Denuncian campos para adoctrinar a la minoría musulmana en China | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 10 de Septiembre, 2018

Denuncian campos para adoctrinar a la minoría musulmana en China

Human Right Watch alerta de detenciones masivas, torturas en campamentos en la provincia rebelde de Xinjiang “a una escala que no se había visto en décadas”

Denuncian campos para adoctrinar a la minoría musulmana en China | La Crónica de Hoy

La organización defensora de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) denunció ayer las detenciones masivas y arbitrarias del régimen chino de musulmanes que residen en la región de Xinjiang, a los que tortura y adoctrina en una campaña de abusos sistemáticos contra la minoría uigur.

HRW publicó un nuevo informe en el que documenta el creciente control gubernamental sobre los 13 millones de habitantes de la minoría musulmana que viven en esta región separatista en el noroeste, fronteriza con varios países musulmanes de Asia Central.

Un millón de detenidos. “El gobierno chino está cometiendo abusos de derechos humanos en Xinjiang a una escala que no se ha visto en el país en décadas”, denunció la directora de HRW en China, Sophie Richardson, tras leer el demoledor informe, donde se estima que un millón se encuentran detenidos en campamentos de reeducación, donde por ejemplo son forzados a aprender mandarín y entonar cánticos del Partido Comunista chino.

Preguntado ayer por este informe, un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Geng Shuang, criticó a la organización por “distorsionar los hechos” y mostrar una visión “sesgada”.

“Protegemos la libertad religiosa”. Aunque no quiso hacer referencia a las acusaciones concretas, señaló que el “Gobierno chino protege la libertad religiosa y de creencia de la gente” y que Xinjiang “goza de una estabilidad social y un desarrollo económico muy sólido”.

Según explicó Geng, las medidas tomadas en la región tienen como objetivo “promover la estabilidad, desarrollo, solidaridad y sustento de las personas”, así como “combatir las actividades separatistas, terroristas y delictivas, y mantener la seguridad nacional”.

Por el contrario, HRW asegura que están retenidos por circunstancias que no constituyen un delito en el país, como tener vínculos con países extranjeros, utilizar aplicaciones como WhatsApp —censurada por las autoridades chinas— o expresar pacíficamente su identidad y religión.

Además, el informe señala que los detenidos en los campos de reeducación política en Xinjiang no han sido acusados de ningún delito, no tienen acceso a abogados ni tampoco contacto con sus familiares.

“Pregunté (a las autoridades) si podía contratar a un abogado y dijeron: No, no deberías necesitar un abogado porque no estás condenado. No hay necesidad de que te defiendan contra nada. Estás en un campo de educación política. Todo lo que necesitas hacer es estudiar’”, contó a HRW un hombre tras permanecer meses en uno de esos centros.

Otro detenido explicó: “Nadie puede moverse porque te observan a través de cámaras de video y después una voz que viene de los altavoces te dice que puedes descansar unos minutos. Estábamos vigilados incluso en el baño”.

Fuera de estos centros, los ciudadanos de Xinjiang están bajo “constante vigilancia” con sistemas de alta tecnología —como programas espías en teléfonos o base de datos biométricos— o con la visita regular de funcionarios a sus casas, donde incluso se quedan a dormir.

“Con niveles de control sin precedentes sobre las prácticas religiosas, las autoridades han prohibido de manera efectiva el islam en la región”, denunció HRW.

En agosto, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas describió Xinjiang como una “zona sin derechos”.

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