Fiestas patrias

Carlos Villa Roiz

Septiembre, mes de la Patria, y este 2018, ensombrecido por el recuerdo de los 170 años de la invasión de los Estados Unidos que tuvo lugar entre 1846 y 1848, y que vino a derivar en la pérdida de la mitad del territorio que habían legado los españoles al norte de lo que hoy es México.
Ese doloroso episodio, sin embargo, tuvo páginas heroicas y acontecimientos notables, como fue la participación del Batallón de San Patricio, un grupo de soldados disidentes de las tropas invasoras que no estuvieron de acuerdo con este proceder y así lucharon a favor de México al lado de las tropas nacionales.
Este grupo de soldados, católicos en su gran mayoría, adoptaron a San Patricio, santo irlandés como su patrono, no obstante estas fuerzas también estaban integradas por inmigrantes alemanes, canadienses, escoceses, polacos, franceses e italianos, capitaneados por John O’Reilly.
Como cada año, este 12 de septiembre serán recordados tanto en México como en Irlanda con todos los honores, ya que son mártires de la patria y al ser capturados, fueron azotados, marcados con hierro candente y ahorcados el 13 de septiembre de 1847 en la plaza de San Jacinto, en san Ángel, por orden del general Winfield Scott. Todos ellos fueron sepultados en sagrado.
Cuando en el año 2010 iniciaron los festejos por el Bicentenario del inicio de la lucha por la Independencia y el Centenario del inicio de la Revolución Mexicana, dio inicio una larga cadena de efemérides que se prolongarán por varios años más y que no conviene dejar en el olvido porque la historia es sabia profesora que nos aporta experiencias y enseñanzas, pues entre otras cosas, un pueblo sin memoria puede caer en los mismos errores del pasado y por el contrario, se corre el riesgo de no ser justo con quienes honor merecen.
La Independencia estuvo estrechamente ligada al clero criollo, empezando por el mismo caudillo que convocó a la lucha: el cura Miguel Hidalgo y Costilla, el Padre de la Patria. Su principal lugarteniente fue otro sacerdote: José María Morelos, y uno más, no menos importante, fue Mariano Matamoros. Pero no son los únicos. Estudios realizados con toda seriedad señalan que pudieron haber sido unos 400 sacerdotes y religiosos los involucrados en este proceso histórico y, por dar algunos nombres más, citaremos a Fray Melchor de Talamantes, Fray Servando Teresa de Mier y el padre José María Cos.
Estuvieron involucrados en la lucha José María Alcalá y Orozco y el padre Matías de Monteagudo, canónigos de la Catedral de México, y este último fue firmante del Acta de la Independencia de México. De manera más local destacaron, en el actual Estado de Hidalgo, los padres Juan Antonio Magos, Juan Miguel Correa, Francisco Sánchez, José Martínez y Juan Bustamante, quien llegó a tener una tropa de 6 mil hombres.
Lo mismo ocurrió en Michoacán, donde brilló Fray Vicente Santa María; en Zacatecas, Guadalupe Díaz y José Pablo Calvillo, quien da su nombre a un Municipio. En Guadalajara, sobresalieron los presbíteros José María Mercado de Luna, Nicolás de Alva, Joaquín Oviedo; y en Puebla y Tlaxcala, José María Sánchez de la Vega y José Rafael Tárelo. Como ellos, hubo caudillos en Oaxaca, Veracruz y en otras entidades más.

 

 

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