Salud

¿Has querido quitarte la vida?

Salud mental. Perder la esperanza es el factor predictivo número uno del suicidio, por lo que si el paciente deprimido asegura que todo está mal y que no hay mejoría se podría estar desarrollando una emergencia psicológica. #Trabajemos juntos por el suicidio

Cuánta desesperanza tiene que haber en la mente de un niño para que el mar Caribe y las playas paradisiacas de Cancún sean inspiración insuficiente e incapaz de detener un proceso suicida.

En el mismo lugar en el que los visitantes encuentran diversión, paz, confort y renovación, la infancia local sólo vislumbra la continuación de una realidad sin futuro, pues por mucho que se esfuerce será difícil dejar atrás el legado familiar: sobrevivir trabajando para el turismo.

Con 9.1 suicidios por cada cien mil habitantes, Quintana Roo comparte con Campeche el tercer lugar de entidades federativas con mayor tasa de muertes autoinfligidas, antecedidas por Aguascalientes con 9.9 y Chihuahua 11.4.

“¿Has pensando en quitarte la vida?”, es una pregunta clara, concreta y sencilla que se debe plantear a la persona (niño, adolescente o adulto) cuyo comportamiento sea inusual y sus comentarios tengan un marcado sentido pesimista que no contempla la posibilidad de mejoría. Cabe destacar, que lejos de incrementar el riesgo de que se cometa suicidio, esbozar esta interrogante de manera directa y abierta, podría evitar una catástrofe familiar, pues la persona afectada tendrá oportunidad de expresar si en algún momento ha considerado que es mejor morir a seguir sufriendo; de ser así, será menos complicado solicitar ayuda.

Para los niños cancunenses es complicado imaginar un futuro promisorio cuando desde edades tempranas están obligados a laborar para el turismo, trabajo que no le genera una remuneración satisfactoria o la posibilidad de movilidad social.

Considerando que a nivel global cada año se quitan la vida 800 mil personas, la Organización Mundial de la Salud implementó el Plan de Acción sobre Salud Mental con el que se propone reducir un 10 por ciento de las muertes autoinfligidas. Aunado a esto, cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

Sin mañana, sin futuro. “La desesperanza es uno de los indicadores de mayor riesgo de suicidio”, subrayó la doctora Rebeca Robles, investigadora en ciencias médicas del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz. Explicó que perder la esperanza es una de las manifestaciones de la depresión, trastorno mental que está integrado por tres bloques de síntomas: fisiológicos como dormir poco o comer en exceso; conductuales, las personas dejan de hacer cosas, lloran mucho o se la pasan deprimidas; y cognitivos en los que prevalecen ideas de que nunca nada va a mejorar.

Si la persona afectada está convencida de que todo en la vida está mal, entonces habrá que considerar que éste es el factor predictivo número uno del suicidio, por lo que cuando el deprimido esté hablando de que las cosas están muy mal, habrá que poner atención y estar alerta ante pensamientos de muerte e ideación suicida.

En niños y adolescentes, los factores de riesgo para cometer suicidio son la inseguridad y violencia social; consumo y abuso de sustancias; y no asistir a la escuela, por mencionar algunos.

En este sentido, Addina Carbajal, docente de la licenciatura de la Universidad del Sur de Cancún y quien trabajó en la Universidad Tecnológica de la misma entidad, comentó que todos sus alumnos con intento de suicidio tienen un mismo factor en común: el desamor y abandono de sus padres.

Al ser ella originaria de la Ciudad de México, le llamó la atención que pese a que estos jóvenes viven en un lugar que para muchos puede ser “un paraíso”, a ellos no les representa otra cosa más que limitantes, por lo que al no haber un sentido de vida se detona la desesperanza y de ahí de la ideación y consumación suicida.

Se supone que asistir a la escuela es un factor que ayuda a prevenir el suicidio, sin embargo un estudio que se realizó en 19 centros escolares de ocho países incluyendo México indicó que 32.7 por ciento  de los estudiantes ha tenido ideación suicida; 17.5% ha planeado cómo quitarse la vida y 4.5% lo ha intentado. “Si esto ocurre dentro de las aulas, ahora imagínate lo que pasa con los niños que no asisten a la escuela”, destacó la investigadora Robles.

Agregó que además de preguntar acerca de sus pensamientos e intenciones al presunto suicida en potencia, lo que las personas involucradas necesitan hacer es acercarse con el médico familiar, o en situaciones complicadas recurrir a las líneas telefónicas de intervención en crisis.

Como sociedad, otra forma que se tiene para contribuir a que se logren las metas de la OMS, es la participación directa. En el caso de la profesora Carbajal, comentó que es frecuente observar entre sus alumnos la apatía o el desgano por vivir, por lo que han sido varios los casos en los que se han presentado jóvenes con ideación o planeación suicida.

Ante esto, Addina Carbajal comentó que además de contener a sus estudiantes en crisis, los ha canalizado a atención psicológica, en estos casos a Constelaciones Familiares, con lo que se han abierto oportunidades de vida.  Sin embargo destacó que las pobres expectativas de vida que prevalecen en esta zona costera del suroeste del país han convencido a los docentes de que esta juventud no tiene oportunidades en la vida. 

“Incluso me llegaron a regañar. Una autoridad de la Universidad Tecnológica me dijo: para qué trabaja tanto maestra, para qué les da una falsa expectativa a los chicos que van a salir de una carrera técnica, si finalmente ellos van a trabajar para otros. No se esfuerce”.

 

 

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