“Las alteraciones en el olfato sirven para detectar tempranamente alzheimer”: Rosalinda Guevara | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 01 de Septiembre, 2018

“Las alteraciones en el olfato sirven para detectar tempranamente alzheimer”: Rosalinda Guevara

Nuestros científicos. Aunque las alteraciones sensoriales son naturales en personas saludables de edad avanzada, la pérdida de percepción olfativa y la pérdida del sentido del gusto son un indicador muy claro de que está en marcha la enfermedad de Alzheimer, explica a Crónica la doctora Rosalinda Guevara, investigadora de la FM de la UNAM

“Las alteraciones en el olfato sirven para detectar tempranamente alzheimer”: Rosalinda Guevara | La Crónica de Hoy

Aunque las alteraciones sensoriales son naturales en personas saludables de edad avanzada, la pérdida de percepción olfativa y la pérdida del sentido del gusto son un indicador muy claro de que está en marcha la enfermedad de Alzheimer, uno de los procesos neurodegenerativos más comunes. Así lo explicó la doctora Rosalinda Guevara, jefa de la División de Investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la primera mexicana en ser invitada como miembro de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), de España.

Hija de un médico cirujano, la doctora Rosalinda nació en Papantla, Veracruz y, aunque estudió la carrera de medicina, como su padre, encontró en los laboratorios de investigación biomédica un espacio que le intrigó tanto que desde hace 54 años ha pasado mucho más tiempo en esos lugares que en quirófanos.

“Mi padre tenía un consultorio y un hospital en Papantla. Pude haber regresado, pero me hubiera sido imposible hacer investigación, así que decidí quedarme”, narra la académica.

La primera vez que pisó un laboratorio fue para acreditar la materia de Fisiología, en la Facultad  de Medicina, y ahí comenzó un camino en el que ha aplicado el método científico para responder preguntas, a lo largo de cinco décadas:

“Me gustó tanto estar en los laboratorios que ya no pude salirme; desde el inicio me enamoré de la investigación”, dice la universitaria mexicana que ha sido reconocida en España por sus aportaciones a la comprensión de diferentes enfermedades del cerebro.

“Desayunábamos fisiología, comíamos fisiología y cenábamos fisiología. Entonces todo el tiempo estábamos metidos en los laboratorios de docencia y de esa manera me fui involucrando más en la investigación, hasta que bueno, fui progresando y ya me quedé”, agregó.

Guevara Guzmán concluyó su formación como médico y posteriormente obtuvo su grado de maestría en Fisiología y el doctorado en Ciencias Biomédicas, en la misma UNAM. A lo largo de esos años, fue enfocando su atención al estudio del sistema olfatorio y gustativo. Así elaboró una prueba del sentido del olfato para la detección temprana de alzheimer.

“Me enamoré del sistema olfatorio porque es una de las memorias sensoriales más interesantes, porque tenemos lo que nosotros llamamos memoria olfatoria, nosotros desarrollamos una prueba de olores para población nacional, desde identificar cuáles son los olores que para nosotros son familiares, con los que estamos muy familiarizados, entonces la prueba consistía en darle a oler a esa persona y luego a la semana preguntarle si lo recordaba, y luego a la tercera semana, una persona con Alzheimer o demencia, no lo puede recordar, quiere decir que esta prueba nos permite determinar qué tan avanzado está el proceso cognitivo”, explica la doctora Rosalinda.

ENVEJECIMIENTO CEREBRAL. A lo largo de sus años de investigación, la doctora Rosalinda  ha documentado la manera como envejece el cerebro sano y el cerebro con enfermedades.

Desde su punto de vista, una persona saludable puede conservar en muy buenas condiciones sus capacidades cerebrales hasta los 85 años de edad, aunque haya alguna disminución en la velocidad de raciocinio y dificultad en recordar hechos recientes.

“Hay personas de más de 70 años con capacidad para aprender nuevos idiomas. También es importante que estas personas tengan interacción social, lectura, que narren cosas y que practiquen alguna actividad manual, como armar y desarmar cosas. Todas esas actividades mantienen a las personas saludables”, indica.

Sin embargo, su preocupación mayor no está en las personas que envejecen saludablemente, sino en las que presentan enfermedades neurodegenerativas. Esto puede representar un problema grave de salud pública en el futuro.

“Las enfermedades neurodegenerativas son un tema muy importante porque la esperanza de vida de la población se incrementa ya vivimos 70, 80, 90 y hasta 100 años, lo cual hace 50 años era así como imposible”, dice Rosalinda Guevara. “La obesidad infantil es un problema que le va a pegar al país dentro de 30 años, estos niños de ahora 8 años, en 30 o 40 van a ser ya adultos mayores y en 50 años los vamos a tener con problemas de enfermedades neurodegenerativas; a medida que avanza la edad de las personas tenemos mayor número de casos de cáncer, por qué, porque existe una gran contaminación en nuestra tierra”.

A la pregunta de qué se necesita para ser investigador, Rosalinda Guevara respondió que la voluntad de responder interrogantes, “y en medicina hay muchas, como ¿por qué ciertas personas desarrollan alzheimer y otra no?, ¿por qué reemergen enfermedades que ya creíamos erradicadas como la tuberculosis o el paludismo? El deseo de entender es el motor que nos mueve”.

Un mes antes de su ingreso a la RANM, la académica había recibido la presea Dr. Miguel Otero de Investigación Clínica, un reconocimiento cuya mención hizo que Guevara hiciera un diagnóstico sobre esta actividad en México.

Para ella, la raíz del problema es el poco presupuesto dedicado a ciencia y tecnología. “Los apoyos al rubro han sido limitados. Antes se daba el .3, luego el .5 y hoy estamos en el .45 del PIB”.

Sin embargo, concluyó que quienes se dedican a investigar buscan siempre la manera de avanzar con su labor, ya sea mediante colaboraciones con el extranjero o por otras vías.

“Yo sigo trabajando en enfermedades neurodegenerativas, alzheimer o el papel de la restricción alimentaria en el modelo de epilepsia. No es fácil, la verdad me gustaría estar más tiempo en el laboratorio, pero todo es cuestión de conciliar”, concluyó.

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