La fiesta de la democracia - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 08 de Septiembre, 2018
La fiesta de la democracia | La Crónica de Hoy

La fiesta de la democracia

Maria Elena Álvarez de Vicencio

En unos días estaremos celebrando las Fiestas Patrias; sin embargo, muchos mexicanos todavía están celebrando la fiesta de la democracia que originó la pasada elección, en la que la Presidencia de la República la obtuvo el candidato triunfador con más de la mitad del voto de los electores.
La democracia no siempre ha sido una prioridad ciudadana, más bien existió un sentimiento de desencanto respecto a ella. Algunos autores la han asociado con el desarrollo, pero otros afirman que la democracia se refiere sólo a lo político y a las relaciones con los gobernantes. Krauze la define como la “Democracia sin Adjetivos”.
En la pasada elección presidencial se dieron dos cambios  importantes, en primer lugar se redujo el abstencionismo y, además, el candidato ganador obtuvo el triunfo con 30 millones de votos que fueron el 53.18% de los votos emitidos.
Cuando no había partidos de oposición ni transparencia en la elección, el candidato oficial ganaba casi por unanimidad. Cárdenas, en 1934, ganó con el 98.2%. Ávila Camacho, con el 93.9%; y López Portillo, con 91.90%. Ya con partido de oposición, De la Madrid ganó con 70.99% y Salinas de Gortari con 42.4%. A partir de esa elección ningún candidato alcanzó el voto mayoritario; Fox ganó 42.52 y el resto de los Presidentes no llegaron al 40%.
Es por estos antecedentes históricos por lo  que la pasada elección le dio mayor legitimidad al próximo Presidente y, debido a sus ofertas de campaña, ha despertado grandes expectativas. La mayoría espera que la pobreza y la corrupción sean  eliminadas.
No todos creen  que la democracia por sí misma resuelva los problemas sociales. Algunos autores opinan que la democracia produce igualdad, pero otros, como Krauze, proponen la democracia sin adjetivos. En general, muchos autores consideran a la democracia sólo como lo relativo a la forma de elegir a las autoridades y a la creación de las leyes, sin embargo, la pasada elección ha despertado en numerosos mexicanos un sentimiento de satisfacción, y esperan del nuevo gobierno las soluciones prometidas.
La aprobación del presupuesto determinará el plan de trabajo del nuevo gobierno. El equipo de transición ya lo ha estado trabajando en colaboración con los actuales funcionarios de la Secretaría de Hacienda y finalmente serán los legisladores quienes le darán su aprobación. Sería deseable estructurar debidamente el presupuesto ya que la tradición ha sido que a cada partida se le aumente el porcentaje de la devaluación y todo siga igual. Hoy el presupuesto requiere cambios radicales en su aplicación.
Ya se han empezado a movilizar las distintas instituciones para convencer a los legisladores a fin de que aprueben aumentos a las partidas de su interés. Un Legislador ya ha comentado que es necesario incrementar el presupuesto de la UNAM para que pueda recibir a más alumnos. Pero la mejor solución sería poner universidades en las distintas ciudades para que  los jóvenes no tengan que venir a la capital y gastar en pasajes y estancia. El Presidente Electo tiene la ventaja de contar con la mayoría de diputados para que aprueben las partidas necesarias que le permitan  dar cumplimiento a sus promesas de campaña.
Es necesario asignar recursos para la infraestructura de los Estados a los que se pretenda llevar alguna Secretaría, pues de lo contrario esto se quedaría en los buenos deseos que cada seis años prometen  abatir la pobreza en estados como Guerrero, Chiapas, Oaxaca, etc. los cuales no se han mejorado. Ahora es la oportunidad de cumplirlo. Abatir la pobreza y la desigualdad ya no se puede diferir; hay muchos mexicanos que llevan largo tiempo esperando.

 


Doctora en Ciencias Políticas
melenavicencio@hotmail.com

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