Mexicano recibe Medalla De Bary por 60 años estudiando hongos | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 01 de Septiembre, 2018

Mexicano recibe Medalla De Bary por 60 años estudiando hongos

El investigador Salomón Bartnicki, del CICESE, obtuvo el galardón de la IMA por sus aportaciones en el estudio de la microbiología y la conservación de ecosistemas.

Mexicano recibe Medalla De Bary por 60 años estudiando hongos | La Crónica de Hoy

El químico mexicano Salomón Bartnicki García, egresado del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y actual investigador del CICESE-Conacyt, recibió el galardón más importante que otorga la Asociación Internacional de Micología (IMA, por sus siglas en inglés): la Medalla De Bary, por sus aportaciones a entender el vínculo entre la microbiología y la conservación de ecosistemas.

Éste es el resultado de 60 años de trabajo de investigación en México y Estados Unidos, en universidades como Berkeley, Ruttgers y, actualmente, en el Centro de Investigación Científica y de Estudios Superiores de Ensenada (CICESE). 

La IMA instituyó la Medalla De Bary en 1996 y desde entonces se otorga cada cuatro años para celebrar la carrera académica de aquellos individuos que han establecido aportaciones destacadas en el campo de la micología a nivel mundial.

Durante el Congreso Internacional de Micología (IMC 11) celebrado en San Juan, Puerto Rico, la asociación entregó dos medallas De Bary: una al doctor John Taylor, investigador de la Universidad de California en Berkeley, y la otra a Salomón Bartnicki, del CICESE.

LARGO CAMINO. El trabajo de investigación del doctor Bartnicki empezó en 1956, cuando se tituló con una tesis experimental sobre hongos en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del Instituto Politécnico Nacional, donde estudió la carrera de Químico Bacteriólogo y Parasitólogo.

“Tengo una deuda enorme con México porque me dio una educación de primera clase. No llegó al doctorado, pero recibí un título de químico bacteriológico equivalente a una maestría”.

Reconoce que este excelente entrenamiento se lo debe a los muy buenos profesores que tuvo en el Politécnico, varios de ellos exiliados españoles. Como no había una escuela de graduados en el Politécnico, Bartnicki García consiguió una beca del Departamento de Estado norteamericano y con el apoyo de su asesor, Carlos Casas Campillo, se fue a Nueva Jersey a estudiar el doctorado en la Universidad de Rutgers.

“Lo importante es que llegué a hacer mi trabajo doctoral y mi asesor, Walter Nickerson, me da un tema de investigación y yo lo saco adelante. Él no me tuvo que enseñar cómo hacer investigación; yo ya lo sabía porque venía muy bien preparado de México (…) Tanto así que empezaron a pedir más estudiantes mexicanos. Y llegó José Ruiz Herrera y después Sergio Estrada Parra, que han sido premios nacionales en México. Y llegaron otros...”.

La segunda fase debió haber sido regresar a México y hacer su carrera aquí, pero lamentablemente en 1961 regresó a un país que no tenía manera de sostener nuevos puestos de investigación.

“No había lugar para mí en ese entonces, por lo que me vi forzado a regresar a Estados Unidos y al año conseguí un puesto en la Universidad de California en Riverside. Fue una suerte increíble llegar a una de las universidades más prestigiosas del mundo, donde estaban todas las condiciones que son ideales para la investigación: los fondos, la infraestructura, las facilidades, el ambiente académico, todo eso es algo ideal. Estuve trabajando ahí por 38 años como profesor en condiciones óptimas”.

El doctor Bartnicki afirma que cuando regresó a México en julio de 2000 lo hizo con un millón de dólares aportados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y con el objetivo de crear una Unidad de Biología Experimental y Aplicada que no existía en el CICESE, y que permitiría, en un principio, conjuntar estudios en microbiología y en biología de la conservación.

Lo primero que adquirió fue un microscopio confocal, el cual trabaja con láser y hace reconstrucciones tridimensionales de las estructuras que componen las células. Este equipo fue la base del crecimiento académico del grupo de microbiología.

A 18 años de distancia, esta unidad pasó a convertirse en la cuarta división académica del CICESE, la División de Biología Experimental y Aplicada (DBEA), integrada originalmente por los departamentos de Microbiología Experimental, Biotecnología Marina y Biología de la Conservación. Posteriormente se creó el Departamento de Innovación Biomédica. Salomón Bartnicki fue su primer director, de 2003 a 2008.

Imprimir