Leonora Carrington

Edgardo Bermejo Mora

En 1942, A los 26 años de edad, la artista británica Leonora Carrington llegó a México huyendo de la persecución y la violencia en plena Segunda Guerra Mundial. No sólo era una refugiada entre otros miles, aquella joven de algún modo buscaba reinventar su vida en México, tras una juventud convulsa y trepidante trascurrida entre el Reino Unido, Francia, Italia y España. Pero sobre todo buscaba en México darle un nuevo impulso a su vocación artística, en medio del estropicio y los horrores de la guerra.

Para conseguirlo trabó amistad y pactó un matrimonio legal con el escritor mexicano Renato Leduc, a quien conoció en la embajada de México en Lisboa, y quien le ayudó a obtener el permiso que le permitió exiliarse en México.

Escogió nuestro país a pesar de que pudo elegir los Estados Unidos, donde tenía familiares bien acomodados que podían recibirle y protegerla. Leonora pertenecía a una acaudalada y aristocrática familia británica, pero todo parecía haber quedado atrás cuando tocó suelo mexicano con un par de maletas como único patrimonio.

Entre los 20 y los 26 años, tras dejar el hogar familiar en Lancashire, Inglaterra, tuvo un romance intenso, fructífero y de gran significado en la historia de las artes con el surrealista francés Max Ernst. Tras el estallido de la guerra, la caída de Francia y el rompimiento con Ernst, sufrió una crisis emocional mayor, que la tuvo reclusa por un tiempo en un hospital psiquiátrico en Santander, España.

En México, como muchos otros migrantes de esa época, encontró un país de acogida tolerante y cosmopolita, abierto a la diversidad y al diálogo con otras culturas del mundo. Aquí se quedó el resto de su vida. En México consolidó su vocación por la pintura, pero también se desarrolló como escultora, escenógrafa y escritora, hasta convertirse en una de las principales referencias mundiales del arte surrealista.

También fue una aglutinadora de amistades y un puente entre generaciones. Su casa —especialmente su cocina—  fue un árbol de amistades que se ramificaban  en todas direcciones, y un jardín de  complicidades que dieron muy diversos frutos. Su vida, su casa y su producción artística, cruzan por el centro el mapa de la cultura en México de la segunda mitad del siglo XX.

Fue México un país que llamó la atención de los artistas surrealistas europeos de la primera mitad del siglo XX. México es un país de gran tradición cultural donde otros artistas surrealistas de la época, como André Breton o Antonin Artaud, descubrieron el valor de la identidad mexicana, construida sobre las bases de la tradición indígena y las influencias de la cultura occidental.

Su presencia en México es también resultado de una tradición por la cual otros artistas y escritores británicos viajaron  o residieron en México, donde encontraron un espacio propicio para la creación: Thomas Egerton,  Edward James, D.H. Lawrence, Malcolm Lowry, Graham Green, entre muchos otros. Una tradición que llega hasta nuestros días, en la que México es el lugar de residencia de artistas británicos tan destacados como Melanie Smith,  Brian Nissen,  la gran pintora Joy Laville, la viuda de Jorge Ibargüengoitia,  quien falleció hace apenas algunas semanas luego de una larga y productiva vida en México, o bien el compositor británico Michael Nyman, orgulloso vecino de la colonia Roma desde hace más de un lustro.

La vida y la obra de Leonora Carrington son pues un ejemplo notable del diálogo cultural entre México y el Reino Unido. Como parte de las celebraciones por el centenario de su nacimiento, el Museo de Arte Moderno (MAM) del Instituto Nacional de Bellas Artes, que dirige Sylvia Navarrete, ha organizado la que se considera la mayor exposición de su trabajo hasta ahora, un recorrido por la diversidad de temas e inquietudes culturales que animaron su labor creativa, bajo la curaduría de Tere Arcq y Stefan Van Raay.

La exposición Leonora Carrington, Cuentos mágicos presenta  más de 150 obras provenientes de colecciones de México, Estados Unidos y Europa, incluyendo pintura de caballete, mural, escultura, obra sobre papel, máscaras y diseños escenográficos, textiles, fotografías, documentos, libros y objetos personales de la artista.

Con el apoyo del British Council en la exposición se presentan obras pertenecientes a colecciones británicas, entre ellas, la Edward James Foundation, los Archivos Lee Miller, el Sainsbury Centre for the Visual Arts y la Tate Modern.

El proyecto expositivo propone una revisión de la prolífica carrera de la artista durante un periodo de más de 60 años, con un enfoque temático que destaca los principales intereses plásticos, literario, filosóficos y sociales de Carrington, desde sus inicios como una joven pintora y escritora surrealista en Francia y Nueva York (1937-1942) hasta sus últimos años en México durante la primera década del siglo XXI.

Parte del acierto de esta exposición radica en el hecho  que ha logrado acercar nuevos públicos a uno de nuestros museos más emblemáticos. Miles de jóvenes que la han visitado no habían tenido la oportunidad de apreciar en conjunto la obra de Carrington, tomando en cuenta que la retrospectiva más reciente tuvo lugar en 1995.

Desde su inauguración, en el pasado mes de abril, la exposición ha sido visitada por más de 250 mil asistentes.  Tras su cierre, el próximo 23 de septiembre, viajará a Monterrey para presentarse en el Museo de Arte Contemporáneo de esa ciudad. Quedan pocos días, vale la pena verla.

 

edgardobermejo@yahoo.com.mx

Twitter: @edbermejo

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