“El periodismo me ha cambiado mucho, aprendí a hacer preguntas”: Alma Guillermoprieto | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 08 de Septiembre, 2018

“El periodismo me ha cambiado mucho, aprendí a hacer preguntas”: Alma Guillermoprieto

“El periodismo me ha cambiado mucho, aprendí a hacer preguntas”: Alma Guillermoprieto | La Crónica de Hoy

Alma Guillermoprieto (Ciudad de México, 1949), Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2018, considera que la palabra es una herramienta para reflejar las realidades de la humanidad y, a 40 años de iniciarse en el periodismo, mira con tristeza que los aprendizajes de revoluciones como la nicaragüense estén fracasando.

Así lo comentó la autora de Los placeres y los días en el marco del Hay Festival Querétaro 2018, donde también dijo que su formación periodística no fue estudiar en alguna academia, sino las lecturas que hizo durante su niñez.

—¿Cómo la ha cambiado la experiencia de las revoluciones?

— No han sido tantas revoluciones. Me inicié en la reportería en Nicaragua hace 40 años. Esta semana cumplo 40 años como reportera y fue la única revolución que vi triunfar, pero cuatro décadas después me está cambiando el hecho de ver una situación tan desesperada en ese país, ver cómo las lecciones del pasado no las aprendió el régimen que empezó siendo revolucionario.

“No sé si me ha cambiado a mí pero me da tristeza ver que, en Nicaragua, la revolución no cambió los mecanismos políticos. Eso me ha impactado mucho. El oficio me ha cambiado mucho, aprendí a hacer preguntas”, respondió.

Lo que sí es un hecho, agregó, es que una enseñanza actual de la revolución es que las visiones individuales arruinan a los países.

“Lo que nos enseña la revolución sandinista que en este momento es un fracaso, es la importancia de construir estructuras que sean más impermeables a la corrupción y a la ambición individual. En los países pequeños las visiones individuales pueden tener impactos negativos y también en los países grandes como Estados Unidos”, precisó.

Guillermoprieto es miembro de la Fundación para el Nuevo Periodismo fundada por Gabriel García Márquez, pero antes de dedicarse al periodismo, en su juventud, quiso ser bailarina y antes de ser cronista se ganó la vida con traducciones. Actualmente, vive en Colombia, país donde trabajó un reportaje sobre el proceso de Paz firmado entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, texto que se publicó el pasado enero en National Geographic.

“En Colombia, los últimos años que he estado allá, me ha tocado ver el largo proceso de paz que dio fin a una guerra que duró 52 imposibles años. Seguir el proceso de una organización guerrillera y su transformación a lo largo de esos años fue interesante para mí porque vi que no es posible sostener moralmente a una organización clandestina”, dijo.

Para la periodista fue interesante seguir eso porque tuvo un final esperanzador. “La firma de la paz significó que terminaran las muertes, ahora veo con mucha preocupación que ese acuerdo se está viniendo abajo”.

—¿Qué autores han influenciado su escritura?

—Las lecturas que me ayudaron fueron las que hice en mi juventud, niñez y adolescencia, cuando no era consciente de una necesidad de escribir. Son lecturas que absorbí como un niño absorbe un helado, entonces eso es lo que internalicé como influencia. Pero fue la literatura de ficción más que nada.

“No me veo desde afuera, no sé qué influencias pueda tener lo que escribo. El único reportero que leí, aunque su trabajo era más literatura que reporteo, fue Ryszard Kapuscinski. Sí, lo leí al comienzo de mi carrera, pero siempre me tocó estar más apegada a las palabras concretas. Él fue un genio de la literatura y no aspiraría a hacer lo mismo”, respondió.

Por último, la cronista expresó que su trabajo, así como el de campañas a favor de los derechos de las mujeres, busca reflejar la realidad a partir de las palabras.

“Todo aquello que nos lleve a que expresemos con igualdad respecto a todos los seres humanos y a todos los seres vivos, me parece importante. Me parece importante que la palabra refleje la realidad”, opinó.

Imprimir