Recibe el cardenal Aguiar el Palio Arzobispal

Carlos Villa Roiz

En una solemne ceremonia en la Catedral Metropolitana, este domingo, a las 12:00 horas, el cardenal Carlos Aguiar Retes recibe su Palio Arzobispal de manos del nuncio apostólico en México, Mons. Franco Coppola, quien ya se encuentra en México más restablecido de salud, luego del severo accidente automovilístico que sufrió en Roma el pasado 10 de febrero, lo que posiblemente retardó esta ceremonia, ya que él requirió de intervención quirúrgica y cuidados especiales que limitaron su trabajo.

Hasta tiempos del papa Benedicto XVI, los palios los entregaba personalmente el Santo Padre a los Arzobispos Metropolitanos que él designaba, pero el papa Francisco decidió en enero de 2015 que esta ceremonia tuviera lugar en las sedes de los propios arzobispos, frente a la comunidades que encabezan, como una señal de cercanía a los fieles, sacerdotes y diáconos de sus arquidiócesis.

El palio en una fina ornamenta religiosa que sirve de signo de autoridad pastoral, y que utilizan tanto el Papa, los cardenales y algunos arzobispos. A partir del siglo VI, los palios tienen la forma de una cinta circular y a partir del siglo X, éstos se ponen alrededor del cuello y los hombros de manera amplia, permitiendo que uno o dos corbatines cuelguen hacia el frente y la espalda. Los palios están adornados con cruces negras bordadas y el Papa encaja sobre su palio tres alfileres de oro que representan los clavos de Cristo que lo sujetaron ensangrentadamente a su cruz.

Desde hace varios siglos, los palios son confeccionados por religiosas benedictinas de Santa Cecilia, en su monasterio en Roma, con lana de purísima calidad y las ovejas que serán trasquiladas son bendecidas de manera previa por el Papa en la fiesta litúrgica de Santa Inés, cada 21 de enero. Posteriormente, las religiosas se los entregan al Santo Padre, quien los bendice y manda poner sobre la urna que contiene los restos del Apóstol Pedro en la Basílica vaticana antes de entregarlos a los nuevos arzobispos.

Santa Inés fue una mártir de los primeros siglos de la Iglesia condenada en la persecución de Diocleciano y ella destacó por su pureza y castidad. Es representada de manera artística junto a un blanco cordero y con una palma en sus manos, que representa el martirio que padeció.

El hoy emérito papa Benedicto XVI incluyó al palio en su escudo pontificio en señal de fraternidad pastoral y colegialidad, ya que el Evangelio del Buen Pastor mencionado por San Juan es el claro ejemplo del papel que deben tener los obispos en sus comunidades frente a los fieles.

Durante la ceremonia de recepción del palio en la Catedral de México, el Cardenal Carlos Aguiar Retes agradecerá al Santo Padre esta distinción, hará su profesión de fe y renovará su juramento de fidelidad al Papa, a la Iglesia católica y a la Santa Sede, entre otras cosas. Asistirán sus obispos auxiliares, algunos otros que son sufragáneos de la Arquidiócesis Primada de México, presbíteros, religiosos y fieles.

 

 

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