acceso a las tecnologías de información y comunicación desde la SEP con el mismo impulso que hacemos del conocimiento general, estaremos educando masivamente generaciones de niños y jóvenes capaces de incorporarse al nuevo momento tecnológico global. El nuevo gobierno debe abatir la distancia que existe en esa materia con las escuelas privadas, pues como sabemos, desde hace años una de sus ofertas principales para que las elijan es contar con más infraestructura tecnológica que las públicas.

Valdría la pena que la SEP adoptara el modelo que propone la jefa de Gobierno electa, Claudia Sheinbaum, y con recursos públicos y apoyo de las empresas habiliten todas las bibliotecas públicas dispersas en el territorio nacional como centros educativos no formales con acceso a equipos de cómputo e internet, divulgación de la ciencia y capacitación tecnológica.

En ese sentido, será necesario contar con personal docente debidamente capacitado en informática o con formación en carreras donde incorporan las materias relacionadas con matemáticas aplicadas, programación, robótica e informática, ya sea en sus modalidades teóricas u operativas, pero todos con el compromiso y la convicción de hacer una cruzada contra el analfabetismo digital.

Necesitamos también de pedagogos, licenciados en biblioteconomía y archivonomía, en antropología y con formación en idiomas, incluidas las de nuestras étnias, para que los conocimientos se hagan extensivos a través del uso de las nuevas tecnologías, como videos, podcasts y todo el arsenal de aplicaciones que puedan crearse o aprovecharse.

Debemos evitar que el uso de un conocimiento técnico sea un motivo más de exclusión de personas y grupos sociales, por ello habrá de hacerse el esfuerzo por centrarse en los procesos y desarrollos tecnológicos que cubran las necesidades de cada región, generen beneficios sociales, y promuevan la armonía con el ambiente y todas las especies. Mi visión es hacer posible que el camino hacia la industria 4.0, la ultra conectividad robótica, la industria aeroespacial y en donde prevalezca la automatización, el patrón de conectividad y la construcción de inteligencia artificial, esté vinculada al principio de prevalencia de la vida humana y la convivencia pacífica entre nosotros y el resto de la naturaleza.

Estamos ante un conjunto de oportunidades producto de esta revolución tecnológica y la Cuarta Transformación que propone Andrés Manuel López Obrador no puede dejarnos fuera de este enorme momento disruptivo, cuyos efectos transformarán la economía y las sociedades del planeta.

Así como deberá alinearse la educación, necesitamos que los gobiernos de las principales ciudades del país, muchas de las cuales gobierna Morena, se coloquen a la altura de los desafíos y cuenten con el apoyo desde el jefe de la oficina de la Presidencia, para acercar a los empresarios que tengan proyectos estratégicos en esos municipios y potenciarlos con la participación social y ciudadana.

Un botón de muestra para reforzar estas ideas. La iniciativa de AMLO por centralizar las adquisiciones de todas las oficinas gubernamentales y consolidarlas para hacer más eficiente el gasto y evitar fugas o actos de corrupción, es posible gracias a las nuevas tecnologías, a la potencia de almacenamiento de información y el procesamiento de datos, herramientas que llegaron a llamarse supercomputadoras. Hagamos todo lo necesario para que esas ventajas se potencien con nuestras instituciones de educación superior, con el apoyo a la ciencia y la tecnología, pero muy especialmente construyendo puentes permanentes entre la empresa, la sociedad civil, el gobierno y la educación para dar un salto cualitativo en la presencia de México en el Mundo.

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