“En México, a veces Disney nos viene a enseñar sobre nuestra propia historia”: Héctor Zagal | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 28 de Agosto, 2018

“En México, a veces Disney nos viene a enseñar sobre nuestra propia historia”: Héctor Zagal

“En México, a veces Disney nos viene a enseñar sobre nuestra propia historia”: Héctor Zagal  | La Crónica de Hoy
Selfie de Héctor Zagal frente al Antiguo Palacio de la Inquisición, que después se convirtió en la Antigua Escuela de Medicina.

Héctor Zagal, escritor y catedrático de la UNAM, reconstruyó parte de la Inquisición de la Nueva España en El Inquisidor. Pueden engañar a Dios, pero nunca a él, libro en el que a causa de extraños asesinatos, se confrontan dos religiosos.

En el libro editado por Planeta, Héctor Zagal presenta el enfrentamiento entre Fray Joaquín de Salazar, El Inquisidor, y el jesuita Xavier Goñi, para de esta forma dar a conocer todas las voces, incluidas las de las víctimas.

“A veces los mexicanos necesitamos que Walt Disney venga a contarnos historias de piratas para darnos cuenta que esas historias en realidad tuvieron lugar en México. La Nueva España, es el periodo del Virreinato lleno de historias que contar”, explica Zagal en entrevista.

El catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM sostiene que se ha escrito demasiado sobre el periodo de la Inquisición, a través de diferentes géneros, que van desde ensayos históricos hasta novelas.

“Sobre la Inquisición han dicho que es una institución macabra, terrible y que asusta, pero a veces lo que pasa cuando se escribe sobre la Inquisición es que se escribe como un espectador, como si nos subiéramos a una máquina del tiempo y grabáramos con nuestro celular a los inquisidores o un acto de fe, pero lo que no se ha hecho es meternos en la cabeza de aquellos personajes”.

Esa falta de adentrarse en las mentes de las personas de aquellos momentos, llevó al escritor a desarrollar El Inquisidor, en donde, mediante acciones de todas las personas, muestra que el problema era social, pues había un organismo que “castigaba”, pero al mismo tiempo, había una sociedad que, incluso, hacía fila para ver los castigos, aplaudían e insultaban.

“¿Qué pasaba por la mente de los inquisidores que creían que haciendo eso, daban gloria a Dios? A veces, cuando hablamos de la Nueva España, el riesgo es que hacemos como una novela colonialista, pero no se trata de hacer una novela costumbrista, sino de meternos en esos personajes. Es el ejercicio de ponernos en los zapatos de los otros”.

Zagal indica que no sólo se trata de dar a conocer a los personajes, sino de “retratar a la verdadera Ciudad de México”, que desde aquella época se caracterizaba por tener palacios opulentos, pero al mismo tiempo, dichas edificaciones estaban al lado de canales de aguas negras.

“El siglo XVIII fue momento de tensión y de cambios, una sociedad anclada al pasado y otra que empezaba a modernizarse. Se trata de entender a la gente, qué pensaría la víctima y sus familias, el inquisidor y el verdugo, (todo) para comprender a los actores, que no es lo mismo que justificar”.

El escritor explica que si bien en aquella época predominaba la Iglesia católica, que era palpable con el control de acceso a los libros, al mismo tiempo ya había masonería, hecho con el que quiere mostrar ciertos mecanismos.

“El Inquisidor llevaba un diario, a través de dicho documento presentó mecanismos de autoengaño. Por otro lado, me meto en la mentalidad de aquellos condenados, algunos quedaban marcados de por vida y otros perdían todo, incluso la vida”.

Zagal reconoce que ha habido avances, pues con el Liberalismo llegó la separación de la Iglesia del Estado, así como la creación del Estado laico, por lo que en la actualidad, en menor medida, se presentan discursos de intolerancia; no obstante, refiere que hay indicios de un regreso al pasado, que se reflejaron en los discursos de algunos candidatos de las pasadas elecciones.

“Cuando escribí El Inquisidor no pensé que alguien me fuera a matar, pues en la Inquisición, la elaboración de este libro me hubiera costado la vida; sin embargo, reconozco que no hay libertad religiosa en otros países o también hay países donde la homosexualidad es un delito, por ejemplo”.

Héctor Zagal define a su libro como una ficción histórica, pues “los libros de historia son científicos, mientras que en la ficción histórica es donde la anécdota es verosímil”, además dice que está dirigido a todo aquel que le interese comprender por qué la gente hizo lo que hizo.

“Es un ejercicio comprender el pasado, cómo se amaba, cómo justificaban la esclavitud. Reconstruí la forma de hablar de las personas y cómo se servía la mesa, pero sin dejar de lado la ficción”, concluye el escritor.

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