Hacia una universidad que termine con el encierro tradicional dentro del claustro

Consejo Consultivo de Ciencias

Dr. Víctor Manuel Alcaraz

 

Desde los tiempos de las primeras universidades en París y en Bolonia, la enseñanza ha estado a cargo de un Magister responsable de transmitir su saber a los alumnos, tradición difícil de superar. Todavía una parte sustancial de la enseñanza se realiza en forma oral. No cometemos un error cuando decimos que la formación de los nuevos profesionistas se lleva a cabo encerrados en el claustro de las aulas.

Ya es tiempo de que ese claustro se abra en todos sentidos. La universidad debe estar abierta hacia el mundo real. Estar abierta sin retraso alguno a los nuevos avances de la ciencia, en inquisición constante de lo que todavía no conocemos en relación con el universo o con respecto a los procesos sociales. Abierta a la sociedad, en estrecho contacto con ella y abierta al conocimiento que nos han legado las generaciones anteriores.

La enseñanza, por otra parte, no debe ser simple transmisión, sino ejercicio constante de resolución de problemas. Cuatro espacios deben entonces constituirse para el desarrollo de la enseñanza:

                        l Las aulas dedicadas al aprendizaje y al dominio de los conceptos propios de las ciencias y las humanidades. Sustentados los primeros en la observación controlada y en los análisis de la matemática y, los segundos, producto de la reflexión y del rigor lógico.

                        l Los laboratorios responsabilizados de las comprobaciones de los principios fundamentales de las ciencias.

                        lEl mundo real, el del universo físico y biológico, y el constituido por los grupos sociales para un enfrentamiento inicial con los problemas que después tendrán que resolver los egresados de las universidades, consistentes en la ejecución de las prácticas previamente aprendidas para aplicar, no como mera fórmula sino como base para encontrar  soluciones más apropiadas, con un espíritu innovador que no sólo sirva para la situación concreta así resuelta, sino también para acrecentar el conocimiento.

                        lPor último, están los espacios donde se de­sarrolla la investigación científica y humanista, ­ventana que debe abrirse desde muy temprano a los estudiantes de las universidades para que empiecen a avizorar el futuro.

Otra apertura, también necesaria, es la de la aceptación, en los centros de enseñanza, de todos los jóvenes que necesitan obtener una sólida formación para ayudarles a su propio desarrollo y al de las comunidades en donde viven.

Actualmente, por falta de espacios en las universidades se deja fuera un gran número de aspirantes. El rechazo se basa en los resultados de exámenes que se supone son predictivos del éxito escolar, afirmación que no siempre es cierta porque más del 40% de los inscritos en las aulas universitarias no terminan su carrera. 

Al nivel de la preparatoria, a los aceptados se les inscribe en diversas escuelas. Los de más altos puntajes se concentran en la de mayor preferencia y los que no resuelven la prueba son enviados a otros planteles. Esto significa la concentración de alumnos con deficiencias en los planteles que los reciben sin que se les proporcionen apoyos especiales para superarlas, dado que los programas son los mismos en todos. Un grupo todavía mayor, el de los rechazados por las universidades en el nivel superior tienen que recurrir, si desean continuar sus estudios, a instituciones privadas que no necesariamente cuentan con el personal preparado ni con las condiciones apropiadas para la enseñanza a nivel profesional. Puede verse entonces que los exámenes de admisión no resuelven problema alguno y que a muchos de los estudiantes se les condena a no recibir una formación adecuada.

Al problema de los rechazados se suma el de los admitidos con puntajes bajos en las pruebas, quienes constituyen un grupo con alto riesgo de reprobar o de abandonar sus estudios. Para atender dicha situación, en la Universidad Veracruzana se está intentando, mediante un programa piloto denominado Estudiando T, retenerlos a fin de que terminen su preparación profesional y finalmente se titulen. Reprobaciones y deserciones también se producen por la falta de conocimientos previos y por problemas económicos que muchas veces, ante la necesidad de tener una ocupación que sea una ayuda para el sostenimiento familiar, no permiten contar con tiempo suficiente para los estudios y, por lo tanto, conducen a fracasos escolares.

Estudiando T presta especial atención a factores motivacionales y al desarrollo del aprendizaje en los cuatro espacios antes mencionados. Implica, además, que los profesores reflexionen sobre sus métodos de enseñanza y que los estudiantes reflexionen acerca de cómo superar sus limitaciones para que en concierto, profesores y alumnos, tengan éxito en los procesos de aprendizaje.

En los espacios del aula, la enseñanza deja de ser sólo verbalista y se enfoca, primero, a resolver problemas lógico-conceptuales partiendo del mero sentido común o gracias a saberes previos, enfrentados a una situación que se presenta como una necesidad de ser comprendida y solucionada. En ese espacio se adquieren las habilidades de tipo conceptual y de comunicación con pasos graduales de cada vez mayor complejidad,

El siguiente espacio, el de los laboratorios, sirve para la demostración de los principios científicos. Los espacios del mundo real que conforman el paso ulterior, están integrados por trabajos de campo, sea en el mundo natural o en instituciones privadas o públicas, para aprender haciendo, no de manera virtual, mediante planteamientos verbales, sino real, para la solución de problemas del tipo de los que van a enfrentar como profesionistas, después de su salida de la universidad.

Los alumnos se asignan como ayudantes o aprendices a los profesores, quienes trabajan en concierto, no de manera paralela para que de esa manera se conviertan en guías del aprendizaje de las técnicas que van a formar parte de lo que será el repertorio práctico de los futuros profesionistas. Los profesores pueden estar dedicados sólo a la docencia, o ser profesores por horas que desempeñan una práctica profesional a la que se acercan progresivamente sus ayudantes, o pueden ser investigadores comprometidos en programas de investigación científica o humanística.

A manera de ejemplo pondremos algunos de los resultados obtenidos en los dos primeros semestres de la ­carrera por los alumnos que siguen el programa al que nos referimos. En la carrera de Biología se llevó a cabo una actividad llamada “Desde la montaña hasta el mar”, para que enfrentarlos a los diversos medios ecológicos que componen el territorio veracruzano. Prácticamente recogieron diversas muestras que analizaron en el laboratorio de prácticas y determinaron parasitosis, al mismo tiempo que descubrieron condiciones de riesgo para los humanos y para las especies estudiadas. Igualmente, encontraron posibilidades de aprovechamiento de ciertas especies para consumo humano.

En la carrera de Agronomía estudiaron los suelos y las características del agua en zonas productoras de café y establecieron relaciones con los productores, dándoles a conocer sus resultados y orientándolos para mejorar sus cultivos.

En la carrera de Geografía elaboraron un mapa de riesgos sísmicos y de zonas de vulnerabilidad en la ciudad de Xalapa y recogieron, por medio de encuestas, la percepción que tenían los que sin saberlo habitaban en una zona que era peligrosa.

A los estudiantes se les requirió al final del año que dieran a conocer sus resultados de tres maneras: con una presentación oral en un Congreso; con un ensayo de artículo científico o de reporte técnico, o con una especie de nota periodística. El propósito fue que aprendieran a dar a conocer sus resultados a sus colegas, a los que serán sus empleadores y al público en general.

Dichos resultados obtenidos fueron producto de una actividad en el aula, el laboratorio y el campo, entrelazando las materias y atendiendo a la temática de los programas de las distintas asignaturas, pues otro de los principios del programa es evitar que estas últimas corran en forma paralela. Más bien se trata de que las materias se desarrollen complementándose entre sí y estableciendo relaciones para que el conocimiento adquirido en cada una de ellas sirva a las otras.

Todo este proceso implica enfrentamientos graduales para que los estudiantes partan desde sus conocimientos previos o desde su sentido común hasta el rigor de la formulación científica. Se comienza suponiendo, se perfila el conocimiento haciendo y se logra el rigor y el sentido crítico y la autonomía gracias a que se busca imbuir en los estudiantes el principio de que aprender no es sólo adquirir un conocimiento, sino estar abiertos a obtener continuamente, toda la vida, nuevos saberes en el curso de las actividades cotidianas.

 

 


Investigador de la Universidad Veracruzana
y miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

Imprimir

Comentarios