Monreal, una mina de cobre - David Gutiérrez Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 06 de Septiembre, 2018
Monreal, una mina de cobre | La Crónica de Hoy

Monreal, una mina de cobre

David Gutiérrez Fuentes

Si se trata de enseñar el cobre, el campeón es Ricardo Monreal, no Porfirio, quien sabe polemizar en diferentes tonos (cansadones ya) de acuerdo al colega en turno; no el colega en turno, Fernández Noroña, otro polemista con un peculiar estilo rudo y que tiene derecho a expresarse, pero cuando le toque hacerlo. Es decir ambos son dos demostradores de cobre, pero con minas más pobres que la que representa el emporio Monreal.

También debemos reconocer que estamos frente a un peculiar escenario de polémica que cuando menos es interesante y desde luego divertido. ¿O díganme si no?

En este aspaventoso contexto, no es posible dejar de lado la asistencia a la fiesta-informe de Peña Nieto de algunos integrantes de Morena. Yo no lo veo mal, pero observo saludable que haya quien sí y dé su opinión al respecto. Se les vienen muchos meses de austeridad espartana y echarse unos jaiboles a costillas de la administración saliente no está demás. De esa fiesta, lo que me pareció más lamentable, si a los comentarios del agudo y divertido Julio Hernández me atengo, es el trato inmerecido que le dispensó el presidente a Claudia Ruiz Massieu, una de las legisladoras más brillantes de ese montoncillo de cenizas con un desnutrido huevo de Pterodáctilo-Fénix al que quedó reducido el PRI. La defensa que hizo de su partido, en medio de una asamblea totalmente adversa como resultado de la terrible gestión del gobierno saliente, merecía un trato no sólo cortés, sino destacado por parte del Presidente.

Pero volvamos al personaje objeto de estos tímidos teclazos: Ricardo Monreal. ¿Por qué sorprendernos? Ya había hecho su numerito de chantaje cuando se quería quedar con la Jefatura de la Ciudad de México y le fallaron tanto la martirización, como el largo y chocante proceso sobre su posible salida de Morena con media docena de deshojadas margaritas hasta que el último pétalo le susurró un “me quedo”.

En pocos días el partido, la nomenklatura (Monreal dixit) o AMLO, le dieron un nuevo aliento que ya para nadie, ni siquiera para los colegas que lo inflaron, fue sorpresa. Le darían hueso en el Senado y trabajo en una de las regiones claves de la campaña. Y hay que reconocerle que hizo su chamba bien, como la hicieron sus otros compañeros. Sin embargo, sería torpe no preguntarnos: ¿qué ofrecieron, qué negociaron, qué dejaron para “despuesito” estos coordinadores? Ya lo iremos viendo. A Monreal por lo pronto no hay que quitarle el ojo.

Lo cierto es que antier, y ayer con su desagradable rueda de prensa, dio la nota, tanto a los que con cualquier pretexto despotrican contra Morena, como a muchos electores que consideraron que los senadores se volaron la barda primero con su votación económica y luego con su incompetencia para meter reversa en una nada sincronizada caja de cambios de la que saltaron engranes y tornillos a lo güey, para beneplácito de cartonistas y memegrafistas.

Especulemos un poco con este numerazo que le robó todos los reflectores al pleito Porfirio-Noroña. Yo cuando menos aprecio dos conjeturas razonables, y con toda probabilidad convergentes, como siempre que hay políticos sobre la pista queriendo robar las lágrimas o aplausos de un respetable cada vez más exquisito en los asuntos del circo. No develo ninguna madeja, ya se han ventilado y no hago más que ordenarlas.

Primera, la dijo el propio Monreal, nadie, y menos AMLO, le tiró línea para inducir el cambio de la primera votación. Lo hizo con plena conciencia respondiendo a una consigna: hoy por Velasco y mañana por mí o por cualquiera de mis compañeros, sin considerar, desde luego, que cada caso debe ponderarse y el de Velasco no se justificaba. No me extrañaría de Monreal.

Segunda: hay intereses de Morena con el Verde para las votaciones en las que se necesitará mayoría en el Congreso, y, además, requerirán a Velasco (incluso a su abuelo), cabildeando con muchos personajes siniestros con los que el Ejecutivo y el Legislativo tendrán que negociar. Si fuera el caso, ¿para qué hacer el ridículo de la votación económica y luego salir con su “fíjense que siempre sí”? En este contexto, la cara más cínica para dar la mala nueva es desde luego la de Monreal e hicieron bien en mandarlo al frente si es que él mismo no se envolvió en el lábaro conciliador. Finalmente es muy posible que ése sea su papel: tirar la línea de AMLO y perorar que en el Senado se discute abierta y pluralmente.

Por lo pronto, pobres chiapanecos. Lo cierto es que un crítico convincente e informado de la figura de Monreal y la línea dura y protopriista que hay en Morena representada por otros personajes como Romo, es Edgardo Buscaglia, a quien recomiendo seguirle la pista.

 

dgfuentes@gmail.com

Twitter: @dgfuentess

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