Osaka, primera japonesa en ganar el US Open | La Crónica de Hoy
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Osaka, primera japonesa en ganar el US Open

La tenista de 20 años derrotó a la estadunidense Serena Williams de 36, quien terminó desquiciada, se enfrentó al juez de silla, fue sancionada y explotó en llanto

En una final que terminó entre llantos de ambas tenistas, la japonesa Naomi Osaka superó a la estadunidense Serena Williams por 6-2 y 6-4 en el torneo Abierto de Estados Unidos, donde Williams protagonizó el escándalo más bochornoso de su exitosa carrera, al romper su raqueta en la cancha y acusar de ladrón al juez de silla, Carlos Ramos.

El triunfo de Osaka, de 20 años, la convierte en la primera tenista japonesa que logra un título de Grand Slam y deja su marca en 2-0 en los enfrentamientos que ha tenido con la mejor tenista del mundo, aunque la menor de las Williams esta vez terminó desquiciada ante el dominio de la nipona.

Osaka, que ya había ganado a Williams, en la primera ronda del pasado Masters 1000 de Miami, la superó de nuevo en todas las facetas del partido, con un saque consistente a mayor velocidad que el servicio de la estadunidense y mucha velocidad en sus devoluciones, lo que incomodó mucho a la tenista local desde el inicio.

La nueva campeona enfrentó a Serena Williams, quien fue su ídola desde pequeña, y a quien su padre le puso como modelo a seguir en su carrera, que inició en Long Island, Nueva York, donde vivió de los tres a los nueve años de edad.

El tenis que mostró la jovencita 16 años menor que Serena fue impresionante, con cuatro rompimientos de cinco posibles ante la ganadora de 23 torneos de Grand Slam en su carrera, pero que esta vez no encontró cómo superar a la asiática en la cancha Arthur Ashe, del complejo tenístico neoyorquino ubicado en Flushing Meadows, y terminó por ceder el primer set 6-2.

El completo dominio de Osaka provocó que Serena perdiese por completo el control y las maneras de educación deportiva, ya que el juez de silla se percató que su entrenador Patrick Mouratoglou le hizo una seña con ambas manos desde la tribuna para que se adelantara en la pista, lo cual está prohibido por el reglamento.

Serena fue amonestada por Ramos y se le sancionó con un juego, cuando el marcador estaba 3-3 en el segundo set, a lo que Williams argumentó que solamente le había dicho: Vamos, con el pulgar hacia arriba, aunque en la toma de televisión se vio claramente la señal del entrenador.

Posteriormente, cuando la japonesa le rompió el saque a la menor de las hermanas Williams, ya que ésta cometió dos dobles faltas consecutivas, ésta, ya fuera de sí, rompió su raqueta al azotarla contra el piso, lo que le ocasionó el segundo llamado de atención del juez de silla, ahí ya se enfrentó al réferi abiertamente.

“Yo no hago trampas para ganar. Preferiría perder. Sólo te lo digo. Me has robado, me debes una disculpa; nunca hice trampas en mi vida, tengo una hija y sólo hago lo que es correcto. Eres un ladrón y un mentiroso. Me debes una disculpa”, le dijo Williams a Ramos. 

Tras los reclamos de la estadunidense, ésta recibió otra amonestación por parte de Ramos y le quitó un juego, que dejó el marcador en el segundo set 5-3 a favor de Osaka.

“¿Me vas a quitar esto porque soy una mujer?”, reclamaba Williams, quien obligó a las autoridades del torneo a ingresar a la cancha central para intentar resolver el problema, mientras la japonesa, asombrada por la actitud de su rival, lucía muy desconcertada en espera de la reanudación del encuentro.

Serena seguía con la discusión con el funcionario del torneo, con lágrimas en los ojos afirmaba que los hombres la habían discriminado y no la habían tratado bien en las advertencias y que el castigo impuesto había sido injusto.

El punto y el juego con que se le sancionó fueron determinantes para que a la japonesa se le facilitara el camino a su primera victoria en un Grand Slam. Ganó el segundo set con su servicio 6-4 y así terminó con la agonía emocional de Serena Williams, quien en la ceremonia de premiación se trató de disculpar, pero fue demasiado tarde.

Así, tras una hora y 19 minutos, ambas jugadoras terminaron bañadas en llanto: la estadunidense por la impotencia y el coraje de haber perdido la oportunidad de ganar su séptima corona en el 50 aniversario del US Open y ver truncada su aspiración de igualar a la australiana Margarte Court con 24 títulos de Grand Slam; mientras que la japonesa por la tristeza ocasionada por la manera en que se dio su victoria.

Osaka, la nueva campeona —que no sabía qué hacer con el trofeo en la ceremonia de premiación, ya que desconocía los protocolos de triunfar en un torneo grande—, se adjudicó tres millones 800 mil dólares, mientras que Serena se tuvo que conformar con un millón 850 mil.

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